Venezolano teme por su vida si llega a ser deportado de EEUU

“Lo mínimo es que me detengan, que me torturen”, dijo León a El Nuevo Herald el miércoles durante la entrevista de una hora dentro del Broward Transitional Center (BTC), en Pompano Beach. “Tal vez mi vida corra peligro también”.

León se ha convertido en símbolo de los exiliados venezolanos que han lanzado una campaña para detener las deportaciones. Los exiliados han solicitado al presidente Barack Obama que otorgue a los indocumentados de ese país una protección similar al Estatus de Protección Temporal (TPS) que cubre a miles de haitianos, hondureños y nicaragüenses.

Tanto la esposa de León, Eneyda Simancas, como su hijo Max, de 9 años, nacido en Tampa, han estado presentes en las manifestaciones frente al centro. Los exiliados describen al gobierno del presidente Hugo Chávez como una dictadura aliada a Cuba.

León vivía en Puerto La Cruz, ciudad ubicada a unas 200 millas al este de Caracas. Trabajaba como ejecutivo de la compañía Mahesca y era activista del Partido Acción Democrática. Su enfrentamiento a Chávez lo hizo blanco de tres incidentes de hostigamiento.

Una noche, fue atacado en una playa junto con su esposa por un grupo de simpatizantes de Chávez.

“A mi esposa casi la violan, y a mí me golpearon y casi me matan”, dijo.

En una segunda ocasión, su auto fue dañado sin razón aparente. Por último, tras escribir un artículo exhortando a votar contra Chávez un hombre lo hirió en una pierna con un cuchillo.

Entonces, decidió abandonar Venezuela. Aprovechó una propuesta de su jefe para fundar una filial de Mahesca en la Florida. La pareja se asentó en Tampa. Tras agotarse sus visas de turistas consiguieron visas profesionales. Max, nació en el 2002, en Tampa.

En el 2006, cuando vencieron estas visas, solicitaron asilo. El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) rechazó la petición. Tanto un juez en Orlando como la Junta de Apelaciones de Inmigración y el Tribunal Federal de Apelaciones del Onceno Circuito en Atlanta apoyaron esta decisión.

Poco después, ICE detuvo a León en Tampa. Según él, funcionarios del centro le han advertido que su deportación pudiera ser inminente.

“¿Cómo me siento? Bueno, privado de mi libertad”, dijo. “Un poco deprimido. Imagínese, toda una vida acá”.

Cuando se le preguntó sobre Max, empezó a sollozar.

“Cada dos o tres días hablo con mi hijo por teléfono”, dijo. “Le digo que sea fuerte. Yo, yo me cobijo en Dios”.

Fuente: ALFONSO CHARDY / http://www.elnuevoherald.com/2012/07/20/1255399/venezolano-teme-por-su-v...

YU

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