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Antonio Ledezma: Amoralidad diplomática

Antonio Ledezma: Amoralidad diplomática

La instalación de entes multilaterales ha sido de gran significación para la defensa de los derechos humanos y consolidar gobiernos democráticos en todas partes del mundo. En ese sentido es innegable el rol jugado, en distintas etapas de la humanidad, por personalidades adscritas a entes como la ONU, la OEA, la Unión Europea, la Organización Panamericana de la Salud, la FAO o la Corte Penal Internacional. Sin embargo, esas instituciones no han estado exentas de personas que asumen conductas que contrarían los principios y valores que dieron lugar a los argumentos esgrimidos a la hora de edificarlas. 

Así tenemos el triste y deplorable papel desempeñado por la funcionaria Alena Douhan como relatora de la ONU, al prestarse para hacer valer la propaganda que utiliza el régimen de Maduro para excusar su responsabilidad en la Emergencia Humanitaria y la violación de derechos humanos en Venezuela. Los informes dados a conocer a los medios de comunicación por esa “relatora” son realmente insólitos, teniendo en cuenta que el régimen de Maduro, según documentos certificados por órganos de la mismísima Organización de Naciones Unidas (ONU), enumeran los latrocinios, ineficiencias y violaciones flagrantes a los más elementales derechos humanos, como detenciones arbitrarias, torturas y crímenes de lesa humanidad. Tampoco habló la señora Douhan de los perversos mecanismos de control social y políticos cuestionados por la Alta Comisionada de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Michel Bachelet. 

El comunicador social Edgar Otálvora, en su cuenta de twitter, @ecotalvora saca “del baúl de las fotos” una imagen que lo dice todo.

Otro hecho no menos alarmante lo constituyó la operación de la diplomacia de Nicolás Maduro que hizo posible asegurar un puesto en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, justo en el momento en el que el régimen chavomadurista recibe más acusaciones y críticas por violaciones sistemáticas a las garantías fundamentales de los ciudadanos. La votación en el organismo multilateral ha puesto de relieve que, en el ajedrez internacional el cuestionado Maduro, que juró en enero su cargo para un nuevo mandato pese a que las elecciones no fueron reconocidas por más de 50 países, tiene todavía piezas por mover”. ¿Qué paradoja, verdad?

Pero hay más todavía en esta narrativa. Traigo a colación las reflexiones del Dr. William Cárdenas que servían para “advertir en numerosas oportunidades, en relación al Caso Venezuela, acerca de la negligencia, inacción, los retrasos e incompetencia de la Sra. Bensouda (quien acaba de terminar su papel como Fiscal de la CPI), que se han traducido en una auténtica obstrucción a la justicia que reclaman las decenas de miles de víctimas venezolanas, sometidas durante más de 15 años a una política sistemática y generalizada de violaciones a los derechos humanos que ha causado numerosos crímenes de lesa humanidad”. En el mismo orden de ideas y de reclamos el Dr. Cárdenas apunta que “ni antes, con Luis Moreno Ocampo, ni ahora con la Sra. Bensouda, se ha logrado poner en marcha una investigación que es reclamada entre otros, por seis Estados Parte del Estatuto de Roma: Colombia, Canadá, Chile, Paraguay, Perú y Argentina”.

La verdad es que antes de marcharse la Sra. Bensouda no tuvo más alternativa que dejar en curso el proceso del caso venezolano, pero con un evidente retraso, inexplicable a la luz de la magnitud de los crímenes perpetrados por la narcotiranía venezolana. Todo eso, según criterios expuestos oportunamente por el Dr. Cárdenas a lo que ocurría en la periferia de dicho TPI, como ha sido “la exhibición de vínculos de altos funcionarios de la CPI con Maikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia venezolano y con Haiffa El Aissami, embajadora de Venezuela en los Países Bajos, hermana de Tarek El Aissami, el tercer hombre fuerte del régimen chavista/madurista”.

Estas aviesas contradicciones ocurridas en el terreno de instituciones que deberían ser sagradas y por lo tanto inflexibles con esos mañosos procederes, deben ser atacadas para salvaguardarlas tomando en cuenta que son patrimonio moral de la humanidad. @alcaldeledezma (Foto: Pixabay)

Antonio Ledezma: Amoralidad diplomática