Galletas de jengibre y miel, una receta crujiente y aromática

Galletas de jengibre y miel, una receta crujiente y aromática

Al hornear estas galletas de jengibre y miel la cocina se inunda de un delicioso olor que hace difícil resistirse a esperar a que se enfríen para poder hincarles el diente.

La miel combina muy bien con las especias más aromáticas a la hora de preparar galletas y bizcochos, y proporciona un bonito color dorado a las masas. Podemos conseguir distintos matices de sabor empleando diferentes tipos de miel, aunque si usamos una variedad más densa es conveniente calentarla previamente en un cazo para conseguir que adquiera una textura más líquida antes de añadirla a la masa.

Ingredientes

(Para 25 unidades)

• 225 gr de Harina de repostería
• 100 gr de Azúcar
• 8 gr de Levadura química (2 cucharaditas)
• 12 gr de Bicarbonato sódico (2 cucharaditas)
• 4 gr de Sal
• 1 Cdta de Jengibre molido
• ½ Cdta de Canela molida
• 100 gr de Mantequilla sin sal
• 100 gr de Miel
• Azúcar extra para rebozar (opcional)

Preparación:

Precalentar el horno a 180ºC y preparar un par de bandejas forrándolas con papel sulfurizado. Disponer la harina en un recipiente amplio y mezclar con el azúcar, la levadura química, el bicarbonato, la sal, el jengibre y la canela.

Incorporar la mantequilla cortada en cubos pequeños y trabajar la masa aplastándola. Se puede hacer con un tenedor o con las manos, estrujando bien la mantequilla contra los ingredientes secos. Añadir la miel y mezclar todo bien.

Tomar pequeñas porciones de masa, del tamaño de una nuez, y formar bolitas con las manos. Rebozar cada una en azúcar y colocarlas en las bandejas, separadas por unos 4-5 cm. Aplastar cada bolita suavemente con un tenedor y hornear durante 10 minutos. Esperar un par de minutos fuera del horno y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Las galletas de jengibre y miel se pueden degustar a cualquier hora, con el café, con una taza de té o un sencillo vaso de leche. Al ser tan aromáticas también son deliciosas acompañadas de una copa de licor dulce. Guardadas en un recipiente hermético aguantan muy bien varios días sin perder su textura, siempre que no las mezclemos con otros dulces. También son deliciosas con helado de vainilla, aunque ya es un capricho muy goloso.

Fuente: Directo al Paladar

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RA

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