El Estado tendrá el monopolio de explotar a los trabajadores

Un pequeño detalle que pronto mostrará todo su esplendor y hará pensar a mucho Sidoca que mejor habría sido votar con los Nodocas, es la lenta disolución de los derechos laborales logrados por la clase trabajadora a través de años de batallas sindicales. El reenganche, la antigüedad, el pago doble por despido injustificado, el cobro de horas extras, la inamovilidad, los bonos alimenticios y toda esa gama de mejoras, poco a poco se irán volviendo letra muerta congelada en el papel. La razón es muy simple: aunque las leyes del trabajo se consideraban efectivas hasta hace años, al avanzar la nacionalización de empresas de propiedad particular y de cooperativas, el nuevo y flamante patrón que tendrá el monopolio para explotar a los trabajadores venezolanos será el Estado, pero dándose la circunstancia de que si el trabajador gana el juicio en una demanda laboral, no hay manera de obligar a su nuevo patrón a que cumpla la sentencia.

Esto no es sólo porque en Venezuela el gobierno no está en condiciones de cumplir con los contratos colectivos, como ha ocurrido en Guayana y pronto con muchas otras, tampoco por la acción de represalia oficial contra los sindicatos o los trabajadores que se le oponen, sino simplemente porque contra él no hay posibilidad de embargo ni manera de forzarlo.

Me imagino que de seguir la oleada de expropiaciones, dentro de poco los tribunales laborales, y presumo que también esa cosa que llaman Tribunal Supremo, se verán obligados a redactar la parte dispositiva de las sentencias favorables a los trabajadores de la siguiente forma: "...y en consideración a que el patrono lleva dos años sin pagarle al demandante, que lo ha despedido injustificadamente, le puso a trabajar horas extras sin remunerarlas, le debe tres años de vacaciones y no le ha cumplido con el aumento salarial decretado por él mismo, valoradas como han sido las pruebas presentadas y vistos los informes de las partes, este tribunal, administrando justicia en nombre de la revolución bolivariana y por autoridad de la ley, condena al patrono, en este caso al Gobierno Nacional, a pagar la totalidad de la suma demandada, cuando pueda, como pueda y si es que puede. No obstante, el trabajador no perderá sus derechos, porque estos son sagrados aunque no se puedan ejercer como lo garantiza totalmente el Gobierno. Igualmente se condena a la parte perdedora a pagar las costas del juicio un día de estos, o a más tardar al día siguiente.

Cúmplase y ejecútese la presente sentencia. Es Justicia en Caracas, a la fecha de su publicación".

Algo que se ve en Cuba, en Corea del Norte y en la China Comunicapitalista, en donde los trabajadores son explotados peor que a comienzos de la revolución industrial, pero sin derecho a decir ni pío, porque en esos sitios piar es conspirar contra los derechos de la clase trabajadora.

Como diría Ulpiano, sacudiendo la mano derecha y uniendo la punta de los dedos al enterarse: ¡Porca miseria!

OTROVA GOMAS
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