Carlos Caridad-Montero: No sé si Osmel Sousa entienda 3 Bellezas

La pequeña María toma entre sus manitas una corona de papel, se la apoya delicadamente encima de su cabeza y modela por la sala, mientras saluda coquetamente a los presentes. La madre la ve y sonriente asegura que, si llega a ser Miss, todos sus problemas estarán resueltos y tendrá todo el dinero y el status que necesite. Un tópico que el director venezolano Carlos Caridad-Montero ha buscado desmantelar a través de su película 3 Bellezas, una interesante obra que se adentra en el lado más oscuro de los concursos de belleza y los retrata desde la perspectiva del humor negro e ironía.

Para el director, la película evidencia la afición que existe en Venezuela por los atajos, “esos que nos permiten ‘salir de abajo’, hacer dinero, subir de status y ascender socialmente de la manera más rápida y expedita”, como por ejemplo, a través de la belleza física. Por eso, no le sorprende que las Misses sean vistas como una figura a seguir, “llegado tan lejos como a ocupar cargos públicos de envergadura y hasta a optar por la presidencia del país”, precisa.

Si bien el mensaje de 3 Bellezas ha logrado reabrir el debate de los concursos de belleza en Venezuela y en el exterior, Caridad-Montero no cree que todos comprendan el significado de su obra. Sus dudas recaen específicamente sobre el presidente de la Organización Miss Venezuela, Osmel Sousa, “un personaje muy particular que a veces da la impresión de ser la parodia de sí mismo”, precisa el director.

¿Cómo surgió la idea de llevar al cine la obsesión venezolana por las Misses?
Hace algún tiempo, un director venezolano, Gustavo Balza, me pidió escribir un argumento sobre el tema. Pero Gustavo emigró a España y el proyecto no avanzó. Unos cuatro o cinco años después, dicté un curso sobre documentales en la escuela de Comunicación Social de una universidad venezolana y, al principio del curso, le pedí a los alumnos que se dividieran en siete grupos y escogieran un tema para desarrollar un documental como trabajo final del curso: de los siete grupos, cinco escogieron temas relacionados con la belleza y la apariencia física.

Eso me despertó la curiosidad. Comencé a investigar y pronto se me hizo evidente que todo apuntaba a los concursos de belleza, como agentes formadores y difusores de patrones estéticos artificiales. Entonces rescaté aquel viejo argumento y comencé a trabajarlo desde una óptica acaso más crítica y corrosiva.

¿Por qué considera que en Venezuela existe un culto tan profundo por la belleza?
Creo que es consecuencia de los concursos de belleza. Nuestra afición se remonta a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, pero toma mucha fuerza a partir de la segunda mitad del siglo XX. A partir de ese momento, deja de ser una tradición cultural (como los Juegos Florales de finales del siglo XIX o la elección de la reina del carnaval a principios del siglo XX) y adopta el formato de los concursos estadounidenses. Para entonces, era patrocinado por la aerolínea Pan Am.

De modo que es una larga tradición, lo suficientemente sólida para ser percibida como una institución social. Las "Misses" son vistas como rol models, y algunas han llegado tan lejos como a ocupar cargos públicos de envergadura y hasta a optar por la presidencia del país. Por lo que la belleza (o los patrones estéticos creados y difundidos por los concursos) es percibida como un valor al mismo nivel que el talento, los estudios o la preparación.

¿Cuáles son los principales retos que debió afrontar para la realización de la película?
Quizás lo más difícil fue desentrañar cuál era el verdadero núcleo de la historia, hacia dónde debía apuntar. Definitivamente, fue el trabajo de guión.

¿Han contado con la participación o ayuda de organizaciones de belleza como, por ejemplo, Miss Venezuela?
No. La película no buscar en modo alguno relacionarse con el concurso o con cualquier concurso en específico. Es más bien una reflexión sobre la obsesión con la belleza (y con los concursos de belleza). Me interesaba más el trato de una familia disfuncional en su relación con su aspecto y apariencia física.

¿Considera que Osmel Sousa debería ver la película?
No sé si la entienda. Es un personaje muy particular que a veces da la impresión de ser la parodia de sí mismo. Por esta razón es imposible parodiarlo. Así que en la película pasamos de su figura y nos inventamos otro personaje y otro concurso.

¿Qué rostro de la idiosincrasia venezolana queda evidenciado en 3 Bellezas?
Sin lugar a dudas, esa apego a los atajos de todo tipo a los que somos tan aficionados. Esos que nos permiten “salir de abajo”, hacer dinero, subir de status y ascender socialmente de la manera más rápida y expedita.

La belleza como valor social y los concursos de belleza son apenas un par de herramientas, un par de atajos para ese ascenso social y económico. Al mismo tiempo, busco retratar cuán desconectados de la realidad podemos llegar a estar en la búsqueda obsesiva de esos atajos.

¿Qué mensaje busca dar la película a la sociedad venezolana?
Más que un mensaje, busco proponer un tema de discusión. O, mejor dicho, proponer el tema para una discusión que nunca se ha hecho de manera profunda o seria. Y para ello me valgo del humor negro y del impacto emocional. Nada como un buen sacudón emocional para hacerte pensar, para ver con nuevos ojos una realidad a la que nos hemos acostumbrado.

¿…e internacionalmente?
Si bien el fanatismo por los concursos de belleza es un fenómeno que acaso no se vive con tanta intensidad en ningún otro país (ni siquiera en EE.UU.), en el resto del mundo sí se discute el problema de los cánones estéticos físicos artificiales. Después de mostrarla en la Mostra de São Paulo en septiembre pasado, por ejemplo, nos han pedido la película varias veces para discutirla en debates, para debatir los temas que expone. Eso me dio a entender que sí toca temas universales, que trasciende fronteras.

De modo que la idea de provocar una discusión y preguntas sobre estos temas, me da la impresión, funciona más allá de las fronteras venezolanas.

Tradicionalmente, el cine venezolano representaba la delincuencia y diferencias sociales del país, ¿considera que hay un cambio en esta tendencia por la búsqueda de temas más frescos?
Sí, a partir del 2005 ha surgido una nueva generación de cineastas que se ha volcado a experimentar y mirar con nuevos ojos nuevos ámbitos de la sociedad venezolana. Al mismo tiempo, es una generación que teme al cine género y que busca la conexión emocional con los espectadores.

Películas como Azul y no tan rosa y La distancia más larga han obtenido importantes reconocimientos internacionales, ¿prevé que 3 Bellezas también triunfe en el exterior?
¡No tengo la menor idea! Bueno, ha sido seleccionada por la Mostra de São Paulo y, más recientemente, por el Miami International Film Festival. Al mismo tiempo, la agencia de ventas alemana Media Luna se ha encargado de la representación internacional de la película.

Acaso estos sean indicios de que algún potencial internacional tiene, pero el mundo del cine, de los festivales y de los premios, son imprevisibles.

A su parecer, ¿cuál es el principal aporte de 3 Bellezas al cine nacional?
3 Bellezas aporta principalmente un tono novedoso y cierta irreverencia. No es una película que se toma demasiado en serio a sí misma. Y quizás a nuestro cine le hace falta un poco de esa ligereza.

¿Cuál es su valoración de la situación actual del cine venezolano?
Creo que está viviendo un momento de oro. Gracias a la Ley de Cine y la nueva generación de cineastas, el cine venezolano ha recuperado su relación con su público (y viceversa) y, al mismo tiempo, está atrayendo cierta atención internacional.

¿Qué impacto está teniendo la película tras su estreno en Venezuela?
La película tiene una semana en cartelera, y ya las redes sociales muestran indicios de lo que será su impacto. Algunos se han reído de principio a fin, mientras que otros se muestran estupefactos. Más de uno ha salido “traumatizado” del cine. Pero los comentarios positivos superan con creces los negativos. Todo parece indicar que, al menos, dejará una pequeña huella en algunos espectadores.


En una noche tan linda como esta…

¿A qué Miss le recomendaría la película?
Pues a todas. En especial, a las perdedoras: la película las hará sentir reivindicadas.

A su parecer, ¿qué es lo más difícil de intentar convertirse en Miss?
Dejar de comer.

Un mensaje a las madres que sueñan con ver a sus hijas convertidas en Misses
Déjense de eso. Póngalas a estudiar, a aprender un oficio productivo para que, cuando la belleza pase, sepan hacer algo que les permita sobrevivir.

@JosePuglisi para Informe21