Vivimos con, de, en, entre… pantallas y quizás usted sufra de "Pantallofrenia"

Así pues, parece lógico que algunas personas, quizá las más débiles, inestables, inmaduras, aisladas o acríticas, sean más vulnerables a esa escisión y se hagan adictas, o sufran problemas de conducta por un uso inadecuado de las mismas. Los modelos neurobiológicos de adicción y vulnerabilidad mental permiten explicar cómo las disonancias y resonancias informativas condicionan nuestra conducta y modelan nuestros cerebros. En este blog ya tratado de ello en otras ocasiones. Por ejemplo, de lo mucho que nos preocupa a los padres la influencia de las pantallas en los cerebros de nuestros hijos, y lo poco que nos preocupa lo que puedan influir nuestros propios cerebros, o en el de nuestros padres viejitos y teleadictos. He ahí una curiosa escisión pantallofrénica, de la que algún día habrá que tratar.

De hecho, cualquier supuesto experto, padre preocupado o ignorante atrevido, no dudará en esgrimir un razonamiento irrebatible, un consejo saludable o una sentencia firme sobre los peligros de las pantallas y el mal uso que hacemos de ellas. Pero, ¿qué sabemos realmente sobre el tema? No abundan los estudios científicos serios, rigurosos, amplios y contrastados sobre los efectos de las pantallas en la conducta o el cerebro humano. Quizá podríamos aceptar que influyen en los comportamientos agresivos, en las conductas de aislamiento, en la vida emocional y relacional, e incluso podríamos suponer que afectan a ciertas funciones cognitivas, como la atención o la memoria, pero no podemos asegurar con certeza si lo mejoran, lo empeoran o ni fu ni fa, y aun menos atrevernos a dar más consejos psicosaludables que los basados en el sentido común.

Por eso me ha alegrado recibir, obviamente a través de mi pantalla, el interesantísimo estudio titulado: 'Risks and safety on the internet: The perspective of European children. Initial findings from the EU Kids Online'. Analiza de forma muy amplia, rigurosa y minuciosa el estudio de los riesgos de Internet en jóvenes. Los autores entrevistaron durante la primavera-verano de 2010 a 23.420 jóvenes de nueve a 16 años, de 25 países europeos, incluyendo España, así como a uno de sus padres.

En él se abordan temas como patrones de uso, acciones realizadas en Internet, páginas consultadas, riesgos y daños, aspectos referentes a sexualidad, pornografía, contactos, abusos, bullying, etc. Incluso analizan el uso que hacen los jóvenes de Internet en función del que hacen sus padres. Una pasada de datos, tablas y figuras. Y ésta es sólo la primera parte del informe; los autores anuncian que antes de que finalice 2010 tendemos otro informe que incluirá recomendaciones de uso saludable. Bienvenido será. Así pues, en vez de mal-resumírselo en este post, y si el tema le interesa, no deje de consultarlo. Y, si no le interesa, dele tiempo y acabará interesándole. Al fin y al cabo todos somos víctimas potenciales de esta 'pantallofrenia' hipermoderna.

Mientras tanto, este bloguero opina que hemos de ser algo mesurados al 'opinar' sobre esta compleja cuestión, no sea que demonicemos unos medios que lejos de ser peligrosos puedan ser beneficiosos para, por, según quien, como, cuando, cuanto, para qué... se usen. Es lo de siempre, las cosas no son malas per se; lo malo es el uso que hacemos de ellas.

Fuente: http://www.elmundo.es/blogs/salud/saludmental/2010/11/02/pantallofrenia....

DJ

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