Daniela Coll, la nieta del reconocido diplomático que retó a Chávez

Sólo habían transcurrido 10 días desde el nacimiento de Daniela Moreno Coll, cuando su abuelo recibía uno de los reconocimientos más importantes de España, la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil. Un distintivo que el Ministerio de Asuntos Exteriores sólo entrega a aquellas personas que hayan destacado por sus méritos de carácter civil y que, en esa ocasión, reposaba en el pecho del abuelo de Daniela y diplomático de Venezuela Néstor Coll Blasini.

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La carrera política de Coll Blasini continúo desarrollándose durante los próximos años y cuando su nieta cumplía los 25 años, él se encontraba participando en charlas, mítines y foros universitarios para explicar el peligro que representaba para el país la llegada de Hugo Chávez al poder. Tres años después, fue uno de los hombres que se encontraba dentro de Miraflores cuando ocurrieron los sucesos del 11 de abril de 2002, estampando su firma en el recordado decreto de Pedro Carmona Estanga. Una decisión que, según Daniela Moreno, fue impulsada por “el descontento social, la incertidumbre económica, la doble moral y el pensamiento ideológico fuera de tiempo” y que, con el regreso de Chávez, conllevó a su desaparición del escenario político por el resto de su vida.

Tras su fallecimiento el 24 de septiembre de 2007, la comunidad internacional sigue recordando el destacado papel diplomático de Coll Blasini, quien siempre apostó por la importancia de promover la cultura nacional y latinoamericana por el resto del mundo.

Su abuelo, Néstor Coll Blasini, fue un importante diplomático venezolano desde 1969, ¿cómo resumiría su carrera política donde fue uno de los líderes de Copei, así como embajador ante Panamá, Finlandia y Suecia?
La carrera diplomática de mi abuelo se puede decir que estuvo llena de contrastes y éxitos. En Panamá le tocó vivir la dictadura de Omar Torrijos, donde todos los días ―por ser un hombre de principios democráticos― ponía en entredicho el gobierno del dictador. En Inglaterra, Italia, Finlandia, Suecia, Turquía e Israel contribuyó al reconocimiento y promoción de Latinoamérica a través de alianzas culturales, económicas y de producción. Durante su carrera pudo realizar muchos de sus sueños, entre ellos, la fundación de la Casa de Francisco de Miranda en Londres, en 1983.

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Le reconocieron en muchos países. Me da alegría contar que, a solo diez días de mi nacimiento, le dieron la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil en España. El éxito como diplomático estuvo en su capacidad de poder recibir, de los países donde ejerció la diplomacia, lo mejor para Venezuela. Un intercambio de cultura del que, hasta la fecha, se recogen frutos. Era una persona muy querida y admirada por su trabajo.

¿Cuál era la postura de Néstor Coll Blasini ante la implementación del régimen de Hugo Chávez en Venezuela?
Desde el principio del "chavismo", mi abuelo se dedicó a desenmascarar poco a poco la doble moral de Hugo Chávez a través de charlas, intervenciones políticas y enseñanzas universitarias.

Nunca dejó de alertar al país del retroceso que el "chavismo" significaba para Venezuela. Su participación fue en todos los ámbitos de la sociedad venezolana. Como persona diplomática, él tuvo la oportunidad de intervenir en asociaciones internacionales y comunidades extranjeras. Siempre, gracias a su experiencia, señalando el desastre futuro e inmediato que ocurriría en Venezuela si llegaba a ganar Chávez.

¿Su abuelo conversó directamente con Hugo Chávez?, ¿qué temas solían tratar?
Mi abuelo no conversó directamente con Chávez, aunque sí lo observó en persona. Ambos se conocían, pero las divergencias entre los dos eran evidentes. No obstante, mi abuelo sí conversó en varias ocasiones con personas muy cercanas a Chávez como, por ejemplo, el embajador [Roy] Chaderton.

Los temas tratados, por lo general, eran de carácter internacional. Era como un tabú tocar temas políticos o económicos. Suponemos que, a través de esas personas cercanas, surgió su nombre en los periódicos, apareciendo en las quinielas para liderar el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Su abuelo fue uno de los políticos que firmó la proclamación de Pedro Carmona Estanga, ¿qué le contó sobre los sucesos ocurridos el 11 de abril de 2002?
Mi abuelo sí firmó. Estuvo en Miraflores durante muchas horas y personas el día de la toma de Carmona. La experiencia que nos contó no fue nada alentadora.

En pocas palabras se podría decir que “de gente de doble moral, estábamos cayendo en oportunistas divididos de ultra derecha” y la historia le dio la razón, a las pocas horas regresó Chávez a Miraflores. Mientras mi abuelo estuvo en Miraflores, lo que había era confusión, una sensación de falso triunfo y una divergencia clara de poderes y política. Era seguro que no se llegaría a nada. Y así fue…

A su parecer, ¿cuáles fueron los principales estímulos que impulsaron la firma de este documento?
El principal estímulo fue el descontento social, la incertidumbre económica, la doble moral y el pensamiento ideológico fuera de tiempo.

Una vez restablecido el gobierno de Chávez, ¿su abuelo padeció persecución política?
Mi abuelo no padeció, de manera directa, una persecución política. El Gobierno sabía de su condición física. A mi abuelo le intervinieron el teléfono, pero ya estaba retirado de la política, así que para el Gobierno no era un enemigo activo. Siempre fue vigilado de manera "sutil" por su condición física.

Desde el regreso de Chávez al poder, a mi abuelo le cerraron las puertas en todo ente del Gobierno, por ejemplo, de La Cancillería, a la que antes iba con mucha frecuencia.

¿No fue sometido a ninguna medida de presión?
La única medida de presión fue cerrarle las puertas. No tener la posibilidad de compartir sus experiencias con gente que lo respetaba y admiraba. No poder generar actividades a través del Gobierno que beneficiaran a Venezuela.

Si mi abuelo tomaba alguna iniciativa que pudiera beneficiar a Venezuela ―bien sea a través de convenios económicos, culturales y educativos, entre otros― de inmediato era descartada o rechazada por parte del Gobierno y se lo hacían saber. Tal vez esa era la forma de intimidarlo, mostrándole que su participación no era bienvenida.

En aquella época estaba enfermo. Recuerdo que en su día intentó salir a Estados Unidos para hacerse un tratamiento médico, pero como tenía pasaporte diplomático hubo un problema e incluso tuvo que sacarse un pasaporte normal para poder viajar.

¿Considera que, al vetar la salida del país, Chávez condenó la vida de su abuelo?
Mi abuelo fue condenado desde que le cerraron la posibilidad de participar en cualquier actividad para el bien de Venezuela. No sólo se trataba de vetar su salida, sino de cerrarle las puertas de todo aquello que, durante muchos años, le llenó la vida. Esta es una manera muy cruel de imposibilitar a alguien.

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A más de un año de la muerte de Hugo Chávez, ¿conserva algún rencor hacia el expresidente o sus seguidores?
No. No conservo ningún rencor. Venezuela padece ahora de todo lo malo que se ha sembrado durante estos 15 años. Lo que necesitamos es pasar la página, trabajar más, reconciliarnos y volver a ser lo que siempre los venezolanos hemos sido.

Más que rencor, diría que tengo un poco de lástima y nostalgia. Aunque siempre ha existido la democracia en nuestro país, desde que yo tengo uso de razón, jamás ha existido lo de ahora. Hasta hace 15 años, daba igual de qué partido político eras, de qué posición social. Yo estudié en un colegio público. En aquella época, uno de los mejores, donde entrar era muy complicado y estudié tanto con gente de mucho dinero como con gente de pocos recursos, incluso con hijos de ministros, y todos éramos iguales. Eso es impensable ahora mismo.

Sin embargo, como dicen en nuestra tierra, a cada cochino le llega su sábado. No le deseo ni desearé mal a nadie, pero, para bien o para mal, el que está arriba se acuerda de nosotros.

¿Cómo cree que su abuelo definiría el actual gobierno de Nicolás Maduro?
Creo que mi abuelo podría definir este Gobierno como un Gobierno sin rumbo, sin derechos y antidemocrático. Definitivamente, una dictadura que, a corto plazo, será radical.

Siendo todo muy diferente a años anteriores, creo que lo que peor llevaría mi abuelo es el nivel de incultura que hay. Él era una de las personas más inteligentes que conocí, sabía de todo.

¿Y las manifestaciones de la oposición?
De la oposición más que una opinión buscaría la manera de orientarlos para que ganen espacio dentro de la sociedad, para que se fortalezcan y se conviertan en una verdadera oportunidad democrática. Para él, la oposición tampoco ha tenido un rumbo claro desde hace 15 años para acá.

En este sentido, el "chavismo" ha ganado con la división. Hay que reconocer que el “chavismo” no es igual al “madurismo”, así como que Maduro no es Chávez. La economía nunca había estado tan mal como ahora, cosa grave.

Siguiendo la línea opositora de su abuelo, usted es uno de los líderes de la Asociación de Venezolanos en Sevilla, ¿está siguiendo el legado político de su familia?
No, siempre lo digo, no soy política. Aunque de pequeña le decía a mi abuelo que quería ser diplomática como él, siempre me dijo que esa no era carrera para una mujer. Lo que sí sigo de su legado es tener valores. Desde pequeña tuve la oportunidad de vivir en ese mundo, de compartir muchos actos con él, de conocer gente importante y de tener una comparación a lo que hay actualmente y el valor moral. Ese es el legado más importante que pudo dejarme.

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¿Cuáles son las metas que busca conquistar en España y en Venezuela?
En España, me gustaría tener más apoyo, ya que somos latinos y tenemos muchas raíces españolas. En Venezuela viven 200.000 españoles y aquí [en España] se ha vivido una guerra, una dictadura y saben mejor que nosotros lo que es vivir en una situación difícil.

En Venezuela me gustaría que las personas que aún piensan que todo está bien, vean la realidad de lo que se está viviendo antes de que sea demasiado tarde. Que luchen por sus derechos constitucionales.

¿Cuál es su balance del trabajo desarrollado por organizaciones civiles y políticas de la oposición en España?
Hemos sido un pilar fundamental para los nuestros. Nos hemos convertido en su voz, gracias a todo el trabajo que se hace pudieron empezar a escucharlos. Aún falta mucho trabajo por hacer y todas las organizaciones estamos al pie del cañón luchando para lograr lo mejor para nuestro país.

Páginas de la historia

Un mensaje que, a su parecer, su abuelo quisiera darle al país
Luchen por los derechos constitucionales.

Los principales retos que debe superar la oposición dentro y fuera de las fronteras para lograr un cambio político.
Primero, la corrupción. Hemos pasado del “¿cuánto hay para eso?” al “¡no hay!”.

Eso es grave, ya que dinero hay, pero muy mal repartido. Dejarnos ya de favoritismos y poner a personas que sean realmente válidas para hacer bien su trabajo [en la Administración Pública].

Si pudiera sentarse con el embajador de Venezuela en España, Mario Isea, ¿qué le diría?
El juró un cargo, ante todo debería ser un profesional. Hoy estamos en la cima, pero mañana no sabemos dónde podemos estar.

Un libro que le recomendaría leer a Nicolás Maduro
La Constitución de Venezuela, paralelamente a un diccionario.

Un deseo para Venezuela
Que pueda volver a ser un país precioso, en libertad, democracia, sin rencores, con derechos constitucionales, con leyes justas, sin violencia y económicamente estable. Tiene todo para ser un país próspero, luchemos por volver a tenerlo.

Por Informe21.com/ @JosePuglisi

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