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Proud Boys en el Capitolio de EEUU

Vladimir Gessen: Republicanos deben dejar de coquetear con la supremacía blanca si quieren volver a la Casa Blanca

Joe Biden ha logrado, en el corto tiempo que lleva en la presidencia, alcanzar logros importantes:

Uno, dar la percepción que es un presidente que está en control del país en momentos de un peligro nacional como es la pandemia. Se muestra con serenidad, y transmite la sensación que EEUU saldrá de esta situación.

Dos, con la promulgación de la Ley de ayuda económica y social, Estados Unidos entrará en un proceso de recuperación y auge similar al que provocó el paquete de ayuda económica denominado el 'Plan Marshall', que dio EEUU a Europa, después de la segunda guerra mundial, que sin duda impactará y se sentirá en la gran mayoría de las familias de los Estados Unidos en los dos próximos años.

Tres, hasta ahora el partido demócrata se mantiene unido en torno al presidente.

Entre tanto el partido republicano se encuentra en un escenario donde los conservadores tratan de evitar la toma del partido por parte de Donald Trump, y en medio de este enfrentamiento, esencial y vital, no se ha desarrollado una estrategia para socavar a la administración demócrata y producir una respuesta a su electorado de la debacle sufrida.

La actitud de los ciudadanos en general se comienza a expresar: En los sondeos la aprobación de Biden anda por más de 60 puntos en promedio, y la desaprobación no llega al 40. Mejores resultados de los que tenía Trump a los mismos días de su mandato, que ahora tiene Biden.

Imposible vaticinar a dos años, pero todo apunta al 2022 como el inicio de un largo período demócrata. Salvo que el partido republicano retome su futuro, sin el expresidente en primer plano, y abandone el coqueteo con lo peor de la historia, la discriminación, la segregación y el racismo que, de alguna manera, salpicó al Grand Old Party que llevó como candidato a la presidencia a Abraham Lincoln. (Foto: Anthony Crider)

Vladimir Gessen