Amigos celosos: Vínculos posesivos que hacen daño

Amigos celosos: Vínculos posesivos que hacen daño

Las amistades celosas pueden ser tan destructivas como las relaciones sentimentales con las mismas características. ¿Cómo reconocer a los amigos celosos? ¿Qué hacer al respecto? ¡Aquí lo detallamos!

Felicidad, complicidad, apoyo, seguridad, confianza y hasta salud. La amistad nos puede ofrecer cada una de estas dimensiones y muchas más. Sin embargo, en ocasiones vivimos experiencias fallidas, relaciones que turban, que hacen daño y que contradicen. Los amigos celosos son un ejemplo de ello, vínculos que se vuelven posesivos y que, de pronto, dan paso a las discusiones, los malentendidos o los enfados.

Hay varios «venenos» que enferman las relaciones entre las personas. Sin lugar a dudas, la envidia es una de ellas. Es un sentimiento que parte de la carencia y del anhelo: es desear para sí mismo eso que posee el otro. Ahora bien, los celos, por su parte, tienen el origen en una premisa diferente, es angustia a que alguien posea ese algo que uno mismo considera valioso o imprescindible.

Decía François de La Rochefoucauld, filósofo del siglo XVII, que los celos nacen del amor pero no mueren con este. Es decir, durante mucho tiempo se ha asumido esa peligrosa idea de que «quien bien te ama te lo demostrará sintiendo celos». Lo que se quiere y se aprecia, ya sea a la pareja o a una amistad, se quiere para sí en todo momento.

Este es un tipo de posesividad dañina y desgastante que lleva décadas ocasionando desencuentros, problemas y profundas infelicidades. En la esfera de la amistad también aparecen las conductas celopáticas. Es importante identificarlas y saber reaccionar. Lo analizamos.

Amigos celosos: características, causas y estrategias para manejar estas situaciones

«¿Dónde estás? ¿Qué haces? ¿A qué hora quedamos hoy?». Los amigos celosos son intrusivos, exigentes e insistentes. Entran en nuestra vida de casualidad, hasta que, poco a poco, nos hacen percibir una conducta asfixiante y hasta problemática.

Así, si lo comparamos con una pareja celosa y controladora, podemos decir que no son muchas las diferencias. Lo más complicado de estas situaciones es que no siempre sabemos cómo actuar. Si les damos una negativa se enfadan. Si les ponemos límites se lo toman mal y suelen reaccionar de manera victimista o agresiva.

La verdad es que no es fácil manejar este tipo de desencuentros relacionales, sobre todo en el ámbito de la amistad. Por lo general, concebimos esta dimensión como algo enriquecedor, positivo, como vínculos que ofrecen, lealtad, libertad y complicidad por igual. Entonces… ¿qué hay detrás de estos comportamientos? ¿Cómo identificarlos?

¿Cómo actúa el amigo celoso?

Los amigos, como las parejas, no nos pertenecen. Forman parte de nuestra vida, de ese rincón preciado de nuestro corazón y también de nuestro presente. Sin embargo, no son una propiedad que uno pueda supervisar y controlar a cada instante. Las amistades celosas no solo se definen por esto último, sino que tienen formas particulares de actuar.

Quieren saber a cada instante qué hacemos y dónde estámos.

Esperan estar incluidos en todos nuestros planes. En caso de no estarlo, se enfadan.

Pretenden exclusividad absoluta en la amistad. No toleran los planes con otras personas o que compartamos conversaciones, aficiones, etcétera.

Están habituadas a reclamarnos mil y un cosas, ya sea favores, préstamos, tiempo. Incluso, esperan que se les responda cuanto antes los mensajes o llamadas.

Son maestros del chantaje, el victimismo y la amenaza. Acostumbran a echar en cara las cosas o se harán las víctimas para demostrar cuánto les duele que los ignoremos.

Tienen cambios emocionales súbitos, son hipersensibles.

¿Por qué se comportan de este modo?

Los celos no tienen género ni tampoco edad, lo sabemos. Sin embargo ¿qué explica este tipo de conductas? Los amigos celosos pueden actuar en ocasiones de manera extrema, lo que ya se define como comportamiento celopático. Es decir, son personas que albergan ideas irracionales, que evidencian una elevada posesividad y que demuestran una elevada dependencia.

Conozcamos, no obstante, cuáles pueden ser las causas.

Trabajos de investigación, como los realizados por el doctor Constantinos Kokkino, de la Universidad Demócrito de Tracia, en Grecia, nos señalan que estamos ante un tipo de personalidad neurótica e inestable emocionalmente.

Por otro lado, cabe destacar un hecho muy habitual. La persona celosa suele tener una autoestima baja, lo que les impulsa a depender de los demás para sentirse queridos, para recibir refuerzos emocionales. Ello hace que sientan un miedo extremo a perder esa fuente de apoyo.

Asimismo, cabe destacar lo que se nos explica en un estudio del doctor Jeffrey G. Parker, de la Universidad Sacred Heart de Connecticut. El fenómeno de los amigos celosos es muy común en la adolescencia, un patrón comportamental que, en muchos casos, persiste en la edad adulta. Así, muchos de esos jóvenes proceden de familias desestructuradas en las que los amigos son su único soporte.

¿Cómo actuar ante los amigos celosos?

Cuando nos veamos en una situación con estas características, hay que recordar algo esencial. La amistad es confianza, es libertad, es la complicidad entre dos personas que se respetan y que se enriquecen de forma mutua. Por tanto, si sentimos presión y angustia no hay amistad. Si notamos opresión, inquietud y la sombra de alguien que busca controlarnos, tampoco es amistad.

Partiendo de esas premisas, es esencial que reflexionemos en unas claves sencillas para manejar a los amigos celosos. A continuación, las detallamos.

En primer lugar, comprender qué puede haber detrás de esa conducta. ¿Es una persona excesivamente dependiente? ¿Presenta una baja autoestima? ¿Cómo es su vida personal? En ocasiones, hay factores que desencadenan ese comportamiento y que es conveniente saberlo.

Luego, le explicaremos a esa amistad que su comportamiento no nos hace sentir cómodos. Daremos ejemplos de situaciones y detallaremos con asertividad qué aceptamos y qué no podemos tolerar.

Es conveniente no dejar pasar comportamientos dañinos. Una actuación temprana deja clara la situación y sitúa límites.

Podemos demandar cambios y esperar unos días a que ocurran. Si no aparecen y la conducta celosa persiste, tomaremos una decisión más drástica, como terminar esa amistad.

Podemos rodearnos con amistades sanas

En definitiva, cabe solo señalar una conocida frase de Aristóteles: «el antídoto para cien enemigos es un buen amigo». Dicho de otro modo, en el viaje de la vida podemos encontrar personas que distorsionan por completo el concepto de la amistad. Sin embargo, siempre acabamos dando con alguien que todo lo sana, que a todo le da sentido.

Con información de Mejor con Salud

EB

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