Bizcocho genovesa, receta de repostería tradicional

Bizcocho genovesa, receta de repostería tradicional

El bizcocho genovesa o genovés es una de las elaboraciones más básicas de la repostería, base de muchas tartas, pasteles y otros dulces.

Aunque el genovés se caracteriza por tener una base de huevo, azúcar y harina, esta versión nos propone la variante enriquecida con mantequilla. Sin dejar de ser un bizcocho esponjoso y suave, esta variante nos presenta un dulce con sabor tradicional delicioso para disfrutar por sí solo, sin necesidad de rellenos glaseados o coberturas.

Ingredientes

(Para 8 personas)

• 4 Huevos a temperatura ambiente
• 120 gr de Azúcar de grano fino o normal
• 100 gr de Harina de repostería
• 20 gr de Maizena
• 2 gr de Sal
• 5 ml de Esencia de vainilla
• 0.25 gr de Ralladura de limón (opcional)
• 100 gr de Mantequilla sin sal (y un poco más para engrasar)
• Azúcar glasé al gusto para decorar

Preparación:

Precalentar el horno a 180ºC y preparar un molde redondo desmontable, de unos 20 cm de diámetro. Si lo usamos más grande, el bizcocho quedará más bajito. Engrasar con mantequilla y espolvorear con un poco de harina tamizada; sacudir boca abajo para retirar el exceso.

Derretir la mantequilla troceada, al baño maría o en el microondas, a potencia baja e intervalos cortos de tiempo. Reservar. Tamizar en un cuenco la harina de repostería con la maizena y la sal, mejor si se hace dos veces.

Disponer los huevos en un recipiente profundo con el azúcar. La Marquesa indica azúcar molido, pero preferimos usar de grano fino (conocido como caster en inglés) o granulado normal. También se puede moler ligeramente en casa con un robot adecuado.

Batir con batidora de varillas empezando a velocidad baja e incrementando la potencia hasta un punto intermedio-alto. Batir muy bien durante unos 5-10 minutos, hasta que haya triplicado su volumen y esté muy esponjoso.

Añadir la esencia de vainilla y/o la ralladura de limón y batir un poco más. Incorporar la mantequilla derretida dejándola caer en chorrito poco a poco, sin dejar de batir a velocidad baja, para que se integre bien.

Incorporar finalmente la mezcla de harina, poco a poco, y trabajar con suavidad la masa con una espátula o lengua pastelera, para no bajar los huevos, hasta tener todo bien integrado sin grumos secos.

Verter en el molde con cuidado y hornear a media altura durante unos 25-30 minutos, vigilando bien que no se dore en exceso por arriba. Pinchar con un palillo en el centro para comprobar si está cocido. El tiempo exacto puede variar.

Esperar un poco fuera del horno antes de desmoldar con delicadeza y trasladar a una rejilla para que se enfríe por completo. Decorar al gusto con azúcar glasé tamizado, si se desea.

Fuente: Directo al Paladar

RA

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