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Rafael Ramirez

Rafael Ramirez: Continúa la violencia, la persecución en mi contra, y ahora allanan mi casa...

Funcionarios armados allanaron y ocuparon mi casa. Esta nueva acción irregular, represiva, de persecución e intimidación contra mi persona y mi familia. Mi casa ha sido la vivienda de mi familia durante más de veintiún años, en ella crecieron mis hijos, adquirida con el esfuerzo del trabajo profesional de mi esposa como abogada en ejercicio y profesora universitaria, y el mío como ingeniero, mucho antes de haber sido designado Ministro de Petróleo y Presidente de PDVSA. Por las amenazas públicas y notorias recibidas por parte de Maduro y su gobierno, no he podido volver a mi país, y tengo que vivir en el exilio para preservar mi vida y la seguridad de mi familia.

Esta nueva agresión –a todas luces ilegal–, es parte de la continuada violencia ordenada por Maduro en mi contra, el cual abusa de todo su poder como Jefe de Estado y de su control sobre el Ministerio Público, el Poder Judicial y el monopolio de los medios de comunicación social, para perseguirme, amenazarme y destruir cualquier posibilidad de mi regreso.

Quiero denunciar ante el pueblo venezolano y el mundo –tal como acabo de hacer ante la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU–, que mi vida y la seguridad de mi familia, corren peligro, debido a que Maduro se ha propuesto, ya como una asunto de venganza personal, atacarme, por el solo hecho de haber levantado mi voz para denunciar la destrucción de Venezuela y la entrega de nuestro petróleo.

La violencia ejercida en mi contra por Nicolás Maduro es de un encono y una desproporción que no tiene precedentes, las graves violaciones a mis derechos y garantías, así como, el permanente discurso de odio, hace suponer que vendrá otra agresión directa en mi contra o de mi familia, enmascarada, para encontrar con ello alguna motivación frente a la opinión pública, detrás de cualquiera de sus mentiras y manipulaciones ilegales derivadas de su absoluto control de la Fiscalía, del Poder Judicial y de los medios de comunicación social.

A diferencia del resto de los Estados de América latina, en Venezuela no hay libertad de expresión, ni posibilidad alguna de defenderse, y se ha instalado el miedo, la censura y el silencio, para ocultar los actos arbitrarios y la violación de los derechos humanos de todo aquel que se oponga a los designios de este 'grupete' que controla el país.

Mis perseguidores son los mismos que han destrozado al país y a su industria petrolera; son los mismos que han perseguido con saña a los trabajadores y gerentes de PDVSA; son los mismos que dejaron morir en prisión al ex Ministro Nelson Martínez; son los mismos señalados, en el Informe de la Comisión Internacional Independiente del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, como perpetradores y cómplices de Crímenes de Lesa Humanidad y del establecimiento de la violación de los Derechos Humanos como una política de Estado, contra el pueblo venezolano, como consta en los Informes de la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU.

Hago responsable de mi vida y la seguridad de mi familia a Nicolás Maduro y al fiscal Tarek Williams Saab, por ser éstos instigadores directos de la violencia en mi contra, violadores de mi derecho a la presunción de la inocencia, de mi derecho a la dignidad y a la vida.

Venezuela, hoy día, es un país peligroso, de falsos positivos, de infamias, donde se persigue a los inocentes, se levantan expedientes amañados, para justificar ante la opinión pública, las acusaciones, agresiones y persecución política; donde no existe el Estado de Derecho, la separación de Poderes, no hay ningún tipo de garantías y los cuerpos de seguridad y el Ministerio Público, están al servicio de la discrecionalidad y los arranques de ira del Presidente, al que su manera de actuar lo iguala a un tirano.

Alerto al movimiento popular, a la Fuerza Armada y a todos los factores políticos y sociales del país, sobre esta descomunal y desproporcionada campaña de persecución y violencia en mi contra, y en contra de mi familia. Yo seguiré levantando mi voz para denunciar la entrega de la patria, amparado en mi palabra, mi prestigio y trayectoria, con el aval de haber servido a Venezuela durante doce años como Ministro de Petróleo del Presidente Chávez. Seguiré en mi camino desenmascarando a este gobierno criminal y abogando por los derechos de los trabajadores y del pueblo venezolano.

Quiero agradecer la solidaridad de mis vecinos, compañeros y amigos, así como, de personalidades y distintas organizaciones nacionales e internacionales de defensa de los Derechos Humanos, que me han expresado su apoyo e indignación ante esta nueva injusticia cometida en mi contra.