La historia de la arepa más famosa de Venezuela: "La Reina Pepeada"

Actualmente, los establecimientos la rellenan con ensalada de gallina, mayonesa y aguacate. Su creador se llama Heriberto Álvarez, y es nativo de Trujillo. La autoria de la Reina Pepeada no es solo de Hedirberto sino también de sus hermanos y por supuesto de su madre: María de Los Santos Álvarez.

Todo comenzó cuando el padre muere y su mamá se traslado desde Trujillo para Caracas en un camión de estacas. Se instalaron en la esquina de Cola e’Pato, en el Guarataro. Allí montaron un negocio de empanadas. Se hicieron tan famosos que la gente se venia desde El Paraíso, expresamente, a probarlas. Como les fue tan bien abrieron otro lugar de Maderero a Bucare, cerca de la Plaza Miranda, al cual llamaron El Chance. Fue allí donde se vendieron las primeras tostadas. Su primer cliente se acerco a las 8:30 de la mañana, en Octubre del ano 1949 y les pregunto: “Muchachos, que es eso de Tostadas?”. Le explicaron que así se le decía a la arepa rellenita en Trujillo. Pidió una de queso de mano y se la devoro gustosamente.

En ese momento se llamaba Alfredo Sánchez, vivía a una cuadra del negocio y era un aficionado al canto. Después se convirtió en ese señor de ser el primero que se comiera una de nuestras arepas.

EL ORIGEN DE LA REINA PEPEADA

Con el tiempo fueron creciendo y en el año 1955 abrieron “Los hermanos Álvarez” en La Gran Avenida, la que comunica Plaza Venezuela con Sabana Grande. Estaba en un punto estratégico. Sus clientes fijos eran Aquiles Nazoa, Oscar Yaners, Billo Frometa y Abelardo Raidi, entre otros. Ese mismo año, la Señorita Susana Dujim gano el Miss Mundo. Para rendirle homenaje, vistieron de reina a una de sus sobrinas, que tenia apenas 12 años. La sentaron como en un altarcito para que la gente la viera en el establecimiento. Entonces paso un señor y les pregunto porque tenían a esa niña allí. Le explicaron que era un homenaje a la nueva soberana de la belleza. Les dijo: “Pero si yo soy el Papa de Susana!. Se las voy a a traer para acá”. Y así fue. Un Viernes, como a las 10:00 de la noche, se apareció la Señorita Susana con su Papa. Heriberto Álvarez le dio una tostada en sus manos y le dijo: “Mire, esta Reina, así como lo es usted”. Ella le dijo “Muchas gracias mijo” y se la comió con un juguito. Y como en esa época, a las mujeres de buenas curvas, así como Susana, se les llamaba “Pepeadas”. Le pusieron ese apellido a la arepa. Nuestra famosa “REINA PEPEADA".

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Fuente: Bogotadivina

EA

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