¿Has soñado alguna vez con tener un robot que se encargue de hacer tareas aburridas de casa?

Y es que investigadores del Laboratorio de Robótica de la Universidad de Tokio han creado un humanoide, al que están enseñando a imitar todos los movimientos de los humanos. Lo que hace único a Kojiro, que así se llama, es que tiene una estructura interna similar al esqueleto de los seres humanos, que permite que se mueva de forma más natural que los robots creados hasta ahora.

Lo que hace que los movimientos de Kojiro sean tan reales es una especie de columna vertebral artificial que recorre su cuerpo. El equipo, liderado por el profesor Nakanishi, afirma que gracias a ella se pueden fabricar robots más ligeros y flexibles para que en un futuro puedan sustituir al ser humano en las tareas del hogar.

"Normalmente, los robots humanoides no están desarrollados para trabajar en nuestro entorno cotidiano. La falta de seguridad y versatilidad es la principal razón. Sus cuerpos duros y pesados pueden herir a las personas o dañar los objetos que manipulan y están muy limitados a la hora de realizar las tareas que realizan los humanos en la vida cotidiana", asegura Nakanishi.

Los robots tradicionales tienen extremidades y torsos que se mueven gracias a pesados motores en sus articulaciones. Sin embargo, lo que hace especial a Kojiro es que sus motores son ligeros y tienen la función de tirar de cables conectados a diferentes zonas de su cuerpo. Algo similar a los tendones humanos, que se contraen y se relajan cuando nos movemos.

El sistema cuenta con alrededor de 100 cables que trabajan juntos como si fueran las estructuras de tendones del cuerpo humano, para darle a Kojiro 60 grados de libertad de movimientos. Además, se han añadido sensores en algunas de las articulaciones para facilitar las diferentes posturas del robot, además de un acelerador y dos giroscopios para ayudarle a mantener el equilibrio.

El equipo del profesor Nakanishi cree que la mayor dificultad radica en encontrar una manera de hacer que el robot aprenda a andar y a moverse de forma natural: "El sistema es no lineal y es difícil de modelar con precisión. Para controlarlo es necesario un método de aprendizaje".

De momento Kojiro, como si fuera un bebé, está aprendiendo a moverse. Para ello, los investigadores utilizan un mando de videoconsola. El plan es que, modificando los algoritmos de su ordenador interno (lo que sería su cerebro), poco a poco vaya adquiriendo capacidad para realizar movimientos complejos, utilizando todos sus miembros. Quizá ese día, Kojiro pueda limpiar tu cocina o hacerte la cama.

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Fuente: Telecinco

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