Rechazo natural a las críticas: la verdad detrás de la "crítica constructiva"

En primer lugar, ¡claro que es personal! La crítica va dirigida a una persona. En segundo lugar, la segunda frase es como para suavizar lo que viene y pone al otro a la defensiva en seguida.

En tercer lugar, no existe la crítica “constructiva”, al menos hasta que el criticado ve una forma de mejorarse gracias a la crítica.

La crítica es crítica y molesta; la rechazamos espontáneamente. Generalmente no dejamos al otro ni terminar de hablar cuando empezamos a defendernos y a discutir. Tampoco tenemos mucha habilidad para criticar y que el otro escuche sin incomodarse. Necesitamos valor para dar y recibir la crítica. Siempre suena negativa y estamos a la defensiva contra ella por muchas razones.

Sabemos que tras la crítica puede haber una agenda oculta de quien la dice para conseguir sus propósitos personales, y no precisamente para que mejoremos.

Amenaza nuestra identidad.

Puede terminar en confrontación si es demasiado negativa, o no se dice de la manera adecuada.

Tendemos a ver lo que nos dicen como bueno o malo; no de una manera neutral.

Tenemos miedo al rechazo, a la exclusión y al abandono o pérdida de conexión con motivo de la crítica.

La mente humana está programada con un sentido de jerarquía y de autoridad legítima. Si nos critica alguien a quien no le reconocemos como autoridad y o persona calificada para opinar sobre lo que nos dice, nos da más ira, la resistimos, la resentimos y ni la consideramos.

La crítica específica y bien dirigida es esencial para crecer y mejorar profesional y personalmente. El problema es que nos molesta que nos critiquen voluntariamente, no importa el tono en que lo hagan. La crítica voluntaria produce disgusto y se descarta desde que empieza. Somos un poco más receptivos a la crítica si nosotros la pedimos.

¿Cómo escuchas una crítica?

Respira hondo.

No hables mucho mientras escuchas.

Considera que la crítica te expone a ti ante ti mismo, y tal vez te muestra algo que tú nos has notado y merecen modificarse.

Admite los beneficios y desecha lo que te desagrada.

Observa los sentimientos detrás de tu resistencia a la crítica, para que no interfieran con el aspecto positivo de lo que estás escuchando.

¿Cómo criticas de manera que el otro se incomode menos?

Nunca ofrezcas críticas si no te las piden, a menos que seas padre, maestro o supervisor en una empresa. Hay roles que nos obligan a criticar sin que se nos solicite. Cuando la persona que te pidió tu crítica se empiece a molestar (puede ocurrir), recuérdale que él o ella te la solicitó.

Pide primero la opinión de la persona a quien vas a criticar, sobre el asunto del que vas a hablar. Luego traes tu punto de vista.

Asegúrate de que la persona te reconoce como autoridad o como alguien apto para darle una crítica. La gente no recibe bien las críticas de los que perciben como iguales o no cualificados.

Distingue si tu crítica es válida o refleja tus propias necesidades.

Nunca digas una crítica cuando estés enojado. La ira enajena al que te oye. Expresar tu decepción es más efectivo.

Tienes que saber a quién le hablas. Los narcisitas toman cualquier crítica como ataque personal y pierdes tu tiempo y tu energía. Los inseguros pierden auto estima y te vas a enfrentar a un drama.

Conócete. Si a ti no te afectan las críticas, cuídate de no lucir insensible cuando las digas a otros.

Espera que la persona reaccione a la defensiva, de primera intención. El cambio ocurre después que la ella asimile tus palabras y adopte lo que le conviene.

Fuente: Huffingtonpost

EA

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