La candidata Marina Silva ofrece un Brasil próspero en economía, ambiente y ética

Sostuvo que el país tiene "una democracia consolidada", así como "estabilidad económica y control de la inflación", y que ha podido soportar "en pie" las últimas crisis financieras internacionales.

También valoró que "25 millones de personas han superado la línea de pobreza" en la gestión de Lula, pero puso el dedo en la llaga de la faceta asistencial del Gobierno, que aún no ha logrado una "puerta de salida" para los beneficiarios de sus programas sociales.

En el apartado de las "deudas" que dejará el actual Gobierno, citó "la persistente desigualdad de oportunidades", el caos urbano, el analfabetismo y la "dilapidación del patrimonio natural" del país, mediante proyectos de desarrollo agresivos en la Amazonía.

Asimismo, cuestionó la política de alianzas establecidas con Lula con sectores de la centroderecha y dijo que las coaliciones de poder no pueden ser "pragmáticas", sino apuntar a incluir a "la sociedad por entero", porque gobernar o buscar el poder "no significa andar negociando por los votos".

Según las encuestas de opinión, Silva se sitúa en el tercer lugar de las preferencias, con una intención de voto en torno al 10%.
El PV afirmó hoy que ese porcentaje pasará a un 13% en próximos sondeos.

Los principales candidatos son la ex ministra de la Presidencia, Dilma Rousseff, del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), y el ex gobernador de São Paulo, José Serra, abanderado del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), a quienes todos los últimos sondeos sitúan empatados en un 37%. EFE

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