Skip to main content
Pasticho, la lasaña que llega desde Venezuela y que arrasa en Madrid

Pasticho, la lasaña que llega desde Venezuela y que arrasa en Madrid

Pasticho es como llaman en Venezuela a la lasaña y también un pequeño restaurante de Francisco Silvela que ha convertido el plato que le da nombre en todo un boom en la capital. Su seductora lasaña -especialidad de la casa- cuenta con una legión de admiradores que "incluso se la llevan de vacaciones. Este verano hemos llegado a Galicia y Cataluña", explica entre risas Luis Enrique Ramírez.

Ramírez es el cocinero y gerente de este comedor de Pastas Morandi, compañía hostelera fundada por una pareja italiana -Remo y Lelia Morandi- en 1981, en Caracas, y que en actualidad tiene cuatro establecimientos en la capital venezolana, el último puesto en marcha recientemente.

Hace poco más de dos años, los actuales propietarios del grupo (José Gomes, chef nacido en Madeira, afincado en Venezuela y formando en Italia, y su hermano Joao, junto a Roberto Morandi, hijo de los fundadores que tiene una pequeña participación en la empresa) se lanzaron a la expansión europea.

El destino elegido fue España y apostaron por abrir plaza en Madrid y montar un acogedor restaurante cerca de la Avenida de América. De sus fogones sale una sabrosa y gustosa lasaña que ha conquistado muchos paladares capitalinos. Ni siquiera la pandemia rompió el idilio, que se mantuvo vía delivery, cual cupido.

¿Y qué tiene este pasticho o lasaña que vuelve a todos locos? "En Venezuela, hay pastichos de todo tipo, con jamón, pollo, queso rallado, berenjenas, verduras... Nosotros aquí seguimos la receta que nos llegó del norte de Italia", sostiene Luis Enrique.

El cocinero, que trabajó nueve años en uno de los restaurantes del grupo y aterrizó en España junto a José Gomes para encargarse del local madrileño, entra en materia. "Los ingredientes son cuatro: pasta, boloña de carne (boloñesa), bechamel y queso parmesano con 18 meses de maduración, todos en abundancia", detalla el gerente.

Una vez identificadas las estrellas del plato (7,50 euros la ración), Luis Enrique ahonda en detalles. "La clave está en que todo es artesano", señala, y en el mimo y el tiempo con los que se elabora. Tiempo para preparar la pasta, que ellos mismos hacen en el local, con "huevos, harina y sémola que llegan de Italia". Tiempo para la bechamel, "preparada con un roux elaborado con mantequilla, aceite y harina de trigo; crema de leche francesa, nuez moscada de Indonesia y sal. Luego, todo cocido a fuego lento para que quede bien cremoso". Y tiempo, mucho tiempo, para preparar la salsa de carne -de ternera y cerdo-, que cocinan entre ocho y diez horas.

Luis Enrique -hombre orquesta o "el de todito", como se llama a sí mismo: cocina, gestiona, dirige- desvela el toque final. "Hacemos nuestra lasaña como la tortilla española, 'llorona' -que decimos nosotros-, que cuando la cortas, brota el juguito del huevo y la patata. Pues lo mismo pasa con nuestro pasticho. Abundante en salsa, no tienes ni que morderlo, porque se deshace, y acompañado de un pancito casero, tipo brioche, que hacemos nosotros", argumenta Ramírez.

¿Se le hace la boca agua? No se preocupe, porque la lasaña también llega a casa. "Nos la pueden pedir, horneada o sin hornear, por teléfono o a través de Uber Eats".

La carta del restaurante -que dispone de terraza para 20 personas- es corta, aunque tiene previsto ampliarla poco a poco con nuevos platos. Ahora, además del pasticho, ofrecen fettuccine y linguine de fabricación propia; ensaladas (caprese, césar, burrata y tropical) y postres, sobre todo venezolanos (tres leches; quesillo, una especie de flan de caramelo, y pie de limón y de maracuyá. Elmundo (Foto: Pixabay) Informe21/LJ