¿Te has pasado con la sal? Te ayudamos a arreglarlo

¿Te has pasado con la sal? Te ayudamos a arreglarlo

A veces nos despistamos y no calculamos bien la sal que echamos en las comidas… Este condimento ayuda a potenciar el sabor de cualquier guiso pero debemos tener cuidado con agregar demasiada cantidad porque puede acarrear efectos muy negativos sobre la salud. Si el mal ya está hecho, y nos hemos pasado, te damos algunos consejos para evitar el exceso de sal

La cantidad de sal diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 5 gramos, pero en muchas ocasiones, en países como el nuestro, llegamos a doblar esa cifra, a menudo porque no tenemos en cuenta la enorme proporción que contienen los alimentos procesados. Esto puede acarrear problemas cardiovasculares, disfunciones renales, retención de líquidos, etc.

Así que no es cuestión baladí controlar los niveles que tomamos de este condimento. Ocurre, además, que a veces no nos damos cuenta y hemos añadido demasiada cantidad a nuestros guisos -es lo que se llama ‘corregir el punto de sal’-. Por esa razón es mejor quedarse corto, probar la comida e ir agregando más si fuera necesario. Pero si ya no tiene remedio y hemos abusado del salero -o hemos incorporado alimentos que ya de por sí son ricos en sal-, vamos con algunos consejos para reducir ese desagradable sabor extremadamente salado que nos puede arruinar un plato.

- El agua es un gran aliado en la cocina y también para combatir esa sobredosis de sal. Agregar un chorrito para reducir el sabor salado de salsas, guisos, sopas o caldos. También conseguiremos ese efecto en el caso de las anchoas y en ingredientes cocidos como la pasta, el arroz y las verduras, si los pasamos por el grifo de agua fría, después de cocerlos, y luego los secamos.

- Un pedazo de miga de pan, unos trozos de patata cruda -que luego retiraremos-, coliflor cocida y machacada o un poco de maizena diluida en agua añadidos a guisos especialmente salados nos ayudan, de igual modo, a minimizar el exceso de sal.

- Si estamos cocinando determinadas salsas o guisos, otro truco que nos puede ayudar en este sentido es agregar nata líquida, leche, salsa de tomate o un poco de azúcar para contrarrestar.

- En el caso de aliños o vinagretas, podemos probar a añadir algunas hierbas aromáticas, un poco de queso fresco sin sal cortado en trocitos o darle un toque más dulce con el añadido de miel o zumo de naranja.

- Unas gotas de zumo de limón o de vinagre suave también ayudan pues el ácido que contienen compensa el sabor salado, pero sin pasarnos porque son dos elementos que aportan cierto sabor y puede suceder que lo que arreglemos por un lado, lo estropeemos por otro.

Fuente: Hola! / EB

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