Chaderton: Lo que hizo Ravell no es más que terrorismo mediático

Chaderton Matos explicó que en esos escenarios han denunciado en innumerables ocasiones la supresión de libertad de expresión por parte de los medios privados, lo que se ha convertido en una práctica tradicional en Venezuela y en el resto de América Latina. Sin embargo, el embajador señaló que esas instancias internacionales son una especie de reinos de la impunidad, donde funciona una suerte de funcionarios burócratas internacionales intocables, nombrados dentro de la burocracia y que se convierten en jueces de los Estados, en lugar de ser facilitadores o constructores de puentes, con el criterio absurdo de que solamente los Estados violan los derechos humanos y suprimen la libertad de expresión, cuando es lo contrario a lo que está ocurriendo.

Para el embajador, todo esto constituye un fenómeno de descomposición que comenzó cuando los partidos tradicionales, en los años 60, ofrecían curules en el senado y en la cámara de diputados, a los dueños de medios y a periodistas, a cambio del apoyo electoral, lo que llegó a extremos en cuanto a la calidad, la degradación y la vulgaridad hasta su momento cumbre, como fue la capacidad de estos medios para producir el derrocamiento temporal del presidente, Hugo Chávez Frías, en abril de 2002, cuyas prácticas democráticas atentaban contra la tradición antidemocrática de los medios en Venezuela.

Citó el caso de la condena al silencio durante 25 años, durante la presidencia de Luis Herrera Campíns, a quien se le criticó la prohibición de toda publicidad en los medios que tuviera que ver con licores y cigarrillos, lo que fue condenado por lo que la gente de Radio Caracas Televisión (RCTV), junto con otros medios privados y le aplicaron la llamada muerte civil, cuando declaran su inexistencia.

Chaderton Matos refirió que una presentación equilibrada atenta contra los intereses de estos medios: “Ellos ya no son el cuarto poder; se convirtieron en el primer poder en muchos países, pero en Venezuela, el proceso bolivariano ha derrocado el poder mediático y lo ha puesto en su lugar dentro de los límites establecidos en las leyes, con un alto grado de tolerancia'.

Con lo que ocurre aquí, en otros países, esas emisoras ya hubieran salido fuera del aire, dijo.

El embajador fue consultado sobre el caso de las declaraciones del director del canal de televisión de oposición Globovisión, Alberto Federico Ravell, a principios de mayo, cuando en la madrugada se registró un sismo en el país, ocasión en que este ciudadano emitió declaraciones alarmantes, nutrido de unos medios de Estados Unidos, mientras que los organismos oficiales se aprestaban a dar la información a todo el país.

Chaderton Matos fue enfático al afirmar que los organismos internacionales no le prestaron mayor atención a este comportamiento por parte del medio privado.

“A ellos lo que les interesa es señalar las acusaciones que se hagan en contra de los Estados, ni siquiera identificar los errores o defectos que puedan cometer los Estados, sino que se basan sobre la información de prensa”, dijo.

El embajador expresó que basta que Ravell, director general de Globovisión, se dirija a ciertos burócratas internacionales para que ellos, de inmediato, respondan y condenen a los Estados sin fórmula de juicio, ni darle la oportunidad a estos de presentar su visión de estos temas.

Para el representante diplomático, lo que hizo Ravell no es más que una acción de terrorismo mediático, es decir, “alarmar a la población con información sobre el fenómeno telúrico que no produjo ningún daño, razón, adicional para no alarmar a la población, pero esas son prácticas que demuestran el control y el poder que puede tener estas empresas privadas sobre la sociedad”.

Los medios tienen capacidad para envenenar mentes frágiles sobre ciertos temas, como la propiedad privada, los hijos, el empleo, entre otros, recalcó.

Por eso se dan fenómenos como en un país donde se ha democratizado la propiedad hay una campaña para presentar la idea de que este Gobierno es enemigo de la propiedad privada, para poder proteger los excesos de los propietarios privados, opinó el embajador.

Por tales motivos, para el embajador el caso de Globovisión es de salud pública mental, más específicamente: “Cuando te inoculan miedo, injusticia, desconfianza hacia los compatriotas y una visión sesgada ante la deformación de la realidad, la persona se convierte en una especie de robot, que se mueve según las indicaciones que le dan los medios”.

Mencionó la película El Ciudadano Kane, del cineasta estadounidense Orson Wells, hecha en los años 30, que constituye la primera gran denuncia mundial que se hizo contra dictadura mediática y la corrupción del poder mediático.

Todo esto no es más que la idea del poder de formación de la mente humana que tiene un medio, por eso, el embajador insistió en que es necesario ponerle un coto a estos excesos y terminar derrocando a la dictadura mediática para que haya absoluta libertad de expresión, no sólo en Venezuela, sino en el resto del continente.

Fuente: http://www.abn.info.ve/noticia.php?articulo=183218&lee=1

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