Carrera contrarreloj en Europa para salvar a Grecia, al euro y evitar que la crisis de la deuda se propague

Sin embargo, "quedan cosas por solucionar entre Alemania y el Banco Central Europeo (BCE), pero también entre los Estados de la zona euro", señaló pidiendo el anonimato.

La participación de los acreedores privados de Grecia -bancos, seguros y fondos de inversión- es la manzana de la discordia entre la primera potencia europea y el BCE.

La canciller alemana declaró este fin de semana que condiciona su presencia en la cumbre del jueves a "un resultado" concreto, sin excluir una reestructuración de la deuda.

La prensa alemana incluso ha evocado la creación de una tasa bancaria para obligar a participar a las entidades de crédito en el nuevo plan de ayuda.

El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, se opone frontalmente a cualquier idea de impago de la deuda de Grecia, incluso parcial.

Esta opción obligaría al BCE a no aceptar los títulos de Grecia como garantía para prestar dinero a los bancos, y empujaría a los Gobiernos a inyectar dinero ellos mismos al sistema bancario en Grecia y a la propia Unión Monetaria.

"No podríamos aceptar sus títulos como garantías normales", declaró Trichet al diario Financial Times Deutschland.

El miércoles, para allanar el camino, funcionarios de alto nivel de la Eurozona se reunirán en la capital europea para limar las últimas asperezas.

"Desde el inicio de la crisis, cada vez que Europa ha estado acorralada, ha sabido encontrar los recursos para ser solidaria y hallar soluciones", estimó este lunes la portavoz del Gobierno francés y ministra del Presupuesto, Valérie Pécresse.

"Las declaraciones de Angela Merkel (canciller alemana) de ayer (domingo) diciendo que desea que haya algo concreto el jueves (...) van en una muy buena dirección", agregó.

Llegar a un acuerdo se hace urgente para evitar el contagio a otros países como Italia y España que se encuentran cada día más acosados por los mercados.

Los intereses de los títulos de sus respectivas deudas a diez años registraron este lunes nuevos récords: el 6,296% para los bonos españoles y el 6,006% para los italianos, el nivel más alto en ambos casos desde la creación de la zona euro.

La publicación de los resultados de los 'stress test' a 91 bancos de la Eurozona el viernes, en los que solo ocho fallaron el examen, no han logrado disipar el nerviosismo de los mercados.

Las Bolsas europeas evolucionaban a media jornada en rojo, lideradas por las pérdidas de los bancos, que eran los valores más castigados.

A mitad de la jornada, el CAC 40 de la Bolsa de París perdía 1,49%, el índice Footsie-100 de Londres se replegaba un 1%, el Dax de Francfort perdía 1,27%, el de Milán 2% y el Ibex 35 de Madrid cedía un 1,06%. AFP

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