Egipto inaugura una nueva era tras la caída de Mubarak depués de 30 años en el poder

"Ibamos por detrás de los otros países, pero ahora tenemos un valor a ojos de los demás, del mundo árabe", agrega. Con 80 millones de habitantes, Egipto es el mayor país del mundo árabe y una potencia regional, sin embargo un 20% de sus habitantes viven bajo el umbral de la pobreza y sus libertades políticas y religiosas se vieron coartadas durante décadas de régimen autocrático.

Mientras la gente seguía confluyendo a la emblemática plaza Tahrir (de la Liberación) de El Cairo, epicentro de la protesta que comenzó el 25 de enero, el ejército comenzó a retirar por la mañana las barricadas y los espesos rollos de alambrada de púas que protegían en lugar.

Voluntarios civiles que limpiaban la plaza, como han hecho diariamente desde que se instaló el campamento de carpas improvisadas hace más de dos semanas, ayudaban a los soldados a retirar también los restos calcinados de vehículos que ardieron en el momento más violento de la sublevación, cuando los enfrentamientos entre manifestantes pro y anti Mubarak dejaron 11 muertos.

Unas 300 personas perdieron la vida en todo el país desde que comenzó este movimiento prodemocrático, según cifras de la ONU. Tras la dimisión de Mubarak, que junto a su familia partió a la ciudad costera de Sharm el Sheij, a orillas del mar Rojo, el poder queda en manos del consejo supremo de las Fuerzas Armadas, y personificado en el ministro de Defensa, Mohamed Husein Tantaui, convertido en número uno del nuevo régimen militar.

Pese a que el ejército aseguró el viernes que no tiene intención de suplir "la legitimidad querida por el pueblo" y que será garante de las reformas y de "elecciones libres y transparentes", el encontrarse bajo un régimen militar causaba inquietud a algunos.

En la plaza Tahrir "hay varios campos, algunos dicen que hay que quedarse y otros dicen que hemos obtenido lo que queríamos y que debemos regresar a nuestras casas", explicó Esam Shaban, un médico de 34 años, residente en los Emiratos Arabes Unidos, que regresó a Egipto para participar en las manifestaciones.

"Estamos esperando un nuevo comunicado del ejército" en el que explique su programa de transición democrática, dijo por su parte Mohamed Rida, un activista de 26 años. "No queremos ser gobernados por el ejército. Queremos una coalición gubernamental con personalidades experimentadas", agregó. Por su parte, la prensa gubernamental egipcia, que siempre había apoyado sin titubeos al ahora ex presidente Mubarak, de 82 años, celebró el sábado la "Revolución de los jóvenes".

"El puebo hizo caer al régimen", "los jóvenes de Egipto obligaron a Mubarak a irse", titulaba en portada Al Ahram, diario de referencia de la prensa gubernamental. "La revolución de Facebook derrocó a Mubarak y a los símbolos del régimen", escribía el diario, considerando que la red social de internet jugó un papel de "sede del consejo del mando de la revolución".

El diario afirmaba también que "algunos intentan cosechar los frutos de la revolución antes de que estén maduros", en alusión al premio nobel de la Paz Mohamed ElBaradei y al secretario general de la Liga Arabe Amr Musa, figuras clave de la oposición egipcia que emergen como posibles candidatos a las elecciones presidenciales de septiembre.

"El futuro presidente debe ser transparente, tenemos derecho a conocer su fortuna antes de que asuma sus funciones", consideró otro diario gubernamental, Al Gumhuriya. Los rumores afirman que Hosni Mubarak y su familia amasaron una fortuna colosal.

La caída del presidente egipcio Hosni Mubarak fue saludada por los principales líderes mundiales y festejada en las calles de otros países árabes. El presidente estadounidense, Barack Obama, afirmó que "el pueblo habló y Egipto ya no será más el mismo" y urgió al ejército a garantizar la transición hacia una "genuina democracia". AFP

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