El amor y la felicidad juegan un papel crucial en nuestro bienestar. El primero, en sus diversas formas —amor romántico, filial, fraternal o altruista— actúa como un catalizador para la felicidad. Proporciona un sentido de conexión y pertenencia. Las relaciones afectuosas saludables, caracterizadas por el apoyo mutuo, respeto y comprensión, aumentan significativamente los niveles de felicidad en los individuos, reduciendo el estrés y promoviendo una sensación de bienestar general.
La felicidad individual influye positivamente en la capacidad de amar porque las personas felices tienden a ser más sociables, cariñosas, empáticas y generosas, todas cualidades que enriquecen la amistad, el afecto y el amor. Además, la felicidad personal puede llevar a una perspectiva más positiva en la vida, lo que facilita la resolución de conflictos y mejora la comunicación en las relaciones amorosas.
Interacción entre amor y felicidad
La interacción entre el amor y la felicidad es dinámica y bidireccional. Un amor saludable puede ser una fuente significativa de felicidad, mientras que la felicidad individual nutre y fortalece la unión con los seres queridos. Pero, debemos estar conscientes que esta relación no está exenta de desafíos: Conflictos, decepciones y pérdidas en el amor pueden tener un impacto negativo —al menos temporal en la felicidad— por lo que es valioso saber manejar estas situaciones.
Definitivamente el amor y la felicidad están intrínsecamente conectados y se influencian mutuamente de manera significativa. También se vinculan con la búsqueda de un propósito en la vida. La felicidad se siente cuando nuestras necesidades y deseos están satisfechos y estamos contentos con nuestro entorno y nuestras relaciones. Se caracteriza por una sensación de paz interior y gratitud. Tanto el amor como la felicidad nos brindan bienestar emocional y físico y una actitud positiva en nuestra vida cotidiana. Su suma nos proporciona más alegría y una mejor calidad de vida en general. Pensemos que en las relaciones amorosas se ama de forma permanente, y de igual manera podemos ser felices cada día. (Gessen, “Maestría de la Felicidad”, 2023).
María Mercedes y Vladimir Gessen, psicólogos.
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