Hillary Clinton insta a Sudán a acelerar los preparativos del referéndum de enero

Durante esa reunión le transmitió la necesidad de que se aceleren los preparativos de la consulta popular a celebrarse en enero próximo y que haga lo necesario para tratar de garantizar que tiene lugar en el ambiente más pacífico posible y evitar así que aumente la tensión en un país que en 2005 logró salir de una larga y sangrienta guerra civil.

Esta reunión coincide con la difusión hoy de unas cartas remitidas el pasado 17 de septiembre por los Gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido y Noruega al de Sudán en las que se le pedía igualmente que se incrementaran los esfuerzos para preparar convenientemente el referéndum de enero.

En esos escritos, dirigidos tanto a Taha como al presidente de la Región Autónoma del Sur, Salva Kir, insisten en que "queda mucho por hacer" y en que "el trabajo debe acelerarse para ponerse al día". Entre esas tareas se cita, por ejemplo, el diseño de "un programa operativo completo y un presupuesto", así como el establecimiento de "criterios y procedimientos para el registro electoral y la contratación y formación de las personas que estarán al cargo".

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, participará el próximo viernes en una reunión de alto nivel en la sede de la ONU en la que también se tratará el referéndum del sur de Sudán y el conflicto de Darfur.

Al encuentro convocado por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en paralelo con el debate anual de la Asamblea General del organismo, también asistirán delegaciones de los otros miembros del Consejo de Seguridad, así como representantes de la Unión Africana (UA) y del Banco Mundial (BM).

Para la Administración estadounidense, esa reunión será una buena manera de centrar la atención de la comunidad internacional en la implementación del acuerdo de paz que puso fin al conflicto en el sur de Sudán y el referéndum que está previsto que se celebre el próximo 9 de enero.

El pasado 8 de septiembre Clinton conversó telefónicamente con el presidente de la Región Autónoma del Sur y con el propio Taha para instarles igualmente a resolver las diferencias que obstaculizan la preparación de esa votación.

Estados Unidos también advirtió la semana pasada a Sudán, a través de su enviado especial a la zona, Scott Gration, que recurrirá a nuevas sanciones si la situación en el país africano se deteriora con motivo del referéndum de autodeterminación.

Para Washington es necesaria la implementación plena del Acuerdo Amplio de Paz (CPA), que en 2005 puso fin a 22 años de guerra civil entre el norte y el sur, además del fin definitivo del conflicto, de los abusos a los derechos humanos y del genocidio en Darfur. Sin embargo, las diferencias entre las partes han conducido a que algunas voces en la zona hayan apuntado a la necesidad de que se posponga la fecha del referéndum, a lo que se opone Naciones Unidas y gran parte de la comunidad internacional.

El norte de Sudán, de mayoría musulmana, y el sur, predominantemente cristiano y animista, libraron una guerra de veinte años que concluyó con un acuerdo de paz que estipulaba tanto la celebración de los comicios generales de abril pasado, como el referendo sobre la independencia del sur a comienzos de 2011.

Más de dos millones de personas murieron en ese conflicto, que comenzó en 1983, cuando el régimen de Jartum impuso la ley islámica en todo el país y los rebeldes sureños se levantaron en armas. EFE

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