Un venezolano gana versión húngara de MasterChef

Un venezolano gana versión húngara de MasterChef

Armando Mundaraín, de 26 años, había logrado quedar como finalista de la competencia en agosto pasado, con una versión del asado negro criollo que deslumbró al jurado.

Gracias a una criollísima elaboración de un asado negro con puré de papás, plátano dulce especiado con clavos de olor, guasacaca y chips de yuca. el venezolano Armando Mundaraín, de 26 años, logró quedar en agosto pasado como finalista del programa de TV Konyhafonok (El cocinero), una versión de MasterChef en Hungría, que no pertenece a la famosa franquicia internacional.

Después de varios pruebas, realizadas desde entonces y de las cuales salió airoso, el chef criollo fue proclamado el viernes pasado como ganador de la exigente competencia, en la cual figuró desde un primer momento como uno de los grandes favoritos.

Para lograr el nuevo título, trabajó en diversos platos que ponían a prueba su capacidad en la cocina: recetas con ingredientes locales de Hungría, cocinar para gran cantidad de comensales, retar al tiempo y acatar las observaciones del jurado.

“Armando se convirtió en el nuevo jefe de cocina de Hungría. ¡Felicidades!”, se anunció en la cuenta en Instagram del programa.

Como ganador, Mundaraín se hizo acreedor de 10 millones de florines húngaros, unos 35.000 dólares estadounidenses. A través de un tuit, resaltó su emoción. “Este es el resultado de la constancia y la pasión”, aseguró.

El chef venezolano llegó a Hungría en 2013 para estudiar economía, con una especialización en gerencia hotelera y de catering, en la Universidad de Negocios de Budapest. Desde entonces ese país ha sido su hogar. Allí hace carrera como chef en la capital húngara, en una muestra más del talento de la migración criolla.

“A mi familia, los panas, los colegas, a todos los que me apoyaron y me mandaron buenas vibras: Mil gracias. ¡Esto apenas empieza!”, escribió Mundaraín en su cuenta de Twitter.

El periodista e investigador de la gastronomía venezolana, Miro Popic, resaltó en agosto pasado, a través de su columna en Tal Cual, a propósito de la clasificación como finalista de Armando Mundaraín en el concurso culinario húngaro, un hecho significativo:

“Esto (el asado negro) debería ser tendencia en nuestra cocina criolla. ¿Por qué lo digo? Porque se está transformando en el caballito de batalla vencedor de los chefs venezolanos que en cualquier lugar del mundo donde se encuentren quieren darse a conocer.

La noticia nos viene de Budapest -continúa Popic-, donde el cocinero Armando Mundaraín @mundarain. acaba de ser nombrado finalista en el concurso Master Chef de Hungría con, justamente, una receta de asado negro. Igual cosa ocurrió antes en Uruguay con la chef María Gracia. Y, si la memoria no me falla, creo que Iván García, de El Bosque Bistró, en Caracas, hizo algo parecido en otra competencia de características similares”.

Y nosotros agregamos que es evidente que la diáspora venezolana está contribuyendo decisivamente en la proyección internacional de algunos platos de la gastronomía venezolana, como la arepa, los tequeños, y ahora el asado negro, que progresivamente han sido adoptados y muy bien recibidos en otros países, algo que ni siquiera los chefs más consagrados de Venezuela han logrado.

Aquilino José Mata/ Informe 21

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