El fluido de la madre es indispensable para el óptimo desarrollo del niño

El pediatra del Centro Médico de Caracas, Michelangelo Ricciardelli sostiene que este proceso también es beneficioso para la madre, dado que reduce el riesgo de hemorragia postparto, ayuda a la involución intrauterina, retrasa el retorno de la menstruación y, por tanto, es de cierta utilidad, para protegerse de un nuevo embarazo.

La leche materna es el alimento más importante en la vida del recién nacido. El proceso de amamantamiento debe iniciarse dentro de la primera hora después del parto. Hacerlo así disminuye la mortalidad neonatal en un 22 por ciento. Si por el contrario se retrasa, puede aumentar la probabilidad de muerte hasta 2,5 veces. Después de 24 horas, hasta 4,5 y, luego de tres días, puede elevarse hasta 11 veces.

La sustancia materna es un fluido vivo que se adapta a los requerimientos nutricionales e inmunológicos del bebé. Ricciardelli expresa que esta se modifica en sus nutrientes para adaptarse a las diferentes etapas de crecimiento y desarrollo del niño.

“La leche materna está compuesta por agua en más del 80 por ciento. Tiene proteínas, hidratos de carbono provenientes de la lactosa, grasas, vitaminas y minerales. Asimismo, contiene inmunoglobulinas y otros factores celulares que protegen al niño de las infecciones, hormonas, enzimas y nucleótidos”, detalla Ricciardelli.

Amamantar no solo es beneficioso para el infante. “En la mujer, reduce el riesgo de hemorragia posparto, ayuda a la involución uterina, retrasa el retorno de la menstruación, dando a la madre alguna protección contra nuevos embarazos y previene la anemia al conservar hierro. Además reduce el riesgo de cáncer de mama o de ovarios antes de la menopausia”, manifiesta el especialista.

En ocasiones es necesaria una extracción previa de la leche. Suele ocurrir cuando el bebé tiene una enfermedad o no puede succionar el pecho. También cuando la madre no puede amamantar directamente, que esté separada de su hijo en las horas de las tomas, por tener los pezones agrietados o las mamas muy llenas. En ninguno de estos casos, el Dr. Ricciardelli recomienda el uso del biberón, dado que la forma de succionar es diferente. “Las alternativas incluyen la alimentación con vaso, cuchara, jeringa o cuentagotas. En caso de bebés prematuros, a través de una sonda de alimentación en el hospital o centro asistencial”, recalca.

La edad en que el bebé debe dejar de ser lactado es un tema que genera debates. De acuerdo a la Ley de Promoción y Protección de la Lactancia Materna (2007), debe instaurarse su práctica exclusiva durante los primeros seis meses de edad, seguida de la provisión de alimentos complementarios apropiados, y manteniéndola hasta los 2 años.

Es preciso que quien amamante, asuma varios cuidados. La alimentación juega un papel importante. Se deben consumir, al menos, tres comidas diarias, tratando de cubrir todos los grupos alimenticios. “Los suplementos de minerales y vitaminas no son sustitutos de una alimentación sana”, enfatiza. Evitar el alcohol, el cigarrillo y disminuir el consumo de cafeína, son otras medidas a tomar en cuenta.

Mantenerse informadas y tomar conciencia sobre la importancia de la lactancia materna es fundamental. “Actualmente, el CMC está en proceso de adecuación de un espacio destinado al Lactuario. Asimismo, tiene a su disposición personal calificado dispuesto a asesorar a las madres y ayudarlas a superar complicaciones que pueden surgir en el proceso como dolor al amamantar, grietas en el pezón, mastitis, infección, leche insuficiente, pezones planos o invertidos y depresión”, concluye Ricciardelli.

Nota de Prensa

PS

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