Prepara estas fáciles y ricas rosquillas de anís

Prepara estas fáciles y ricas rosquillas de anís

Las rosquillas de anís son unos de los dulces más típicos que podrás probar en la gastronomía española. Estas que te proponemos hoy, son una versión especial que podrás preparar en casa para que pruebes el sabor y textura de este rico postre casero.

Estas rosquitas de anís tienen un toque a limón que les da un sabor muy rico. Se preparan en un momento y solo tienes que hacer una buena cantidad y guardarlas en una bolsa hermética porque aguantan bien muchos días y así puedes disfrutarlas cada vez que quieras.

Lo mejor de todo es que quedan crujientes por fuera y tiernas por dentro. Es una receta perfecta para preparar con los más pequeños porque les encantará darles forma y hacerles el agujerito. Y no te preocupes, aunque llevan anís pueden comerlas perfectamente porque el alcohol se evapora al freírlas y además es muy poca cantidad de anís la que lleva la receta.

Ingredientes

- 900 gramos de harina de trigo de todo uso
- 500 gramos de azúcar
- 4 huevos
- 2 limones
- 150 g de mantequilla
- 200 ml de anís
- 30 g de levadura química o polvo de hornear

Preparación:

1.- Derrite la mantequilla en el microondas.

2.- Coloca los huevos en un bol, añade el azúcar y la mantequilla derretida. Mezcla con la varilla manual o eléctrica. Cuando esté todo bien mezclado, añade la ralladura de limón poniendo cuidado en añadir solo la parte amarilla. Añade también, a través de un colador, el zumo de dos limones, y el anís. Mezcla de nuevo.

3.- Incorpora la harina. Mezcla la levadura química o polvo de hornear con una parte de la harina y vuélcala en la mezcla. Ve poco a poco incorporando harina y mezclando con las varillas. Cuando la mezcla esté ya muy espesa, mezcla con una cuchara. Pasa la mezcla a la mesa cuando esté bastante espesa y cueste trabajarla.

4.- Espolvorea con harina la superficie de trabajo y vuelca la masa. Amasa con las manos. Tienes que tener suficiente harina en la base de trabajo para que la masa vaya absorbiendo la cantidad de harina que necesite. De ahí que digan que las rosquillas tienen que llevar la harina que admitan. Deja reposar la masa durante una hora y así se pegará menos en la mano.

5.- Prepara las rosquillas. Toma pequeñas porciones de masa. Dales forma de bola y hazles un agujerito en el centro con el dedo. Marca bien el agujero porque la rosquilla crece al freírla y puede que se cierre. El tamaño de las rosquillas va a tu gusto.

6.- Fríe las rosquillas. Coloca abundante aceite, puede ser de girasol, en una sartén al fuego. Coloca las rosquillas cuando el aceite esté bien caliente. No llenes mucho la sartén porque las rosquillas crecen y no tendrán espacio. Es mejor que se hagan deprisa para que pierdan la menor cantidad de humedad posible. Retíralas a un plato con papel absorbente cuando estén bien doraditas por las dos caras.

7.- Pasa las rosquillas por azúcar y ¡a disfrutar!

Nota: Si no vas a hacer las rosquillas en el momento, puedes guardar la masa en un recipiente untado con un poco de aceite. Cubre el recipiente con un film transparente y guarda a temperatura ambiente o en la nevera si hace mucho calor.

Fuente: Cocina Facilisimo

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RA

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