“Aprendamos a comer con ambas manos”

“Aprendamos a comer con ambas manos”

“Tener una buena alimentación en tiempos de crisis es esencial para no enfermarse, es una inversión en alimentos, para no tener que hacerlo luego en medicinas”.

La sugerencia la enfatiza Hazel Anderson, especialista en nutrición clínica con estudios avanzados en el área de nutrición y metabolismo, quien conversó con el Diario PANORAMA.

Para la especialista, en tiempos como el que vive el país, el foco está en invertir en salud.
“El punto es no enfermarnos porque sabemos los grandes problemas que hay para la adquisición de medicamentos y el estado de los centros de salud en nuestro país (Venezuela). Es una inversión: nutrición hoy, salud mañana”.

La alimentación, un tema que saca suspiros en épocas de crisis, puede ser administrada y balanceada a pesar de las circunstancias actuales que golpean a los hogares venezolanos. Según Anderson, solo hay que “aprender a comer con ambas manos”.

“Al momento de comprar, debemos recordar las herramientas que tenemos en ambas manos. En una, debemos recordar los cinco elementos esenciales de la nutrición: proteínas, grasa, carbohidratos, vitaminas y minerales. En la otra, los “cinco colores”, con los que vamos a asegurar la cuota de vitamina y minerales que requerimos. Estos “cinco colores” van a hacer que estemos sanos, que el niño pueda crecer de forma adecuada y que las personas de edad reciban lo que necesitan para mantenerse en buenas condiciones”, explica Anderson, quien fue directora de la escuela de nutrición y dietética de la Universidad del Zulia en 2004.

La especialista señaló que “el ser humano tiene que recibir la cantidad de calor que necesita su cuerpo, a través de los alimentos, que no es más que como se alimenta la persona las 24 horas del día. Esta debe tener tanto proteínas, como grasas y carbohidratos”.

En este caso (Venezuela), Anderson ha notado un déficit en el consumo de proteínas y un alto consumo de carbohidratos y menciona con preocupación que si no se consigue la cantidad de calor que un cuerpo necesita, este pierde peso hasta llegar a la desnutrición.

“En la actual precariedad de nuestra economía, los venezolanos hemos perdido peso y masa muscular a la vez, comiendo en gran cantidad, pero con una alimentación a base de arroz, pasta o harina de maíz, alimentos que no cubren la cantidad de calor que nuestro cuerpo requiere.

Uno de los problemas que tiene el venezolano, y más específicamente el marabino, es que generalmente no come muchos vegetales ni frutas, no estamos acostumbrados, a pesar de que son ellos los que determinan nuestra salud. Nuestra dieta presenta deficiencia en consumo de vitaminas y minerales, en contraposición a altos grados de almidón.

Lo que yo he podido observar, y lo que me lleva a estudiar la alimentación en tiempos de crisis, es que las personas, bajo condiciones precarias consumen mayor cantidad de alimentos ricos en carbohidratos por un asunto de economía, normalmente son más baratos”, analiza la nutricionista.

Según Anderson, si se come solo un aliento a base de carbohidratos, como un pedazo de pan o una arepa, sin ser acompañado con ningún otro alimento, se tiene solo 25 gramos de carbohidratos o de azúcar, pero en cuanto a las proteínas solamente se tiene dos gramos y algo más de grasas, dependiendo de cuanta sea agregada por quien cocina.

“Estas cantidades no son suficientes, el cuerpo no estaría recibiendo el combustible que requiere: proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales. En cambio, si esa arepa es preparada al menos con ricota u otro tipo de queso, huevos o cualquier proteína animal o vegetal (granos), eso ayuda notablemente el proceso alimenticio.

A falta de pollo (proteína animal), buenas son las caraotas, arvejas, lentejas o frijoles (proteína vegetal). De una taza grande de sopa se pueden obtener 20 gramos de proteínas, a los que pueden ser sumados dos gramos más equivalentes a la proteína que contiene el arroz, 22 gramos que ayudarían a cubrir el porcentaje proteico que requiere nuestro organismo, además del aporte en carbohidratos. Sin embargo, todavía estarían faltando las vitaminas y los minerales”, asegura Anderson.

Años de oficio le han valido a la nutricionista para saber que los venezolanos y específicamente los marabinos, tienen como hábito el poco consumo de frutas y verduras, aminorando la ingesta de vitaminas y minerales esenciales en su alimentación, a pesar de que estos son los que definen la salud.
La especialista sostiene que para asegurarnos una buena nutrición, requerimos de los “cinco colores”.

“Llamamos colores a las frutas y las verduras por los pigmentos que poseen. Al momento de hablar de colores estamos mencionando a las vitaminas y los minerales. Estos pigmentos están divididos en cinco grupos: el azul o morado, el amarillo o naranja, el rojo, el verde y el blanco. Todos estos colores nos benefician de diferente manera. Todos aportan en la lucha contra el cáncer. La idea es que cada vez que vayamos de compra, procuremos tener dos o tres de esos cinco colores, y así asegurar nuestra buena nutrición”, dijo Anderson.

Otros especialistas comparten la opinión de que estos “cinco colores” son esenciales para el cuidado del sistema inmunológico, a parte de otorgar de manera individual diferentes beneficios.
Para cubrir los porcentajes de vitaminas y minerales que requiere nuestro organismo solo debemos “jugar” con la combinación de los pigmentos de los vegetales y las frutas más asequibles, con los que podemos acompañar nuestros alimentos a base de carbohidratos y almidones y así enriquecerlos.

“Si lo que podemos comprar, ya sea por precio o por temporada, es el calabacín (blanco) o el cebollín (verde) , estaríamos sumando dos ‘colores’ (vitaminas y minerales) a nuestra lista de alimentos. Si nos decidimos por las zanahorias estaríamos agregando el color naranja o amarillo que ayuda a proteger la piel y la visión”, propone Anderson.

Dentro de la clasificación de los alimentos “naranjas o amarillos” se encuentran la piña, la calabaza, la naranja, el melocotón y la mandarina. Ricos en betacaroteno (vitamina C), tiene, entre otras cosas, la función para proteger la visión, la piel y mantener los dientes y los huesos fuertes, gracias también a sus altos grados de potasio.

Alimentos “ verdes” como el coliflor, el cebollín y la lechuga proporciona antioxidantes, reduciendo el riesgo a padecer enfermedades cardiovasculares y evitan el estreñimiento.

Por su parte, los alimentos “blancos” , ricos en fitoquímicos y potasio, contribuyen disminuyendo la tensión arterial, reduciendo los niveles de colesterol, previniendo la diabetes y fortaleciendo el sistema inmunológico. Entre las frutas y verduras pertenecientes a este grupo están la cebolla, el ajo, la pera, chirimoya y el melón.

Las moras, ciruelas, remolacha, berenjena y las uvas son parte del grupo de color azul, que entre otros beneficios, tienen propiedades antioxidantes. También ayudan a prevenir las enfermedades del corazón y favorecen la memoria.

Mientras que las frutas y verduras de color rojo son un poderoso anticacerígeno, ya que contienen una sustancia llamada licopeno. Reducen el colesterol y son beneficiosas para la salud cardiovascular. Algunos de los alimentos pertenecientes a esta clasificación son el tomate, el pimentón rojo, la patilla y las fresas.

Con respecto al consumo de proteínas, la especialista asevera que “solo necesitamos un huevo al día.

A nivel proteico, la experta plantea que el ser humano solo necesita una porción equivalente a la palma de su mano para abastecer su cuota diaria de proteínas, bien sea de origen animal o vegetal.

También acotó que el consumir un huevo al día cubre, perfectamente, la porción de proteínas que el organismo necesita. Si además es combinado con vitaminas y minerales esto haría grandes aportes a nuestra salud.

“Nuestro organismo es perfecto. Una madre puede darle pecho a su bebé y automáticamente le estará transfiriendo todos los nutrientes que él necesita. Una persona mayor que ha perdido su masa muscular puede recuperarla con buena alimentación. El problema recae en que muchas veces las personas viven para comer y no comen para vivir. En estos tiempos de crisis debemos ser astutos para enfrentar las circuntancias, aún más en la parte nutricional.

Debemos administrar nuestro recursos económicos con alimentos de calidad que nos proporcionen nutrientes. Tener conciencia de lo que consumimos y de qué manera nos beneficia hará que podamos alimentarnos adecuadamente gastando lo menos posible. Solo debemos ser más responsables y disciplinados. Esa es la respuesta a casi todos nuestros conflictos”, recalcó Anderso.

Fuente: Panorama.com

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