Día Mundial Contra el Ruido 2014: Consecuencias graves que pueden afectar la salud

La contaminación acústica es un problema que aqueja a todas las ciudades del mundo. Está comprobado por estudios médicos serios que, si bien el ruido no se mantiene en el tiempo como otras fuentes de contaminación, sí puede causar grandes daños en la calidad de vida de las personas, sobre todo en aquellas que viven en las grandes ciudades.

Para hacer conciencia sobre el impacto que tiene el ruido en la salud, diversas organizaciones internacionales recuerdan el último miércoles de abril la importancia que tiene disminuir la contaminación acústica. Esta celebración se realiza desde hace 20 años y fue iniciada por Liga para el Deficiente Auditivo en Nueva York. Este año el Día Internacional del Ruido se conmemora el 30 de abril y el objetivo es dar información sobre el daño que produce el ruido en el humano.

Principales fuentes de ruido

El ruido se entiende como el sonido excesivo y molesto que puede dañar a corto y mediano plazo la calidad auditiva, física y mental de la persona. El ruido es provocado por actividades humanas como:

+ Tráfico.

+ Industrias y construcción (de edificios y obras públicas).

+ Locales de ocio (bares, centros nocturnos, antros, salones o fiestas particulares).

+ Aviones.

+ Dispositivos electrónicos que requieren uso de audífonos.

Efectos del ruido en la salud

Una exposición prolongada al ruido provoca efectos negativos a la salud como:

+ Disminución importante de la capacidad auditiva o sordera.

+ Trastornos psicológicos (paranoia, irritabilidad, estrés, mal humor, alteraciones en el rendimiento intelectual).

+ Problemas fisiológicos (pérdida de la audición hipertensión, dolor de cabeza, taquicardia, fatiga, aceleración cardiaca, trastornos del sueño, molestias digestivas, disminución del apetito sexual, enfermedades cardiovasculares, infartos cerebrales).

+ Afectaciones sociales, el ruido ha contribuido a un número considerable de accidentes e incluso puede ser desencadenante de agresividad social, hostilidad y violencia.

Pérdida irreparable de la audición

Se calcula que el 10% de las personas que escuchan música con audífonos van a sufrir pérdidas auditivas o acúfenos (ruidos en el oído) como consecuencia de este hábito antes de los 40 años. Esta disminución auditiva es irreversible. Es recomendable no usar más de una hora al día los audífonos.

¿Cuánto ruido se puede tolerar?

El ruido se mide en decibelios (dB) y se calcula a través de aparatos llamados sonómetros, De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el límite superior deseable es de 50 dB. Está demostrado que el deterioro auditivo comienza de 75 a 125 dB, si se sobrepasan los 125 dB se llega a un nivel doloroso y se llega al umbral del dolor a los 140 dB.

Algunos ejemplos prácticos de lo que significa una medición por decibelios son:

+ De 0 a 30 dB = el canto de pájaros o un alfiler que cae al suelo.

+ De 40 a 50 = susurro suave, una conversación en tono normal.

+ De 60 a 70 = una plática acalorada, el ambiente dentro de una oficina.

+ De 80 a 90 = el ruido que provoca cortar el césped con una podadora, el interior de una fábrica, el tráfico en movimiento.

+ De 100 a 110 = el ruido de una obra o construcción (remache, taladro, etc.), el tráfico desesperante con sonido de corneta.

+ 130-140 = el ruido que provoca el despegue de un avión.

Un problema de todos

Datos de la Organización Mundial de la Salud afirman que el 76% de la población en centros urbanos sufre de un impacto acústico muy superior al recomendable. Un ambiente sonoro saludable es un derecho que debe ser salvaguardado por gobiernos, pero también es una obligación de todos reeducarnos para no generar este tipo de contaminación

Algunas medidas que cada uno de nosotros podemos tomar son:

+ Prestar atención al volumen de nuestra voz en oficinas y restaurantes, tratar de medir nuestro tono.

+ Bajar el volumen de los aparatos electrónicos (radio, tv, celular, internet, etc)

+ Exigir a las autoridades controlar el ruido de industrias y transporte público.

+ Evitar usar la corneta en el tráfico.

+ Pedir a las autoridades regulen el ruido de antros y centros nocturnos.

+ Platicar con los vecinos y llegar a un acuerdo sobre el ruido en fiestas o convivencias.

Fuente: Esmas

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