Lasaña de pollo y espinacas

INGREDIENTES

20 láminas de lasaña
500 gr. pollo asado (o pechuga de pollo)
300 gr. espinacas congeladas
1 cebolla grande
2 dientes de ajo
½ vaso de vino blanco
300 gr. queso Arzua-Ulloa (u otro queso mantecoso)
800 ml. de leche
3 cucharadas colmadas de harina
Sal
50 gr. mantequilla
Aceite de oliva virgen extra
Nuez moscada
Queso rallado al gusto o mozarella

PREPARACIÓN DE LA LASAÑA DE POLLO Y ESPINACAS

Si vamos a emplear los restos de pollo de un asado lo que hacemos es limpiar bien la carne, eliminar todo tipo de piles y huesos que pueda tener y desmenuzarla, emplead un buen cuchillo que os ayude en esta tarea. Si utilizamos una pechuga de pollo fresca podemos cocerla en agua con sal durante 30 minutos o freírla en filetes. Después, en ambos casos, desmenuzamos la carne y ya la tendríamos lista para la lasaña. Reservamos.

Si utilizamos espinacas congeladas, tenemos que tener la previsión de haberlas retirado del congelador desde el día anterior. Escurrimos toda su agua dejándolas durante unas horas en un colador y las secamos lo máximo posible. Si fueran espinacas frescas no tendríamos más que limpiarlas lo máximo posible, secarlas y nada más.

Pelamos la cebolla y los ajos y lo troceamos todo, la cebolla en juliana y los ajos en daditos. Ponemos un chorro de aceite de oliva a calentar en una sartén y añadimos la cebolla y los ajos. Rehogamos las verduras durante 15 o 20 minutos, hasta que estén transparentes.

Incorporamos la carne de pollo desmenuzada, integramos con la cebolla y dejamos que se cocine durante 4 o 5 minutos a fuego medio. Añadimos las espinacas bien escurridas y repetimos la operación. Cocinamos durante 1 o 2 minutos. Comprobamos de sal.

Agregamos el vino y dejamos que se evapore el alcohol cociendo con el resto de ingrediente 3 o 4 minutos. Retiramos del fuego y reservamos.
En otra sartén ponemos a calentar la mantequilla. Cuando esta se haya derretido añadimos la harina y una pizca de sal. Sin parar de remover con una cuchara de madera, cocinamos la harina durante 2 o 3 minutos. En este punto y con la ayuda de unas varillas para remover constantemente la mezcla, vamos añadiendo la leche. Primero con pequeños chorritos hasta que se vaya integrando con la harina de cada vez, y luego con cantidades mayores.
Es muy importante que la bechamel se vaya haciendo poco a poco, con pequeñas aportaciones de leche al principio y con movimiento de varillas constante.
Cuando veamos que la salsa está bien integrada y sin grumos, con el espesor que deseemos, añadimos la nuez moscada y dejamos que se cocine durante 1 o 2 minutos. Retiramos del fuego.

Cocemos las láminas de pasta para la lasaña según las indicaciones del fabricante y nos ponemos a hacer el montaje. En una fuente profunda apta para horno colocamos una primera capa de pasta cubriendo toda la superficie. Distribuimos la mitad del relleno de espinacas y pollo y cubrimos con una capa de salsa bechamel. Por encima de la salsa repartimos porciones de queso en dados y volvemos a repetir la operación de colocar pasta, espinacas, bechamel y queso.
Cubrimos con la última capa de pasta y regamos con el resto de la salsa bechamel hasta que quede totalmente bañada la lasaña en toda la superficie. Espolvoreamos con queso rallado y repartimos el resto del queso en dados y ya tenemos el montaje de la lasaña listo.

Con el horno previamente caliente a 180ºC horneamos la lasaña durante 25 minutos. Si vemos que el queso se tuesta demasiado podemos cubrirla durante la mitad del proceso con un papel de aluminio.

El resultado será una lasaña de espinacas y pollo insuperable, que además de servirnos como cocina de reciclaje nos dejará un plato que seguro que gustará a grandes y pequeños. Se trata de una receta que valdría perfecta como plato único, podemos acompañarla de una ensalada de tomate y cebolla y no necesitaríamos más para tener una comida equilibrada y completa, una comida de rechupete.

Fuente: Derechupete

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PS

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