Conoce a las líderes estudiantiles venezolanas en Madrid

Lo primero que sienten al arrodillarse es el suelo frío y húmedo. Es invierno y, durante una semana, no ha parado de llover. La humedad traspasa la tela e hiela los huesos. Las rodillas les duelen, pero no se mueven. Unas cuerdas les sujetan las manos, una cinta las amordaza y las miradas curiosas de quienes pasean por la Puerta del Sol de Madrid les aceleran el ritmo. No son artistas urbanos ni están realizando una interpretación de Cincuenta sombras de Grey. Se trata de dos jóvenes venezolanas que, en solidaridad con los estudiantes detenidos en Venezuela, han simbolizado en el corazón de la capital de España el maltrato padecido por los manifestantes detenidos el pasado 12 de febrero.

Las dos jóvenes maniatadas en medio de la Puerta del Sol son las venezolanas Rosselin Pastoriza y Oranny Velásquez, dos estudiantes de 25 años que han salido a la calle para protestar por los acontecimientos registrados en el país caribeño durante los últimos días y que, gracias a una foto subida a Instagram y el efecto dominó de las redes sociales, han logrado celebrar concentraciones con más participación que algunas organizadas por instituciones políticas.

A pesar del éxito alcanzando, ninguna había previsto convertirse en activista social en el exterior. Ahora las situaciones han cambiado y, además de organizar manifestaciones en la Puerta del Sol, estas jóvenes son, junto a Cristofer Correia, las impulsoras de una nueva idea para ayudar a Venezuela: Una recolecta de firmas de ciudadanos españoles que estén de acuerdo en solicitar al Gobierno de su país que se pronuncie y actúe para preservar la vida y la democracia en la nación caribeña.

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Maletas de esperanza
Rosselin Pastoriza colocó en una maleta su ropa y sus esperanzas. España era el destino en el que comenzaría una “nueva experiencia de vida” y el primer paso era estudiar un máster. Dos años y cinco meses han pasado, ahora cursa su segundo máster, esta vez en Dirección y Gestión de Actividades Turísticas, y desafía la trágica tasa de desempleo con dos trabajos: miembro del equipo de soporte técnico de ADLS de Orange y niñera.

Su esperanza era que aquel avión que le distanciaba de su familia y amigos le acercara a “una mejor calidad de vida desde diversos puntos de vista. Como el simple hecho de trabajar y tener dinero para ahorrar o de salir tranquila por las calles a cualquier hora, así como que los servicios y organismos públicos trabajen con eficiencia y celeridad”.

Pastoriza llegó de esta manera a Madrid, de la que ama “los colores de su cielo y sus calles sin fin”. Una ciudad en la que, sin saberlo, se convertiría en uno de los líderes de las manifestaciones estudiantiles de los venezolanos. “No consideré en lo absoluto ser activista en el exterior. Tengo amigos en Voto Joven y trabajé muchísimo en el movimiento estudiantil en Venezuela hace algunos años, pero no me veía siendo activista, sobre todo porque no me sobra el tiempo en mi rutina diaria”.

Sin embargo, asegura que “siempre he apoyado este tipo de iniciativas y sé que, si no hubiésemos convocado Oranny y yo, de cualquier forma habría puesto mi granito de arena”. Más que un grano, estas venezolanas han levantado una pequeña duna para dar a conocer en el exterior y a pie de calle cómo viven los venezolanos. Un esfuerzo que ha recibido su recompensa. “Siento que estoy aportando un poquito en la lucha que nuestros hermanos venezolanos están transmitiendo al mundo cada día. Que estamos siendo voz de todos los venezolanos en este momento tan crítico para el país”.

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Amistad inseparable
El éxito no hubiese sido tan sencillo sin su inseparable compañera de manifestaciones, Oranny Velásquez. Una venezolana que, en búsqueda de la seguridad personal, decidió venir a Madrid a pesar de la tristeza que le producía dejar su país. “Quería conseguir seguridad y tranquilidad. No tener que darle gracias a Dios todas las noches porque no me habían matado”, apunta la estudiante del máster en prótesis, implantoprótesis y estética dental en la Universidad Europea de Madrid.

Si bien su carrera se distancia de largos discursos y plazas ondeando banderas, la joven venezolana ha sido fiel a sus principios y en la lucha por un futuro mejor en el país. Por eso, Velásquez asegura que “yo soy odontólogo y muy poco tiene que ver mi profesión con la política, pero en Venezuela todos somos afectados por las consecuencias de una dictadura disfrazada de democracia, así que todos debemos participar para que nuestra voz sea oída”.

Una voz que no sólo está destinada al Gobierno, sino a los propios venezolanos que no participan activamente desde el exterior. “Les invito a que se unan, nunca es tarde para luchar. No debemos olvidar nuestras raíces, porque, a pesar de estar lejos, no estamos a salvo mientras nuestras familias, amigos y venezolanos en general sufren la represión de una dictadura”, puntualiza.

Lucha constante
Pastoriza, proveniente de San Antonio de los Altos, no cree en los puntos finales. “Considero que siempre voy a estar allí para dar una mano y ayudar. Eso es algo que me caracteriza. En este momento vamos a continuar apoyando y organizando todas las actividades que se vayan generando”, afirma. La búsqueda de nuevos canales le ha llevado, junto a Oranny y a Cristofer Correia, a plantearse una recolecta de firmas para que sean los propios ciudadanos españoles comprometidos con la sociedad venezolana los que pidan a su Gobierno que se pronuncie y actúe para preservar la vida y la democracia en Venezuela.

“Los españoles son nuestro principal foco de atención puesto que nuestro primer deber es informar al mundo de lo que sucede en Venezuela. Si considero que muchos están al tanto porque medios españoles han transmitido las noticias por sus distintos canales, pero debemos seguir solicitando la transmisión de toda la información posible para la gente que lo desconoce”, puntualiza Pastoriza.

Una tarea que han comenzado a dar forma por medio de las manifestaciones. “En todos los días que llevamos de protesta en Sol, siempre se nos acercan ciudadanos españoles demostrándonos su solidaridad. Sin embargo, considero que ellos no saben realmente la grave situación de nuestro país”, precisa Velásquez. Por eso, buscarán fortalecer el conocimiento de los acontecimientos a través de la difusión de contenido informativo y audiovisual, especialmente aquellas que hablen sobre “las violaciones de Derechos Humanos que, actualmente, se están ejerciendo contra muchísimos venezolanos”.

Sin embargo, el verdadero reto será atraer a quienes se han alejado de la comunidad de venezolanos en el exterior. Para ellos, Pastoriza hace un llamado: “Estos no son momentos para darle la espalda a tu país. Aunque ya no tengas a nadie allí que te interese, somos ciudadanos del mundo, por lo que cualquier agresión a cualquier persona del mundo debe generar rechazo y sucesivamente una acción”, y agrega que “si eres venezolano, deberías apoyar más aún. Imagina que en España empezaran a violar tus DDHH y que nadie te defendiera, apoyara o velera por ti. ¿Cómo te sentirías?”.

Recolecta de sueños
Las dos jóvenes venezolanas saben que los pasos consolidados en Madrid son sólo una parte del trayecto para conquistar sueños aún más grandes. Para las dos, estas metas a mediano y largo plazo se levantarán en suelo tricolor. Para Velásquez, el objetivo está en ejercer como odontóloga en el sector privado y público de Venezuela, para contribuir con “la mejora del sistema de salud nacional”. Su amiga Pastoriza también se visualiza “desarrollando proyectos para comunidades de escasos recursos, para mejorar su calidad de vida y la de su entorno”.

Lo que demuestra que ambas tienen previsto utilizar los conocimientos adquiridos en el exterior para la mejora de la sociedad venezolana, un compromiso que ambas llevan hasta el ámbito personal cuando aseguran que quieren casarse y tener hijos, pero sólo en Venezuela.

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Por Informe21.com/ @JosePuglisi

DJ

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