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Venezuela en Crisis Pixabay

Rudi Cressa: Los venezolanos están en situación de vulnerabilidad sin precedentes

La Covid-19 sigue haciendo estragos, en abril de 2021 Venezuela registró el récord de contagios después de la detección de los primeros casos. Esta situación llevó a la administración de Nicolás Maduro a extender una semana adicional la cuarentena radical. Las cifras de contagio continúan incrementándose, los venezolanos se debaten entre evitar la enfermedad y tener que salir a la calle a pesar de las restricciones para poder llevar sustento a sus hogares.  La realidad es que el Estado no tiene la capacidad para ejecutar planes de ayuda y estímulo y tampoco cuenta con un plan de vacunación concreto que busque frenar la cadena de contagios.

La población venezolana atraviesa una situación de vulnerabilidad sin precedentes. Las redes sociales registran un record  de  solicitudes de ayuda y donaciones, para poder costear medicamentos y tratamientos no solo para el Covid-19 sino para todo tipo de patologías, poniendo en evidencia la grave situación del sector salud.

A la grave crisis del sector salud se suma la crisis económica que  ha llevado a gran parte de los venezolanos no solo a reinventarse, sino a tener que vivir del día a día, para poder cubrir sus necesidades básicas.

De acuerdo con los resultados de la más reciente  encuesta ENCOVI publicados en 2020, el 74 por ciento de los hogares venezolanos presentaban inseguridad alimentaria moderada y severa. Ante la reducción generalizada en los niveles de ingreso, muchos dependen de las remesas y ahorros e incluso se han visto obligados a vender parte de sus bienes para poder sobrevivir.

Las oportunidades de empleo son cada vez menores, en una economía que además de encontrarse disminuida, debe enfrentar las restricciones de movilidad. El Fondo Monetario Internacional estima que la tasa de desempleo de Venezuela alcanzará 58.4 por ciento en 2021. Hoy Venezuela tiene el ingreso per cápita más bajo de América Latina y El Caribe, incluso por debajo de Haití, algo que era difícil imaginar.  Además de esto, el Fondo Monetario Internacional estima una contracción de 10 por ciento del Producto Interno Bruto, lo que llevaría el tamaño de nuestra economía a un 20 por ciento del tamaño que tenía hace 8 años.

El pronóstico para la inflación es de 5.500 por ciento, la mayor del mundo. En Venezuela, el dólar ha desplazado al bolívar como moneda de facto y es común que los establecimientos comerciales reflejen sus precios en dólares. De acuerdo con un estudio realizado por Ecoanalítica, para marzo de 2021, el 67 por ciento de las transacciones comerciales del país se realizan en dólares y otras divisas. A pesar de que la población ha optado por resguardar sus ingresos en monedas diferentes al bolívar, la economía nacional también se enfrenta a un proceso de apreciación real, que ha traído como consecuencia una reducción en el poder adquisitivo de las divisas y que hace que el aumento de los precios en bolívares ya no sea la principal preocupación de los venezolanos, en una economía que se encuentra dolarizada a nivel transaccional.

Mientras otros países avanzan en su proceso de recuperación y parecieran ver la luz al final del túnel, Venezuela atraviesa su peor momento a más de un año del inicio de la pandemia. La salud y la vida son derechos humanos fundamentales, que no deben estar sujetos a acuerdos ni negociaciones, ni mucho menos a intereses y voluntades políticas. Nuestra Constitución  Nacional establece que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”.

Ante esta delicada situación y la incapacidad del Estado para garantizar los derechos fundamentales, urge al menos, un plan de vacunación masivo que interrumpa la cadena de contagios, evite el colapso total del sistema sanitario y permita la reactivación gradual de los diferentes sectores económicos en el corto plazo. Foto: Pixabay

Rudi Cressa