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Vladimir Gessen: Chávez y Maduro lograron “Mar de Felicidad” de Cuba en Venezuela

Vladimir Gessen: Chávez y Maduro lograron “Mar de Felicidad” de Cuba en Venezuela

Hugo Chávez, en marzo del 2000, no mintió cuando dijo “Cuba es el mar de la felicidad. Hacia allá va Venezuela…”. Entre él y Nicolás Maduro lo lograron. Pero ¿Qué es el mar de la felicidad de Cuba? Menos de 16 años bastaron para que los venezolanos se igualaran con las penurias de los cubanos, en persecuciones políticas, en limitaciones a las libertades, en violaciones de derechos humanos, en miseria, pobreza, escasez de medicinas, carestía de alimentos, colas interminables, carencia de bienes y de servicios públicos, en hacer colas permanentes para recibir migajas de lo que haya, en apagones eléctricos, en crisis de salud y bienestar, en fin, en alcanzar lo que para Chávez era un “mar de felicidad”...

“Mar de felicidad” para los burócratas, pillos, corruptos y narcotraficantes

Deslumbrado por Fidel Castro y siguiendo sus pasos en Venezuela, lo primero que, para igualarse con Cuba, hizo fue destruir el conglomerado productivo del país, expropiando propiedades, fincas, haciendas, tierras, fábricas, empresas, comercios, bancos. Todas estas actividades fructíferas fueron confiscadas, destruidas o cerradas. A cambio, Chávez contrató a empresas privadas extranjeras, y al gobierno cubano, para que produjeran bienes y servicios en detrimento de lo que se hacía en el país. De esta forma, puso a la mayoría de los venezolanos a depender del gobierno, bien sea por estar empleado en el oficialismo, o por tener que recibir hasta sus alimentos y medicinas de la todopoderosa administración socialista.

El mercado negro…

El mar de la felicidad socialista en Cuba es mercado negro y corrupción… y en Venezuela, también.
El socialismo conduce a la supresión del libre mercado, a la creación del mercado negro como alternativa y, este a su vez, a la corrupción generalizada. Históricamente estos han sido sus resultados. El comunismo lleva a las sociedades que lo han practicado al peor de los capitalismos porque su mercado es clandestino y no tiene las regulaciones del Estado. Es en realidad la máxima expresión del capitalismo salvaje que es lo que estamos viviendo en Venezuela, después de que lo han padecido por casi 60 años los cubanos.
Este mercado lo manejan los altos jerarcas del régimen del socialismo porque es el gobierno, a través de estos burócratas, quienes compran los productos que supuestamente deben ir a los ciudadanos y las familias “a precios justos”, o sin costo, pero la realidad es que los revenden ilegalmente a través de los “bachaqueros” que dependen también de estos funcionarios corruptos. Este mercado negro, o bachaquero venezolano, es una copia del “mercado” cubano donde se llama “el rebusque”.

Aumento de la corrupción

El mercado negro conlleva el surgimiento de mafias criminales. El socialismo destruye el ingreso de los trabajadores. La actividad económica ilegal, la corrupción generalizada, la criminalidad, además de los controles del Estado, provocan el caos, la escasez de productos, la crisis hospitalaria, y coloca en peligro la estabilidad de cualquier hogar. ¿Qué vamos a almorzar hoy?, es la primera pregunta que se hace un cubano cuando abre los ojos, para luego de algunas horas, preguntarse qué va a cenar. Y sale a la calle a “rebuscarse”, término que inventaron los sufridos cubanos hace más de 40 años. Ahora, los venezolanos retoman este vocablo, pero la pregunta que se hace el venezolano al levantarse es ¿Qué colas voy a hacer hoy? ¿A cuántas farmacias voy a ir para encontrar las medicinas que requiere mi salud? ¿Cómo va a hacer para tener otros ingresos que los de su trabajo?, porque ese sueldo decretado por el Estado no le alcanza, y entonces se “rebusca” otra ganancia. Así, se convierte en bachaquero, que no es otra cosa que comerciar con algún producto que consiga de más para revenderlo, o cobrar alguna comisión de alguien quien le pagará porque le consiga un documento, una cita, le adelante en una cola, le atiendan en algún hospital, o le consiga alguna medicina. La corrupción hoy en Venezuela está totalmente generalizada para sobrevivir, y los altos jerarcas se han enriquecido y envilecido como nunca en la historia de Venezuela.

El narcotráfico en socialismo

Arnaldo Ochoa fue el General de más alto rango en el ministerio de la defensa en Cuba, después de los hermanos Castro. Antonio de la Guardia, fue el más alto oficial del ejército del Ministerio del Interior. Ochoa, además ostentaba el título de “Héroe de la República de Cuba”. Fue también el general cubano que más condecoraciones recibió y miembro del Comité Central del Partido Comunista.
Ambos oficiales fueron fusilados cuando se conoció que comandaban una red de narcotráfico en Cuba que llevaba cocaína desde la Isla hacia los Estados Unidos en una combinación con el cartel de Medellín y con las FARC colombianas.
Suponiendo que los dictadores de Cuba, Fidel y Raúl Castro no estuvieran implicados, lo cierto es que una red de Narcotráfico se movía en ese país, en los cargos más altos del Ministerio de la Defensa, de las fuerzas armadas cubanas, y del Ministerio del interior, y de las fuerzas militares y para-militares de este ministerio.
En Venezuela, reporta William R. Brownfield, actual Subsecretario de Estado para el Bureau Internacional Antidrogas del Departamento de Estado de los EEUU, que la cantidad de droga que pasa por Venezuela llega entre 200 a 300 toneladas.
Las actuales autoridades venezolanas han informado de capturas anuales de más de 15 toneladas de drogas. Si proyectamos que esto, de acuerdo a los estándares internacionales, representaría el 10% de lo traficado en un país, tendríamos que algún cartel venezolano de la droga traficaría en el presente al menos 150 toneladas de cocaína, en lugar de las 300 toneladas que informa el Departamento de Estado de los EEUU. Pero, aun así, estas cifras representan que estos carteles de drogas en Venezuela movilizan entre un mínimo de ¡3 mil a 15 mil millones! de dólares hasta aproximadamente de ¡30 mil a 45 mil millones! de dólares, anualmente. No existe ninguna empresa legal -pública o privada- financiera, bancaria, comercial o industrial, en Venezuela, que mueva tanto dinero. Ni siquiera la más grande productora de bebidas y alimentos.
El socialismo es el mejor régimen, por distintas razones, que le permite a las mafias del narcotráfico un escenario inmejorable para perpetrar sus crímenes.

Aumento de la criminalidad…

Nadie duda que el crimen y la delincuencia crecieron en este “mar de felicidad” socialista que se vive en Venezuela. Todo comenzó cuando el 2 de agosto de 2002, Hugo Chávez manifestó en su discurso en la avenida Los Ilustres: “…Y le roban el pan a otro para darles a sus hijos, entonces los agarra la policía...” en lo que se interpretó, por toda la opinión pública, como un permiso presidencial para robar si se trataba de dar de comer a su familia. En aquel entonces, cientos de miles de padres se vieron tentados por la voz permisiva del entonces líder del país… En la medida que el “mar de la felicidad” cundió en Venezuela, fueron creciendo los padres hasta llegar en el presente a ser millones los papás y las mamás que sienten que deben hacer lo inimaginable para “darles el pan a sus hijos”.
Chávez ni Maduro nunca entendieron que ser presidente significa ser el patrón de conducta más seguido por sus compatriotas. Su lenguaje soez, sus amenazas de expropiar, decomisar, despojar propiedades, sus resentimientos, sus odios, sus intolerancias, sus arrebatos, sus insultos, han sido sembrados en millones de venezolanos y lamentablemente muchos delitos y crímenes se cometen en buena medida por la justificación presidencial. Si a esto le añadimos, el aumento de la corrupción, del narcotráfico, del mercado negro, de los policías corruptos y del ineficaz poder judicial, de la extrema necesidad de sobrevivir del pueblo venezolano en este “mar de felicidad”, tendremos la respuesta del por qué vivimos en la más absoluta inseguridad que se haya experimentado en Venezuela.

Este es el ”Mar de felicidad” que disfrutan los corruptos, los ladrones, los criminales, los narcotraficantes, los jerarcas, los jefes y “los enchufados”, en el oficialismo de la Venezuela actual, y que la gran mayoría de los ciudadanos quisiera revocar, mientras que toda esa maraña de personajes vinculados a ese mar de felicidad hacen lo posible para mantenerlo y que nada cambie.

 

Vladimir Gessen / Informe 21 / Diario de Caracas / https://twitter.com/DivanGessen (Foto: Archivo I21)