Ante la indiferencia de Washington, América Latina navega cada vez más lejos de EEUU

Con una agenda interna plagada de problemas por resolver como la crisis económica, el desempleo y la seguridad nacional, sin mencionar los retos que el país norteamericano afronta en otras regiones, América Latina parece haber quedado relegada.

Kevin Casas Zamora, ex vicepresidente de Costa Rica, consideró que durante el primer año de Gobierno de Obama no sucedió nada y existió un "gran silencio" en esa relación, a excepción de algunos episodios, como el caso de Honduras tras el golpe de Estado a Manuel Zelaya, que "más bien reflejó la terrible inconsistencia de la política hacia Latinoamérica".

El asunto fue examinado hoy en la conferencia "La política de la Administración de Obama hacia Latinoamérica: evaluación del primer año", organizada por el Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami.

Casas Zamora consideró que Washington está reaccionando a hechos muy puntuales a falta de una política y que, además, transmite a la región un mensaje "confuso" sobre democracia.

"Cuando uno suma el manejo que hizo la Administración (de Obama) de la crisis de Honduras al silencio ensordecedor que hay en torno al desvarío autoritario de (el presidente venezolano) Hugo Chávez, no puede uno sino concluir que el mensaje que está recibiendo América Latina en materia de democracia es confuso, para decir lo menos", dijo a Efe el ex vicepresidente costarricense antes de la conferencia.

Para Casas, la historia importante es que desde la óptica de América Latina "francamente está importando muy poco cuál sea el estado" de la relación con Estados Unidos.

Los cambios en la región, precisó, han continuado sin que Washington tenga influencia en esas transformaciones: el surgimiento de Brasil como una potencia mundial, la expansión de la clase media, la creciente presencia de China en la región y una mayor participación política de las mujeres.

"Lo realmente importante es que, a pesar de que la relación está en un estado casi catatónico, América Latina sigue cambiando con rapidez y pensaría que es interés de Estados Unidos acercarse a la región", opinó Casas, quien es analista de política exterior de Latinoamérica en Brookings Institution.

Por su parte, Patricio Navia, profesor adjunto del Centro para Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Nueva York, manifestó que al inicio del Gobierno de Obama había expectativas muy altas respecto a lo que podía hacer en la región.

"Creo que la partida falsa con Cuba le hizo daño y luego el golpe militar en Honduras terminó por contaminar el primer año de Obama. Ha sido un año de muy pocos logros", dijo el académico.

Afirmó a Efe que Estados Unidos al no tener una política hacia Latinoamérica, reaccionará ante hechos que surjan como sucedió con Honduras.

Comentó que en el 2009 las dos veces que Estados Unidos miró a Latinoamérica fue por dos hechos explosivos: Honduras y Haití.

"Realmente no es una región importante (para EEUU). No va a ser una de las prioridades del presidente Obama, ni de la secretaria de Estado, Hillary Clinton. Es improbable que este año avance mucho la agenda, ni siquiera el tema de inmigración será una de las prioridades", pronosticó Navia.

Desde su óptica, Estados Unidos sí podría comenzar a delinear algunos temas para el futuro con la región, como sucedió con el comercio en años anteriores que era el tópico principal de la agenda.

Robert Pastor, profesor de relaciones internacionales de la American University, aseguró que el país norteamericano tiene una agenda muy amplia y con los problemas que confronta, América Latina no tiene prioridad.

Al mismo tiempo, agregó, Estados Unidos ha estado perdiendo relevancia para América Latina.

Coincidió en señalar que ese país está prestando menor atención a la región y solo reacciona a situaciones puntuales.

Hasta el momento, dijo Pastor, la Administración de Obama ha enfrentado varios desafíos, uno de ellos cuando los cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobaron derogar una resolución que excluyó a Cuba del organismo en 1962, lo que abriría el camino para su reincorporación.

El acuerdo firmado en 2009 entre Washington y Bogotá, que permite el uso por parte de tropas estadounidenses de bases militares colombianas, la crisis de Honduras y el devastador terremoto en Haití el pasado 12 de enero, son otros de los retos.

"Reaccionó positivamente en el asunto de la OEA con Cuba y en Haití, pero con Colombia y Honduras hubo mucho errores", dijo.

Pastor consideró que otro asunto a largo plazo que debe tomar en consideración Estados Unidos es que "hay un problema muy serio con respecto a la democracia en Venezuela y Nicaragua". EFE

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