No toda demencia es Alzheimer

Si bien hasta la fecha no se ha desarrollado algún fármaco capaz de detener por completo o prevenir la demencia tipo Alzheimer, existen opciones como la rivastigmina que ayudan a mantener por más tiempo las capacidades cognitivas. La búsqueda de alternativas que faciliten la tarea de los cuidadores y mejoren la calidad de vida de los pacientes llevó a que, además de la presentación oral, se produjeran también parches transdérmicos, que permiten la liberación continua del medicamento durante 24 horas.

El neurólogo español, Rafael Blesa, destacó que el Alzheimer es el tipo de demencia con mayor incidencia a escala mundial, y está ligado estrechamente al envejecimiento, presentándose en 6% de las personas cuya edad ronda los 75 años. Dicha cifra puede ascender a 20% cuando se trata de hombres o mujeres mayores de 90 años de edad.

Ya que la mayor incidencia de la demencia tipo Alzheimer se presenta en personas de la tercera edad -quienes suelen estar polimedicadas para tratar otras afecciones como la diabetes, osteoporosis y cardiopatías, entre otras-, es importante escoger esquemas terapéuticos seguros, que no interactúen con los otros medicamentos que pueda estar ingiriendo el paciente y minimicen el impacto en el sistema gastrointestinal.

El especialista en neurología explicó que con la terapia transdérmica de rivastigmina se puede graduar la dosis para ajustarla a las necesidades del paciente. También dijo que esta vía de medicación ofrece la ventaja de ser bien tolerada, minimiza los efectos gastrolesivos y facilita la tarea de los cuidadores, ya que sólo hace falta colocar un parche diario y es fácil verificar que el paciente está siendo medicado.

Diagnóstico a tiempo

El doctor Blesa enfatizó que no toda demencia es Alzheimer, por lo que es importante realizarse los exámenes de rigor cuando se detecten fallas de la memoria o cambios conductuales, ya que es la mejor manera de obtener un diagnóstico certero y precoz, lo que es vital para desacelerar la muerte de las células cerebrales.

La pérdida de memoria a corto plazo, motivada por la muerte de las células cerebrales, es uno de los primeros síntomas de la demencia tipo Alzheimer. Con el tiempo, las personas afectadas por la enfermedad pueden sentirse desorientadas, comienzan a tener dificultades para desarrollar tareas cotidianas, las dificultades para dormir son cada vez más frecuentes, les cuesta reconocer a sus familiares y seres queridos, e incluso se les dificulta el habla.

En la medida que se diagnostique y trate oportunamente la patología, mejor será la respuesta a la terapia y las capacidades cognitivas podrán mantenerse por más tiempo, con lo que se hará más lenta la aparición de los síntomas antes mencionados. NP

EA

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