Cuidado con los trastornos alimenticios en época de exámenes

No quiere decir que los exámenes sean los causantes directos del problema, pero sí pueden ser el desencadenante cuando existen unas circunstancias previas concretas. «El perfil es el de una persona joven, de entre 14 y 21 años, con un alto nivel de obsesividad y perfeccionismo, pesimista, introvertido, con tendencia al aislamiento social, que da una enorme importancia al aspecto físico y a cómo le ven los demás», explica a ABC.es el psicólogo Tony Grau, responsable del área de gestión del conocimiento e investigación del Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA).

Para este tipo de personas, las notas son una manera de obtener reconocimiento y prestigio. «Lo que para cualquiera es una buena calificación, por ejemplo un 8, para ellas es un rotundo fracaso. Su autoestima se debilita e intentan paliarlo con la pérdida de peso», advierte Grau.

Señales de alarma
Para detectar una conducta alimentaria anómala a tiempo es importante que el entorno del afectado sepa reconocer las señales de alarma: pérdida de peso inesperado e injustificada, tendencia al aislamiento, irritabilidad, es selectivo con la comida e ingiere menos cantidades, miente para evitar comer, hay frecuentes idas y venidas al lavabo, desaparecen alimentos de la despensa sin una explicación clara o siente ansiedad después de probarse ropa.

Si los padres sospechan de que su hijo o hija está sufriendo un trastorno alimentario, lo primero es preguntarle directamente al posible afectado. Si lo niega, es recomendable acudir a un centro especializado para buscar asesoramiento sobre cómo actúar. Si el caso es grave, habrá que obligarle a seguir un tratamiento.

«Cuando se habla con ellos no debemos quedarnos en lo que hace sino en lo que le pasa. Detrás siempre hay mucho sufrimiento, inseguridades y baja autoestima», señala Grau.

Para prevenir la aparición de este tipo de trastornos es importante que en la infancia y la adolescencia se eviten mensajes como que la valía de una persona se basa en su apariencia o que siempre hay que hacer las cosas bien. No fomentar el perfeccionismo, aceptar que cometemos errores, educar en una actitud crítica ante ciertos mensajes que igualan el éxito a la delgadez o la belleza, y enseñar a gestionar las emociones, son algunas de las pautas a seguir.

Fuente: http://www.abc.es/20120531/sociedad/abci-trastornos-alimentarios-examene...

DJ

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