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Roberto Giusti

Giusti: Al periodismo se le complica la verdad en redes sociales (video)

El periodista Roberto Giusti explicó a Informe 21 que el Estado venezolano a pesar de los acuerdos internacionales suscritos no atiende el llamado de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en razón de restituir la concesión no renovada a Radio Caracas Televisión en 2007. Para Giusti dicho fallo no pasó de constituirse en una victoria moral que alerta al mundo sobre las dificultades en materia de libertades que atraviesa el país, no porque se haya perjudicado a los propietarios del consorcio sino porque se le vulnera el derecho a la población de informarse oportunamente.

El falso dilema de los peruanos

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Entre el fascismo y el etnocesarismo, (un curioso tipo de fascismo indiano), se debate el Perú. De manera que allí el dilema que se le presenta a los electores no existe porque un gobierno de Keiko Fujimori no será más democrático que el de Ollanta Humala y viceversa. Ninguno será mejor que otro, no hay un mal menor y a la postre, si se me permite el término, los dos son peores.

¿Y los cómplices de Makled?

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Aun en manos del gobierno Walid Makled es una papa caliente que pondrá a prueba una justicia tutelada y al servicio de los intereses políticos del chavismo. Es obvio que en su condición de reo de un régimen del cual formó parte como empresario favorecido, se desdiga de todas las acusaciones que desde Colombia hizo contra altos oficiales de las Fuerzas Armadas y pueda, así, suavizar una condena segura.

¿Ollanta Chávez o Hugo Humala?

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Ollanta Humala es a Chávez lo que Chávez es a Fidel Castro y Castro fue a Nikita Kruschev lo que éste a Stalin. ¿Será, por lo tanto, Humala, en caso de ganar las elecciones, un émulo del tirano georgiano? Obviamente no, porque Nikita renegó de Stalin (cuando éste ya estaba a buen recaudo en su tumba), durante celebérrima intervención en el XX Congreso del Pecu (1956). Castro, lo hizo de Nikita, ("Nikita, Nikita, lo que se da no se quita", a propósito de las crisis de los cohetes y su retiro en 1962).

Libia, amor mío

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Basta con ponerse en el lugar de los habitantes de Bengasi o de Misrata, asesinados a mansalva, tiroteados a sangre fría por franco tiradores mercenarios o bombardeados por aviones del gobierno, para, si no agradecer, como lo habrán hecho los sobrevivientes de la matanza de las últimas semanas, al menos comprender las razones de la intervención de las fuerzas aliadas en Libia, cuyo mayor pecado es su lentitud en tomar la decisión.

Terremoto en Caracas

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Cualquiera podría pensar que las políticas de prevención de catástrofes no resulta una prioridad ante problemas más acuciantes y que demandan soluciones inmediatas. Sentarse a pensar que las formas de enfrentar los efectos de desastres imprevisibles como los terremotos resulta una memez si nuestra atención se la roba la construcción del mausoleo para Bolívar, las previsiones para el financiamiento del Fórmula 1 que conducirá Pastor Maldonado en el mundial de automovilismo o la estrategia mediática para someter a la oposición en el AN.

La otra muerte de Lina Ron

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Hasta el más horrible de los seres humanos se convierte en una buena persona luego de abandonar la vida. Y el caso de Lina Ron no parece escapar a esta fatalidad, aun cuando la tumultuaria dirigente chavista llegara a asumir, no sin gozo de su parte, la cara fea y violenta de un régimen ya de por sí marcado, de origen, por estas dos taras: la fealdad y la violencia.

La conexión libia en Venezuela

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Ahora que el Gobierno de Gadafi se tambalea y sale a relucir, de nuevo, su faz de feroz carnicero (con el perdón de los carniceros), sus amistades y vínculos comerciales se diluyen velozmente. Obama olvida que le estrechó la mano en la Cumbre del G 8, Berlusconi se hace en desentendido luego de haber viajado ocho veces a Trípoli y de hacer negocios con el Gobierno libio, que tiene acciones en la principal institución financiera italiana.

El falso dilema de los militares

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Sumidos en el debate sobre cómo afrontar al Gobierno la oposición y sus críticos descuidan no sólo su capacidad de generar iniciativas propias, ahora que tienen presencia en el foro legislativo, sino de ir al fondo de las cosas. Así, ambos bandos, que están del mismo lado, debaten acerca de las formas de encarar el discurso del general Rangel en Ciudad Bolívar y el dilema se reduce a ir o no ir, cuando la cuestión está en el fondo de un tema crucial, cual es el papel de las Fuerzas Armadas en la lucha política.

El profeta del pasado

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Si algo no se le puede negar a Chávez es su tenacidad a la hora de conducir un país hacia el pasado y si pudiera al continente todo y, de ser posible, al mundo entero. La travesía, fascinante por anacrónica y heroica por irrealizable, asume las formas de un trágico despropósito porque carece del atributo que marcó los desarrollos revolucionarios del pasado, cual es, marchar hacia lo desconocido en medio de una fe inquebrantable en el futuro.

El racismo (al revés) chavista

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El sólo referirse a la presunta existencia de racismo en Venezuela resulta toda una transgresión porque la leyenda dorada, según la cual, este es un país donde, si bien hemos padecido al menos nueve de las diez plagas de Egipto, el conflicto por el color de la piel fue superado gracias a la magnífica disposición a la mezcla demostrada por la diversidad de razas sobre cual se ha forjado, digamos, con el lugar común, el crisol de la patria. Amén.

Un país llamado Cavim

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Cuando usted entra a un cuartel y de inmediato lo invade la sensación de pulcritud, de higiene rabiosa y de orden vertical, es posible que acuda a su memoria aquella tradición de recibir a "los nuevos" con bautismo humillantes como limpiar el piso del baño con un cepillo de dientes y otras tantas pequeñas y grandes miserias de la disciplina castrense que Vargas Llosa recogió en su "La ciudad y los perros", luego ceremoniosamente incinerado en los patios del Colegio Leoncio Prado, en el Perú.

Los mitos (chavistas) también ruedan

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Con las lluvias no sólo cayeron barrios enteros, sino también viejos mitos. Uno de ellos es la presunta vocación social de una casta de burócratas que ha gobernado en nombre de los pobres y para los pobres. Una ilusión que se alimentó a base de demagogia, populismo barato, clientelismo excluyente, exacerbación de las diferencias sociales, mucho histrionismo y un gigantesco aparato comunicacional.

¿Por qué Globovisión?

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En un país donde los golpistas son benditos, los corruptos premiados, los violentos ministros, los ladrones policías, los policías ladrones y la verdad mentira porque a ésta la convierten en una realidad que es sólo ilusión, Globovisión resulta un incordio, una impostura, una negación de El Mundo Según Chávez que constantemente el canal de La Florida pone en evidencia con el simple expediente de mostrar los hechos.

El fin de la pequeña propiedad

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El consejero británico Alan Woods ha descubierto el agua tibia al advertirle a Chávez que la permanencia en el poder pasa por la reconquista de la clase media, perdida hace mucho tiempo de manera consciente y deliberada. Lo importante, parecía pensar Chávez, era conservar y consolidar las grandes mayorías populares, el pueblo-pueblo sumido en la miseria y por tanto más proclive al mensaje de reivindicación y de justicia social.

El vengador de la clase media

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Si hay un sector de la sociedad que siente temor, desconfianza y otros sentimientos menos agradables por Hugo Chávez, ese es el de la clase media.Después de la luna de miel del 98, cuando el ex golpista (¿acaso esa condición se pierde una vez obtenida?) terminó de quitarse el disfraz de corderito clintoniano (tercera vía), de nacionalista tipo Pérez Jiménez y/o de ángel vengador contra los corruptos (no nos engañemos, también había revelado su lado oscuro y pocos lo quisieron ver), los venezolanos instalados en uno de los nichos sociales y económicos, intermedios, más extendidos

El debate inútil

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La obsesión por salir de Chávez, creciente en números y en ansiedad, obnubila el entendimiento, distorsiona las prioridades y puede terminar en lograr o contrario de lo que se persigue. Se entiende que la perplejidad y el pasmo, provocados por las señales inequívocas de decadencia y ruina, coloquen el acento sobre el tema de sí se va o no se va y de allí el adelante se despliega el abanico, espiral, de toda clase de escenarios. Si se va, ¿se va por las buenas?

La (re)vuelta de Chávez

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Por mucho tiempo Hugo Chávez pudo servirse de la democracia para imponer su proyecto porque disponía de una cómoda mayoría que lo apoyaba sin reservas. Pese a que el origen de su poder no es otro sino el de un golpe de Estado, ese pecado original fue lavado en las aguas del bautismo electoral. Chávez se descubrió a sí mismo como un auténtico animal político, un ganador nato de elecciones y un líder que hacía estremecer a las masas.

El regreso triunfal de un estadista

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Para los venezolanos que a esa hora aún retozaban con el control remoto de sus televisores, una lluviosa noche de domingo y no se les caía el techo de la casa encima, resultó gratificante toparse en los canales oficiales con la transmisión del glorioso regreso, luego de un no menos memorable periplo, en el cual el Benemérito logró la concreción de acuerdos vitales para el desarrollo económico y la justicia social de la patria bonita.

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