Fernández encara sus últimos seis meses de Gobierno con indefinición electoral

La presidenta argentina, Cristina Fernández, encara sus últimos seis meses de gobierno sin un delfín que asegure la continuidad del proyecto kirchnerista y con la incógnita de si se mantendrá en la política activa después del 10 de diciembre.

Tras siete años y medio en la Casa Rosada y doce como puntal del proyecto político que lideró su esposo, el fallecido expresidente Néstor Kirchner (2003-2007), Fernández afronta en el último tramo de gobierno varios problemas, pero su prioridad es definir a quién dar su apoyo para las presidenciales de octubre.

Decidida a conservar altas cuotas de poder más allá del 10 de diciembre, cuando debe dejar la Presidencia, Fernández, de 62 años y 26 en cargos electivos, vacila entre respaldar al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, o al ministro de Transporte, Florencio Randazzo.

Randazzo es "hombre del proyecto", pero, según las encuestas, no conseguiría tantos votos como Scioli, un peronista que fue vicepresidente de Kirchner, mirado de reojo por el núcleo duro del kirchnerismo y con sus propias ambiciones de poder.

Aún no está claro si Fernández, que en los actos públicos no pierde oportunidad de pedir el voto para su proyecto político, se decantará por uno de ellos en breve o si esperará a que ambos se midan en las primarias de agosto próximo.

Scioli tiene caudal de votos propio y en alianza con el kirchnerismo puro podría hacerle frente al candidato opositor que las encuestas señalan con mejores oportunidades, el alcalde de Buenos Aires y líder de la conservadora fuerza Pro, Mauricio Macri.

Si Scioli gana, el riesgo es que a futuro se desmarque de la influencia de Fernández, que, por lo demás, tampoco ha resuelto si competirá por algún cargo legislativo, opción que arrastraría votos a cualquier candidato oficialista a presidente, pues la mandataria mantiene un nivel de aprobación cercano al 45 %, según consultores.

"Yo creo que ella tiene vida política para rato. Va a seguir siendo una figura de peso político sea como sea el resultado electoral, gane o pierda el kirchnerismo", dijo a Efe el analista Patricio Giusto, de la consultora Diagnóstico Político.
En la oposición, el panorama tampoco está muy claro.

El plazo para la inscripción de alianzas con vistas a las primarias de agosto vence hoy y uno de los principales aspirantes a la Presidencia, el ex jefe de Gabinete y líder del opositor Frente Renovador, Sergio Massa, aún no anunció si continuará en carrera luego de que varios dirigentes que le apoyaban le retiraran su respaldo.

Si el próximo presidente será oficialista u opositor es algo que ni los analistas se animan a vaticinar, aunque casi todos coinciden en que la marcha de la economía será un factor clave a la hora de acudir a las urnas.

Fernández fue reelegida en 2011 con el 54 % de los votos, pero el oficialismo sufrió una dura derrota en las legislativas del 2013 luego de que el Gobierno aplicara polémicas medidas, como el cepo al dólar, y la economía se enfriara.

Ese escenario permanece, con el agregado de una presión sindical en aumento: los gremios opositores han realizado ya dos huelgas generales en lo que va del año y prometen ir a más si el Gobierno no deja de limitar las alzas salariales bajo negociación, imponiendo topes por debajo de la inflación, un asunto que afecta a todos los argentinos.

Ajena a las críticas, y a seis meses de dejar el poder, la presidenta interviene activamente en la elaboración de las listas del oficialismo para incluir nombres de su confianza, mientras mantiene la incógnita sobre si, finalmente, optará por un cargo legislativo que, además de facilitarle el control del kirchnerismo desde la trinchera política, la blindaría frente al posible avance de la Justicia por las investigaciones abiertas sobre presuntas irregularidades en algunas de sus empresas. EFE

EA

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