DLA: Venezuela queda fuera de la fórmula Cuba-EEUU

Un reportaje original de Diario las Américas asegura que Nicolás Maduro podría estar obligado a cambiar su discurso agresivo antiestadounidense, aunque eso signifique abandonar la imagen populista que lo caracteriza

Desde la crítica “un imperio que huele a azufre”, la incansable frase “yankee go home” y la “demonización” del Gobierno “gringo” hasta la irónica continuidad de la venta de petróleo (que no se menciona) y un largo menú de improperios inagotables es, a grosso modo, la relación que ha impulsado el Gobierno chavista hacia los Estados Unidos.

Durante 15 años, el intento de degradación a la política estadounidense y la consolidación de una relación prácticamente simbiótica con Cuba han colocado a Venezuela en una esquina llena de paradojas.

Ahora, el escenario cambia. Cuba y Estados Unidos movieron sus propias piezas, el deshielo es evidente y la promesa del impulso económico a partir de otros rubros plantean nuevas incógnitas: ¿Dónde queda parada Venezuela? ¿De qué valió tanto desprestigio? ¿Los cimientos ideológicos del chavismo quedaron obsoletos?

Venezuela a la deriva

El especialista en asuntos internacionales Luis Angarita asegura que, aunque estos avances no generan repercusiones directas sobre Venezuela, el nivel de influencia que tiene el Gobierno cubano sobre el venezolano puede ser cada día “mucho más difuso”, al punto de hacerle perder la alianza política.

“Venezuela probablemente se va a ir quedando con menos aliados en la región. Cada vez que el precio de petróleo baje, tendrá menos poder para influir sobre los países del Sur y, por consecuencia, terminará acorralado contra lo que puede ser la agenda democrática de los estados americanos”, advirtió.

El socialismo que ha pintado el régimen venezolano, desde que Hugo Chávez asumió el poder en 1999, puede resquebrajarse aún más ante este panorama. “Aunque Cuba diga que restablecer las relaciones con Estados Unidos no implica el cambio de ideología, todo lo que conlleva la apertura en cuanto a la inversión extranjera directa, permitir negocios privados y garantizar la propiedad privada, socavará el texto del socialismo. Esto va a influir sobre Venezuela, tarde o temprano, porque si no da garantías por igual, el rezago con toda la región será más profundo”.

Fuera de la lista

Angarita opinó que es muy tarde para el régimen venezolano tratar de ser parte de la ola de apertura entre Cuba y EEUU. A su juicio, el hecho de atravesar una época electoral, lo que le queda a este país es la radicalización de su discurso contra Estados Unidos.

“Su retórica debe ir enfocada a cerrar filas, lo cual nos llevará durante lo que resta de 2015 a unas condiciones económicas más precarias, como atravesar una inflación de 200%, más de 60% de escasez y afrontar unas reservas internacionales que van a tocar su mínimo en los próximos 15 años”, vaticinó.

La doctora María Teresa Belandria, abogada en derecho internacional, no coincidió sobre este punto. En su opinión, la decisión de Cuba giró hacia el pragmatismo, lo cual debería ser emulado por Venezuela: “El Gobierno de Maduro no ha actuado con la misma rapidez que Cuba, pero de hacerlo pudiera encontrar salidas a la crisis económica que está atravesando, aprovechándose de los nuevos inversionistas que van a surgir”.

Belandria señaló que el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos no fue un golpe bajo para Venezuela a nivel político o ideológico. “Puede que no haya sido consultado, pero los países no tienen amigos, sino intereses. Probablemente, en cuanto a lo ideológico, haya sido un traspié, pero ya la discusión de izquierdas y derechas ya pasó a otro plano en el mundo”.

Cara a cara con el “imperio”

En diversas oportunidades, algunos funcionarios gubernamentales venezolanos se han reunido con el Consejero del Departamento de Estado estadounidense, Thomas Shannon. Por ejemplo, cuando el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, se reunió con él en Haití, el pasado 13 de junio.

Estos encuentros han sido oficiales y públicos. Sin embargo, existen rumores de que ha habido otras reuniones a puerta cerrada. Independientemente de cómo hayan sido estos encuentros, se desconoce cuáles han sido los temas tratados y si realmente han sido para beneficio de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

De acuerdo con Angarita, luego de estas conversaciones se ha visto un “ligero” cambio en el discurso negativo del chavismo hacia el Gobierno estadounidense. El discurso diplomático apunta más a las acusaciones que se le hagan a un funcionario (como es el caso del senador Marco Rubio), que a la política del presidente Barack Obama.

Estos encuentros no pusieron a Venezuela en un mejor puesto, según el analista, porque las prioridades que sostiene este país no pueden escapar a la temática electoral. Posterior a esto, en 2016 con un nuevo parlamento, el Ejecutivo nacional debería reorientar su visión. De lo contrario, “sólo se espera una Venezuela más debilitada”.

Por su parte, para Belandria no existe nada “anormal” con que Venezuela y Estados Unidos se sienten a conversar, pues forma parte de la diplomacia. Al contrario, sería de gran ayuda para el país sudamericano que logre cambiar la política “antiimperialista” a nivel general, porque reformaría la imagen negativa internacional que ha obtenido hasta ahora.

Fuente: Diario las américas

AM

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