La advertencia de no viajar a Venezuela agrava más las relaciones con Colombia

Mientras el vicepresidente Francisco Santos justificó el jueves la medida, al considerar que quedarse callados hubiera sido de "imbéciles" porque en Venezuela "no hay garantía legal" para los colombianos, las reacciones no se hicieron esperar y candidatos presidenciales y analistas la calificaron de "irresponsable".

Y es que las desavenencias entre los Gobiernos del colombiano Álvaro Uribe y el venezolano Hugo Chávez se han traducido en graves trastornos económicos y sociales para los habitantes de la frontera, así como en una escalada de tensión a nivel regional.

El analista político y profesor de la Universidad Javeriana, Fernando Giraldo, dijo a Efe que la decisión colombiana es "un error político porque lo hace atropelladamente sin mirar las consecuencias".

"Venezuela va a responder de la misma manera y seguramente vamos a un rompimiento de relaciones, van a cerrar las fronteras. Es una profunda irresponsabilidad", apuntó.

El experto consideró que los más perjudicados serán los casi dos millones de colombianos que viven en Venezuela, así como una población flotante de unas 150.000 personas que cada día atraviesan la frontera para trabajar.

Pero también expresó su preocupación por el bloqueo del intercambio de académicos y científicos entre los dos países.

De forma similar se expresó el candidato presidencial por el Partido Liberal, Rafael Pardo, quien tildó la advertencia de "inútil, ridícula y absolutamente equivocada" porque "demuestra la ignorancia total de lo que es la frontera".

El segundo en los sondeos de cara a las presidenciales del 30 de mayo y candidato por el Partido Verde, Antanas Mockus, confió en que "no sea un pretexto para que las relaciones sigan deteriorándose"; mientras el aspirante izquierdista, Gustavo Petro, dijo que lo que hará es "recuperar las relaciones diplomáticas".

El ex presidente Ernesto Samper, por su lado, vaticinó que se enturbiarán aún más los lazos y se hará más difícil la vida de los colombianos en Venezuela.

A juicio de Giraldo, el Gobierno ha tomado la decisión convencido de que va a encontrar la solidaridad de la comunidad internacional a sus denuncias de colombianos detenidos supuestamente de forma irregular en Venezuela.

Según el defensor del Pueblo de Colombia, Vólmar Pérez, son 22 los colombianos arrestados en el país vecino, cuando el Gobierno de Caracas solo reconoce ocho, a lo que se suma la masacre de diez colombianos el año pasado en circunstancias aún no esclarecidas.

Giraldo cree que el presidente Chávez aprovechará, además, esta situación para intentar influir en las elecciones colombianas, especialmente sobre la población de la zona fronteriza.

Y en este sentido el analista consideró que un candidato afín a Uribe, en alusión al ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos, líder en los sondeos, no aminorará la crisis.

Mockus, sin embargo, "sería más viable para mejorar las relaciones con Venezuela", matizó Giraldo.

Si bien los lazos diplomáticos entre Bogotá y Caracas siempre han estado rodeados de polémica, la situación se agravó en agosto de 2009 cuando Chávez congeló el comercio con el país vecino y causó graves estragos a la economía colombiana y la pérdida de decenas de miles de empleos en la zona fronteriza.

Lo hizo en rechazo al acuerdo que Uribe firmó con la Casa Blanca, por el que los estadounidenses pueden usar bases militares colombianas para la lucha contra el narcotráfico y las guerrillas, lo que al mandatario venezolano le pareció una amenaza para la seguridad regional y sobre todo para su propio país. EFE

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