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Juan E. Fernández, Juanette: El water

Juan E. Fernández, Juanette: El water

Por allá en el año 2011 trabajé en una agencia de publicidad, y para un tipo acostumbrado a las redacciones de diarios y canales de TV, aquel nuevo empleo fue un nuevo mundo, donde mi puntualidad, y mi formalidad chocó con los modos de varios de mis nuevos compañeros de trabajo; y es que en los trabajos que implican creatividad, la distención es muy importante, pero no distender por distender, sino para que aflore la inspiración y generar así maravillosas ideas. Yo en aquel momento no lo entendía, hoy lo agradezco bastante.

Recuerdo que mi primer conflicto se vino con el horario, pues yo me ajusté siempre a un horario de entrada que era a las 8 am. Pero en la agencia las personas comenzaban a caer a eso de las 10 am. Ojo, quiero aclarar que no era por flojos, sino porque se trabajaba hasta muy tarde en la noche.

Confieso que a la semana me quería ir a la mierda, pero gracias a mi jefe Alejandro, quien era el Director Creativo, aguanté las papas y me quedé algún tiempo. Y Justo Alejandro tenía una metodología de trabajo algo irreverente que muchas veces lo metió en problemas, pero que al final del día cumplía el objetivo: Mantener unido al equipo para alcanzar las metas.

Una de las cosas que hacíamos con Alejandro y el resto de los compañeros de la agencia, era una sesión de trabajo que se llamaba “El Water C” y consistía en encerrarnos todos en una de las salas de reuniones y decirnos lo que no nos gustaba del equipo y de algún compañero en específico, esto podía ser incluso algo personal.

El objetivo del Water C era “sacarse toda la mier…”(no voy a escribir mierda dos veces, soy un caballero)  es decir, todo eso que no nos dejaba avanzar, para luego dejar que se fuera por la cañería. Y les puedo asegurar que, después de esa confesión colectiva terapéutica, todos salíamos más unidos para afrontar los retos.

Ojalá los políticos del mundo, pero principalmente de nuestro continente pudieran hacer esto del WC. Al menos a los dirigentes de mis dos países les vendría bárbaro encerrarse, decirse todo lo que tienen para decirse, y ya luego ponerse a trabajar para poder transitar este momento tan terrible que es la pandemia.

En el caso de Venezuela estoy consciente de que es mucho muy complicado, pues es un país donde se perdieron las formas, y todo se desdibujó. Aunque a muchos les duela, Venezuela es un lugar donde políticamente habitan dos países dentro del mismo territorio.

Por otra parte, en La Argentina, un país donde nuestros políticos nunca están de acuerdo, aún tenemos leyes, separación de poderes y marco legal para hacer viable la administración de un país… Aunque pensándolo bien, hay una cosa que los políticos argentinos si se ponen de acuerdo: En hacer que la gente se enfrente, en alimentar la maldita grieta. Chicos mientras sigamos haciéndoles caso en eso ¡El país se nos va al carajo!

Pido a Dios que nos haga un milagro y logre que los políticos de vocación aparezcan por algún lado, o que al menos los traigan los extraterrestres, que según el cronograma de eventos normales para 2021 llegan a final de año.

De última y si no pueden traernos políticos honestos y comprometidos en solucionar los problemas de todos, entonces que los extraterrestres nos den ideas para “tirar la cadena” y que nuestros dirigentes ¡todos! (Izquierda, Derecha, Centro, perpendiculares y hasta los paralelos) Se vayan por el WC.

Juan Eduardo Fernández: El water