¿Por qué las personas sanas también pueden morir por la gripe AH1N1?

Pero, ¿por qué una persona, aparentemente sana, acaba falleciendo por gripe A? «En ocasiones una persona sana puede tener una respuesta anómala: Puede ser que las defensas no se pongan en marcha o todo lo contrario, reaccionan excesivamente provocando un síndrome de distress respiratorio, que provoca un fallo en el pulmón», explica a ABC.es la doctora Asunción Moreno, consultora senior del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clinic de Barcelona.

Otra opción es que el virus H1N1 se complique con otros gérmenes como el neumococo o el estafilococo aureus, que pueden volver la neumonía más agresiva. Pero por lo general, según asegura la doctora Moreno, «es muy improbable e infrecuente que un persona sana que contraiga la gripe A desarrolle una neumonía y menos que acabe falleciendo. La gran mayoría de los casos no presenta complicaciones».

Por su parte, el doctor Jesús Lozano, director de la Fundación para la Formación de la Organización Médica Colegial, advierte de que habrá personas con gripe A, «aparentemente sanas», que morirán. «Puede que estas personas no tengan patologías previas, pero que sean especialmente sensibles a ese patógeno y que, por circunstancias microscópicas o moleculares más difíciles de detectar, mueran sin aparente motivo», explica Lozano, al tiempo que llama a la tranquilidad asegurando que estos casos también se dan durante la gripe estacional y «son los más infrecuentes».

«La clave cuando no hay factores de riesgo es el diagnóstico temprano porque si no la eficacia del tratamiento baja muchísimo», advierte el doctor Ferrán Segura, presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, que explica que aunque la mayor parte de los casos de gripe A son muy leves, incluso más que la gripe estacional, «la neumonía que se desarrolla es más grave y rápida que en la gripe estacional».

Todos los especialistas consultados insisten en la importancia de administrar los antivirales en las primeras 48 horas desde que aparecen los síntomas de la gripe A. «Si se empieza a administrar cuando la gravedad ya es importante puede que no dé tiempo a que haga efecto», señala la doctora Moreno.

«En los casos en los que los fallecidos eran personas "aparentemente sanas" habría que ver si han concurrido otros factores que no controlamos, porque igual no estaban tan sanos como parece», indica el doctor José Javier Varo, especialista en Medicina de Familia y director del Servicio de Urgencias de la Clínica Universitaria de Navarra, que advierte que, en el caso de la gripe A, «aún no se sabe muy bien cuál es el comportamiento del virus».

Fuente: ABC.es

EA

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