Skip to main content
Pixabay

Rudi Cressa: Se agudiza escasez de gasoil en Venezuela

En las últimas semanas se han hecho evidentes las largas colas para surtir gasoil en Venezuela. A pesar de las expectativas creadas entorno al cambio de gobierno en los Estados Unidos, las restricciones para importar este combustible se mantienen hasta la fecha, mientras que la producción interna cubre menos del 30 por ciento de la demanda del país.

El último buque cargado de gasoil llegó a Venezuela el 24 de octubre de 2020. Desde entonces no se ha recibido otro cargamento. El combustible se obtenía  mediante  contratos de intercambio por crudo que se realizaban con empresas como Relliance, Repsol y ENI. Esta exención fue eliminada por el gobierno de Donald Trump.
El actual gobierno de los Estados Unidos insiste en la necesidad de promover una transición democrática y pacífica en Venezuela. El nuevo Secretario de Estado, Antony Blinken, sostuvo una reunión con Juan Guaidó en la que lo reconoció como presidente interino y ratificó el apoyo del gobierno norteamericano a la democracia venezolana y a la necesidad de mejorar las condiciones de vida de la población. Por su parte Jean Psaki, portavoz de la Casa Blanca, enfatizó a finales de enero, que la presión se enfocaría en mantener y profundizar las sanciones individuales y analizar y replantear las sanciones sectoriales, como la que impide actualmente la importación de gasoil; sin embargo, esto no ha ocurrido hasta la fecha.

Si bien estas sanciones están siendo un factor determinante en una inminente escasez de gasoil, nuestras refinerías producían alrededor de 300.000 BPD de este combustible para el año 2012, lo que alcanzaba no sólo para cubrir la demanda interna, sino para exportar los excedentes. Se estima que en la actualidad la demanda interna se ubica en 100.000 BPD y los niveles de producción de las refinerías nacionales, rondan un promedio inferior a los 30.000 BPD, que además no cumplen con los estándares de calidad y contienen exceso de componentes como azufre. Bajo estas condiciones, las reservas de diesel se pudiesen agotar a finales del mes de marzo, aunque no se conoce con exactitud el volumen de reservas existentes. La escasez afectaría especialmente a sectores como el de alimentos, transporte público, logística y generación eléctrica, y profundizaría la crisis humanitaria que atraviesa Venezuela.
Los estados más afectados son aquellos que se encuentran más lejos de las fuentes de suministro, dados los problemas logísticos que atraviesa PDVSA para su distribución, entre esos estados se encuentran los principales estados agrícolas de Venezuela, como Barinas, Guárico, Portuguesa, Bolívar, Yaracuy y Trujillo. Ante esta situación son muchas las organizaciones y voceros que se han pronunciado, buscando levantar su voz en contra de las sanciones; incluso empresas como Relliance ha enviado informes explicando lo delicado de la situación a los representantes del gobierno de los Estados Unidos.

La situación es preocupante, más allá de las razones de fondo el panorama no es alentador y afectará de forma significativa a los venezolanos que ya enfrenta dificultades para poder satisfacer sus necesidades básicas. A pesar de que voceros de la nueva administración de EE.UU, ha manifestado en diversas ocasiones un enfoque “más inteligente” de las sanciones, buscando proteger a la población, a más de un mes de la toma de posesión no se ha materializado ningún cambio en este sentido. Por su parte la administración de Nicolás Maduro, no ha dado señales positivas más allá de lo discursivo. El silencio oficial resulta preocupante y genera incertidumbre en todos los sectores de la población, que se encuentran a la expectativa de una mejora en las condiciones económicas y productivas, la cual sería imposible sin un suministro estable de gasoil.

Rudi Cressa