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Omar Estacio Z.: El buscón más buscado

Omar Estacio Z.: El buscón más buscado

Esta vez, el encargo para el llamado Segundo de Abordo de la RoboLución, fue la incitación al odio público, contra 23 disidentes. Lo vimos en el programa que tiene por la TV del Estado. No recordamos coprolalia, ni siquiera parecida, en la vituperada Cuarta República. Un alto funcionario, semanalmente, linchando en el ámbito mediático a quienes se le pongan de por medio. 

¡Se buscan! ¡Aquí están sus afiches! ¡Reconócelos, pueblo!” Tal paroxismo, me ha traído a la memoria los “¡Exprópiese!” del difunto q.e.p.d. (En la 5ª Paila). Me parece oírlo y verlo, con uno de sus dedotes, índices, apuntando hacia los inmuebles a expropiar o robar, porque fue vulgar robo a  los muy legítimos propietarios. 

Cuando los anhelos de progreso de Venezuela trascendían más allá de las crestas del Ávila, las órdenes de captura de presuntos delincuentes, se hacían públicas a través de la Gaceta Oficial. Ahora, funge de heraldo o Robespierre, el portador del “Mazo Dando”. Guapo si está apoyao pero, correlón y de  esfínteres quebradizos, en el lance hombre a hombre.  

Tampoco ha sido, en el caso en cuestión, un tribunal competente el que decretó los hipotéticos arrestos. El padre de los ¡Se buscan! ha sido el mismísimo chillón, él, y nadie más que, él. No nos sorprendería que, uno o varios, de la claque que lo vitoreaba, se sienta autorizado para ejercer violencia contra los supuestos fugitivos. 

Quien mucho busca, es buscón con toda la carga semántica del término. Paradojas que, lo sea el 4º, entre los más requeridos por la Justicia, si nos atenemos al ranking mundial que clasifica la peligrosidad de los presuntos criminales, según las magnitudes de las recompensas por sus capturas.  A saber:

Ayudar a la localización y arresto de Ayman al-Zawahiri, actual jefe de la agrupación yihadista, Al Qaeda, se premia con US $ 25 millones; contribuir a esos mismos fines, en el caso de Rafael Caro Quintero, peso pesado del narcotráfico, capo del Cártel de Guadalajara, solicitado, además, por el secuestro y asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena, del piloto Alfredo Zavala Avelar, del escritor estadounidense John Clay Walker, del estudiante de odontología, Alberto Radelat, representan US$ 20 millones; prestar asistencia para colocarle grilletes al jefe del buscón o Primero de Abordo de RoboLución, sospechoso de violar casi todos los artículos del Código Penal, del Estatuto de Roma, de las leyes contra la corrupción, contra la delincuencia organizada, contra los estupefacientes y hasta el Manual de Urbanidad, de M. A. Carreño, equivale al premio gordo de  US $ 15 millones. En cuanto al buscón, ya referido, aportar elementos, para enguacalarlo,  rumbo a Tocorón, Tocuyito o a la SuperMax de Colorado, EE. UU equivaldría a paga de, US $ 10 millones ¿Tan poquito? Dirán algunos. 

Por lo que observamos, al protagonista de la presente crónica le ha sido esquivo comprender los mecanismos del lío en que está  metido: Si entrega a su jefe a la DEA y se entrega a sí mismo, ese día, hora y lugar, no le va a quedar, como lo ha pensado, ningún saldo a su favor, de US $ cinco millones, resultante de  descontar de los US $ 15 millones por la captura de su jefe, los US$ diez millones por su autocaptura.  “El orden de los factores, no altera el producto” no rige en el bajo mundo del delito ¿Menos multiplicado por menos es igual, a más? Tampoco impera en casos como el presente. Un muy buscado internacional, multiplicado por otros buscados, injustamente por el propio buscón, no son igual a más, sino a menos! El crimen no paga, ni suma, ni multiplica:  solo resta. 

Tiempo mal invertido desde el Poder, incitar al odio público por el solo hecho de disentir. 

Pagarán cuando la hora sea llegada, que llegará, antes de lo que, muchos creen. @omarestacio 

Omar Estacio Z.: El buscón más buscado

(Foto: Pixabay)