Academia de Historia se pronuncia sobre el momento político del país

POR LA REPUBLICA

En momentos cuando los venezolanos nos disponemos a
conmemorar los doscientos años de nuestra más alta hazaña permanente
de pueblo, como fue abolir la Monarquía e instaurar la República,
vemos ahora a ésta amenazada por fuerzas que, bajo un ropaje de
circunstancias, portan residuos de los antivalores que no se han
desarmado en su conspiración contra nuestra heroica determinación
republicana.

Los venezolanos adoptamos el ordenamiento social y
político republicano como rechazo al despotismo absolutista, y hemos
construido una historia republicana rica en esfuerzos y sacrificios
que ha culminado en la Venezuela democrática. En esta empresa ha
desempeñado un papel estelar la conciencia histórica de los
venezolanos. La Academia Nacional de la Historia nació encargada de
contribuir al fomento y consolidación histórica de la conciencia
republicana.

Obediente a este mandato, esta Corporación se dirige a
todos los venezolanos, para invitarlos a tomar conciencia de los
peligros que amenazan su más alto logro histórico.

Hacemos un llamado a la expresión persistente de la voluntad
republicana democrática de nuestro pueblo, en los términos siguientes:

Los venezolanos tenemos el deber histórico de honrar la memoria de
quienes tomaron la iniciativa de instaurar un régimen republicano, que
no sólo demoliese los fundamentos del absolutismo monárquico sino que
impidiese su restablecimiento, franco o solapado. Esto habría de
procurarse mediante un ordenamiento constitucional que impidiese todo
retroceso al régimen monárquico absolutista colonial. Para ello se
establecieron procedimientos y mecanismos de desagregación del poder
público, y de control de su ejercicio. Entre estos, la alternabilidad
republicana, la separación de los poderes, y la instauración efectiva
del Estado de Derecho, basado en la autonomía del Poder Judicial, los
cuales serían los pilares fundamentales en un orden institucional en
el cual el Poder público estuviese regido por la noción de legalidad y
amparado por el principio de legitimidad.

En consecuencia, quisimos, y queremos, que la naciente
república se identificase como una de las sociedades más avanzadas de
su tiempo. De allí que podemos afirmar que la República venezolana
nació y se estructuró como la cristalización de una aspiración: que
se conformase una sociedad plural, libre y democrática, cuyo ejercicio
de la soberanía nacional, mediante la figura política de la soberanía
popular, fuese la impulsora genuinamente revolucionaria del
ordenamiento sociopolítico republicano.

Dos condicionamientos habrían de arropar esta renovación de la
sociedad: debía darse respaldo institucional y social al justificado
horror al despotismo, hasta entonces representado por el absolutismo
monárquico y luego amenazante en el personalismo caudillesco; y,
consecuentemente, debía garantizarse el ejercicio de la democracia;
todo recogido en la formulación de los derechos humanos fundamentales:
libertad; seguridad, -entendida como Estado de Derecho-; propiedad é
igualdad. La negación de tales postulados señalaría la ruta de un
fracaso histórico.

Fiel a estos principios, y en acatamiento de sus preceptos
estatutarios, la Academia Nacional de la Historia ha estimado
pertinente dirigirse en estos términos a la conciencia histórica de
los venezolanos.
Resolución aprobada en la sesión ordinaria del 22 de enero de 2009.

Elías Pino Iturrieta, Director Inés Quintero,
Vicedirectora Secretaria.

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