La mejor tarta con chocolate blanco que probarás jamás

foto Directo al paladar

Una tarta exclusivamente de chocolate blanco, sin más aderezos que desvirtúen el sabor, y con una textura suave y etérea que tu paladar tardará en olvidar. Además fácil, fácil, que aunque seamos golosos queremos disfrutar del tiempo libre también fuera de nuestras cocinas.

Ingredientes para 6 personas
Huevo talla M (para el bizcocho genovés) 4
Azúcar (para el bizcocho genovés) 100 g
Harina de repostería (para el bizcocho genovés) 120 g
Sal , un pellizco (para el bizcocho genovés)
Gelatina en láminas (para la mousse) 7 g
Leche entera (para la mousse) 100 g
Chocolate blanco de repostería (para la mousse) 190 g
Nata líquida para montar al 35%MG (para la mousse) 250 g

Comenzaremos preparando el bizcocho genovés que nos servirá de base. Para eso precalentamos el horno a 180 grados y forramos con papel de horno una bandeja de pastelería. Batimos en un bol los huevos a temperatura ambiente con el azúcar hasta que blanqueen y doblen su volumen. Añadimos cuidadosamente la harina tamizada y la sal, mezclamos con espátula con movimientos envolventes hasta integrar la harina y que no se vean grumos.

Extendemos con una espátula la mezcla hasta dejarla de una altura un poco inferior a un centímetro repartiendo la masa en un rectángulo de unos 30 por 40 centímetros. Horneamos ocho minutos. Una vez cocido lo dejamos enfriar y los separamos del papel con cuidado. Cortamos un disco de 16 centímetros de diámetro que servirá de base de la tarta.

Para la mousse, ponemos en abundante agua fría las hojas de gelatina a hidratar durante 10 minutos. Una vez pase el tiempo, calentamos la leche hasta justo antes de hervir y agregamos las hojas de gelatina escurridas. Removemos para que se disuelvan.

Por otra parte en un bol de cristal derretimos la cobertura de chocolate blanco a intervalos cortos y removiendo para que no se queme. Esto también lo podéis hacer al baño maría. Una vez derretida, vertemos sobre el chocolate, removiendo con una espátula de silicona en tres veces, la leche caliente con la gelatina. Conseguimos una ganache cremosa, lisa y brillante. Reservamos.

En un bol o batidora de varillas batimos la nata hasta que monte, pero no haga picos, tiene que quedar espumosa. Mezclamos con la ganache de chocolate blanco cuando esta esté templada o si tenemos termómetro de cocina esté a una temperatura de entre 35-40 grados.

Vertemos en un molde de 18 centímetros de silicona y le colocamos, una vez echada la mousse, el disco de bizcocho incrustándolo en la crema. Congelamos unas horas para que gelifique y sea fácil de desmoldar. Una vez congelada, desmoldamos, giramos la tarta para que quede el bizcocho de base, y dejamos descongelar durante tres o cuatro horas en la nevera hasta la hora de servir.

Fuente: Directo al paladar

ST

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