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Rudi Cressa: La escasez de efectivo impacta la vida del venezolano Foto: Pixabay

Rudi Cressa: La escasez de efectivo impacta la vida del venezolano

En Venezuela hay una grave escasez de dinero en efectivo, las personas acuden a los bancos y luego de hacer grandes colas deben retirarse sin obtenerlo. Los venezolanos se enfrentan a un terrible drama: servicios como el transporte público deben ser pagados en efectivo y no encuentran cómo hacerlo.

Ante la escasez, la banca se ve en la necesidad de establecer límites de retiro. Estos límites de retiro semanal por taquilla son insuficientes para cubrir el pago del transporte público, necesario para que los trabajadores puedan llegar a sus sitios de trabajo. La cantidad que reciben no alcanza para comprar ni un café, por lo que deben ir diariamente a los bancos y a los cajeros automáticos y aún así tienen dificultades.

Ante esta situación, el efectivo se convierte en una mercancía y pasa a tener un precio por encima de su valor nominal , lo que impacta fuertemente el bolsillo del trabajador, que además enfrenta los rigores de la hiperinflación. Cuando los ingresos que percibe no alcanzan para cubrir la erogación que significa el traslado a sus centros de trabajo, muchos optan por abandonarlos y dedicarse a la economía informal.

En el mes de junio, los bancos comerciales reanudaron sus operaciones por taquilla, con la menor cantidad de efectivo registrada en 18 meses. Para ese mismo mes, el efectivo circulante totalizaba 4.78 billones de bolívares y representaba solamente el 4.1 por ciento de la liquidez monetaria de la economía venezolana , en comparación con el 7.53 por ciento que representaba antes del inicio de la cuarentena. En el periodo de marzo-junio, la inflación acumulada supera el 200 por ciento, según las cifras suministradas por la Asamblea Nacional y totaliza 508,47 por ciento en lo que va de año. La inflación hace que los billetes pierdan su capacidad de compra y tiene además, un efecto de reducción de la base monetaria en términos reales, lo que aumenta las presiones contractivas en la economía. Se requeriría de un plan de estabilización coordinado y coherente, que considere aspectos institucionales, fiscales, monetarios y comerciales, para poder eliminar estas distorsiones.

Destrucción de la economía

Venezuela ha experimentado un proceso sostenido de destrucción de su economía, acompañado de una hiperinflación, producto de políticas erradas que han pulverizado el signo monetario nacional y con ello su capacidad adquisitiva. Las políticas monetarias restrictivas, a su vez, han asfixiado al sector de la banca comercial, lo que condiciona el desenvolvimiento de economía nacional, en la medida en que el intercambio de bienes, depende de la funcionalidad y eficiencia de los medios de pago.

Desde marzo de 2019, hemos sido testigos de un proceso gradual de dolarización transaccional. Antes de la cuarentena, se estimaba que más del 60 por ciento de las transacciones comerciales se realizaban en divisas. Esto ha generado el desarrollo de modelos de negocio, muchas veces informales, que ofrecen bienes inaccesibles para la mayoría de la población venezolana que no cuenta con ingresos en divisas, por lo que no los puede comprar.

El manejo irracional de las políticas monetarias y fiscales, los niveles de endeudamiento insostenibles y el financiamiento continuo del déficit, a través de la llamada emisión de dinero inorgánico, son parte de los factores que han llevado al país a la situación actual. El flujo circular de la economía, se ha visto interrumpido y los nuevos modelos de negocio apuntan más a ser sistemas de captación de divisas, sin que esto genere ni las inversiones productivas, ni los puestos de empleo necesarios que sitúen al país en el camino de una recuperación sostenible. Mientras tanto, el trabajador paga las consecuencias de políticas económicas y monterías erráticas, gran parte de su día se va en perseguir el efectivo para pagar el transporte. @rudi_cressa