¿Amor a primera vista o el difícil arte de causar una buena primera impresión?

Los primeros segundos son clave para provocar un flechazo en la persona deseada. Tanto en una entrevista laboral como en una cita a ciegas, existe una fugaz oportunidad de causar la imagen positiva que tanto queremos.

Llegar tarde, con cara de dormido y una mancha de aceite en el saco, puede ser un error sin vuelta atrás. Aunque suene a eslogan publicitario, lo cierto es que la imagen dice mucho más de nosotros que mil palabras. La remera cuello bote, el pelo suelto y la manera de saludar por primera vez, pueden desencadenar en el otro una serie de asociaciones y estímulos que lo lleven a amarte al instante.

Según la coach Carol Kinsey Goman, el buen manejo del lenguaje corporal es el secreto para seducir y deslumbrar. “En el momento en que te mira un desconocido, su cerebro comienza a trabajar creando miles de asociaciones para preguntarse si sos de confianza o, por el contrario, debe dudar de vos”. En resumen: llamalo prejuicio o instinto, pero las neuronas en unos pocos segundos pueden determinar si sos amigo o enemigo, si pertenecés a su grupo social o sos diferente, si sos un encanto o una persona despreciable. Si lo que buscás es caer bien, lo que tenés que hacer es bajar las defensas del otro desde el primer momento. ¿Cómo hacerlo? Te contamos algunos sencillos trucos para que vayas practicando.

1. Saca a pasear al niño que llevas dentro. Un estudio realizado por el departamento de Psicología de la Universidad de York en el año 2014 determinó la importancia de los rasgos faciales en las primeras interacciones.

El resultado concluyó que a partir de la imagen de la cara formamos un juicio de valor sobre el carácter y categorizamos a la persona como amable, peligrosa, sexy o aburrida. Está comprobado que la gente con facciones aniñadas causan mejores impresiones que las de apariencia madura y seria.

2. Sonreír. Una buena sonrisa genera empatía instantánea. Sucede gracias a las neuronas espejo: tu sonrisa provoca lo mismo en el otro y genera un ambiente distendido y de buena predisposición para conocerse y entrar en confianza.

3. Escucha. Aprender a escuchar de manera activa, prestando atención a cada frase, es una de las grandes claves para que el otro se rinda a tus pies. Todos amamos hablar de nosotros mismos y que nos presten atención. Según Robin Baker, jefe del Programa de Análisis de la Conducta del FBI, hay que “oír pensamientos y opiniones de la otra persona sin juzgarlos” y mostrar un interés especial, como si las palabras ajenas fueran música para nuestros oídos.

Para que el efecto sea el que buscamos, no basta con escuchar sin interrumpir. Además tenés que hacer asentir con la cabeza, preguntar e incluso repetir lo que el otro dice. Tener audiencia produce placer en nuestro cerebro, tanta como un riquísimo plato de comida.

4. Relájate y entrégate al momento. Aunque sólo tengas una entrevista de diez minutos o un encuentro efímero en un pasillo del súbete, mantente tranquilo y concéntrate en cada segundo como si lo único que existiera fuera el presente. De esa manera vas a generar el llamado “rapport”: la sintonía con el otro.

Si tu cabeza está en lo que tienes que hacer dentro de una hora o te comes las uñas porque te mata la ansiedad, crear empatía va a ser más complicado. Así que mejor relajate y gozá.

Fuente: Rumbos Digital

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