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Rafael Gallegos: Los “autosuicidios” de la democracia son cada vez más comunes

El barbarismo corresponde a Carlos Andrés Pérez, y es oportuno ante el panorama electoral de América Latina. Da la impresión de que los líderes demócratas están haciendo cola para “autosuicidarse” por la vía electoral, sucumbiendo ante los candidatos simpatizantes del comunismo. 

Podríamos parafrasear el Manifiesto Comunista de Carlos Marx y decir: Un fantasma recorre América Latina, el fantasma del comunismo.  Y lo peor, habrase visto… por la vía electoral. Volviendo a Marx, si hubiera previsto este fenómeno tal vez hubiera abjurado de la violencia y expresado que “las elecciones son la partera de la historia”.  

En Perú acaba de pasar factura la inestabilidad política y un crecimiento del PIB insuficiente para revertir la pobreza de las mayorías. Todo parece indicar, a menos que Keiko pueda comprobar unas irregularidades que la OEA y el árbitro no comparten, el triunfo de Pedro Castillo, un comunista salido del túnel del tiempo. Que no se enteró de la invasión a Checoslovaquia o de la caída del Muro de Berlín. Por cierto, mostró en las entrevistas un perfil de estadista que deja demasiado que desear.

Pedro Castillo prometió en campaña ir contra el capitalismo. Cual Robin Hood inca, repartir la riqueza de Perú entre los pobres. Estatizar, expropiar y todas esas acciones que históricamente conllevan a desinversión, falta de libertades, tramoyas electorales… ruta del totalitarismo y del hambre. Además, ofreció sacar a los extranjeros en 72 horas. Obviamente los resultados no obedecen a un gran liderazgo de Castillo. Más bien a una débil oposición democrática, atomizada y sin un mensaje contundente.

Keiko Fujimori tiene guáramo y trabaja; pero demasiados bemoles que alejaron a muchos ciudadanos de las urnas electorales. A su padre Alberto Fujimori, hay que reconocerle que acabó con la guerrilla y la inflación, y puso al Perú en la senda del crecimiento. Sin embargo, para los peruanos la herencia política de Keiko fueron los métodos represivos de su padre, la corrupción y, sobre todo que quiso quedarse en la presidencia para siempre.

EL SARGENTO GARCÍA

Soy un fanático de la serie El Zorro, cada vez que tengo oportunidad, veo y disfruto sus innumerables remakes. Sé que es una fantasía; pero siempre me agrada cómo vence innumerables enemigos sin sufrir un rasguño, o cómo se mofa de todo un ejército con su sonrisa. Siempre pienso que, si el simpático sargento García hubiera sido un poquito pilas, en los primeros capítulos al Zorro lo hubieran atrapado, desenmascarado y fusilado.  O sea, que el Zorro no era tan grande, sino sus rivales… muy pequeños. A veces da la impresión que esta serie ha sido la antecesora de lo que ocurre hoy en el enfrentamiento democracias – comunismos, que está ocurriendo en América Latina, y los que se pronostican para en los próximos meses, donde la “derecha” sería en el mejor de los casos, un batacazo.   

LOS CASOS DE AMÉRICA LATINA

Lo de Bolivia es muy típico. Evo Morales, mostrando poco talante democrático desobedeció su no reelección. Creyéndose eterno, se lanzó y fue derrotado. La oposición democrática vivió un momento de gloria. Al tiempo, se realizaron las elecciones presidenciales. La oposición presentó muchos candidatos y diluyó su potencial. Así, perdieron con un movimiento al que acababan de derrotar en las elecciones previas. ¿Gigantesco liderazgo del MAS? No, más bien la oposición hizo lo todo lo que tenía que hacer…  para salir derrotada. ¿Qué diría El Zorro?

Para el 2022 el escenario de AL se muestra patético. En Colombia Petro encabeza las encuestas. Ex guerrillero y comunista. Y no aparece un líder capaz de contrarrestarlo. ¿Gran liderazgo de Petro? No, lo que pasa es que se enfrenta… a nadie. Igualito al Zorro, que sale triunfador porque se enfrenta al Sargento García y al cabo Reyes.

En Brasil, Lula, acusado de corrupción se convierte en un candidato casi ganador. ¿Quién le sale al paso? Nada menos que un presidente Bolsonaro, que ha mostrado de todo menos capacidad de estadista o de líder. ¿Qué Lula es un líder que los brasileros añoran? No, que va. Un presidente al que le pasó su tiempo, que regresa triunfante a la palestra porque no tiene un rival del peso. Otra vez el Zorro vs. García.

¿Y en Chile? Tal vez el país con más logros sociales y económicos de América Latina.  Como si hubieran olvidado el desastre de Allende, un comunista encabeza las encuestas para las presidenciales del 2022. ¿Será que no hay un líder que le muestre al pueblo los beneficios de la democracia y de la libre empresa, que los convenza de seguir un camino? Luego de tantos éxitos, se llegó a decir que Chile iba a ser el primer país desarrollado de América Latina.

En Nicaragua, Daniel Ortega muestra y repite una forma infalible de ganar las elecciones. El que levante cabeza en las encuestas, va preso. Digno alumno de la escuela comunista. Ortega es demócrata con una condición: que lo dejen ir solo a las elecciones. ¿Bienvenido a la dinastía Kim?

Es imperativo un mensaje a García, a los sargentos García que parecen comandar las oposiciones democráticas. Que no se dejen derrotar por candidatos sin carisma, sin capacidad, sin mensaje. Que se pongan las pilas, que se unan, que le expliquen al pueblo que solidaridad no se escribe con S de socialismo, que el comunismo es hambre. Que no se dejen llamar despectivamente derechistas, porque los países no son limpiaparabrisas para moverse izquierda- derecha – izquierda. Que exijan que les llamen demócratas, y que reconozcan que el rival es la autocracia socialista. Ese es el dilema:  democracia vs. autocracia socialista. Y que expliquen que democracia es libertades de expresión y de empresa, inversiones, tecnología, políticas sociales para los desvalidos mientras superan la pobreza, educación para todos, elecciones limpias… progreso.

Contrario a las ofertas de los “revolucionarios”: expropiaciones que sacan empresas del mercado, estatizaciones que espantan capitales, deformaciones de los procesos electorales semillas del totalitarismo, mesías que pretenden eternizarse en el poder. Aplausos para hoy y hambre para mañana.

América Latina pide a gritos la creación de una Internacional de las Democracias.

EL CASO VENEZUELA

Este debe ser el peor gobierno del mundo. Primeros lugares mundiales en hiperinflación, desempleo, desnutrición, y últimos sitiales en vacunación. Con procesos electorales llenos de ventajismo e inhabilitaciones. Con el 20 % de la población que ha huido del país desvertebrado en que el gobierno ha convertido a Venezuela.

En este escenario, donde el 80 % de la población que no soporta al régimen, se da el caso, ¿dónde estás Ripley?, que el gobierno tiene las máximas posibilidades de ganar las elecciones generales. ¿Qué pasa? ¿Otra vez el Zorro?

Distinto a otros países, en Venezuela han surgido buenos líderes. Guaidó llegó a tener a todo el país respaldándolo. Capriles hizo dos magníficas campañas electorales. Leopoldo fue inhabilitado porque tenía casi 70% en las encuestas para la Alcaldía de Caracas. María Corina ha sido valiente y carismática. Y podríamos seguir la lista de liderazgo emergente con trayectoria y con capacidad.

Sin embargo, estos líderes hoy están desunidos. Y mientras no se unan, magros serán los resultados en cualquier elección o en cualquier proceso para recuperar el poder.

La Unidad debería ser el primer mandamiento.

El gobierno hace todo lo posible para mantenerlos separados y para que no muestren su fuerza electoral. Y se ríe cuando gana elección tras elección acusada de ilegítima; pero ilegítimos, tramoyeros y ventajistas…  allí están.

Este año hay elecciones generales, y el año que viene el Revocatorio. ¿Dejarán los líderes de oposición pasar esa oportunidad ante un pueblo desesperado por salir de este estado de cosas?

Es imperativo que la oposición negocie en entre ella. Solos están condenados a vagar eternamente como una brizna de paja en el viento. A imitar al coronel de García Márquez, que murió a la espera de una carta que nunca llegó. Porque la carta tenemos que escribirla nosotros. Nadie le va a hacer el trabajo a nuestros líderes, y a los ciudadanos… menos.

La Unidad es la forma más asertiva de lograr algún Acuerdo de Salvación Nacional. De aprovechar al máximo las negociaciones previas que seguramente hay con Biden como árbitro: cambio sanciones por democracia. Estas conversaciones son más importantes de lo que podamos creer.

Unidad, estrategia y una explicación a las masas que convenza de una verdad de Perogrullo: nuestra oferta democrática es mejor que el comunismo trasnochado que tiene a Venezuela en la quilla.  

Es la hora de sentarse alrededor de una mesa: Guaidó, Leopoldo, Capriles, María Corina, los llamados chavistas light, Falcón… todos los que quieran cambiar este modelo. Los que lo requieran, que compren su pañuelo. ¿Que no se van a poner de acuerdo? … que hablen. Conversa que algo queda.

Unidad, Estrategia y Mensaje.

La primera misión es acabar con la desesperanza.

¿Acaso que Betancourt, Villalba y Caldera eran iguales? No, el 24 de noviembre de 1948, mientras los adecos corrían por Venezuela y Rómulo Gallegos se preparaba para el exilio, Caldera y Villalba se sonreían con Delgado Chalbaud.

Diez años después entendieron que la dictadura estaba viva (a pesar de derrocada) y firmaron el Pacto de Punto Fijo. Eso se llama Visión.  

VENEZUELA, ALFA Y OMEGA

El triunfo electoral de Chávez inició este proceso que hoy se extiende por América Latina. Ganó las elecciones ante una dirigencia democrática que no estaba a la altura de las circunstancias y navegando un país en extrema decadencia. Zorro vs Sargento García. Luego de más de 20 años, el proceso “revolucionario” está desnudo. Venezuela vive el peor momento de su historia.

Este año hay elecciones generales. Faltan cinco meses y la oposición ni se une ni aclara que hacer. Y para el 2022, un Revocatorio que, con estrategia y unidad, lo gana la democracia. La oportunidad para que los venezolanos podamos revertir este proceso que iniciamos en 1998 y cual pandemia se expandió por América Latina. Hacer de Venezuela alfa y omega del chavismo.

Ya está bueno de utilizar el 80% de apoyo a la democracia como el avaro que tiene millones en los bancos y no los gasta, sino que se regodea mirando y remirando sus números mientras sus hijos pasan necesidades. Hay que capitalizar la inmensa mayoría que somos. Convertirla en gobierno. Mientras nos dejen retirar plata del banco.  Foto: Pixabay

Rafael Gallegos