Incontinencia fecal: Síntomas, causas y tratamiento

Incontinencia fecal: Síntomas, causas y tratamiento

La incontinencia fecal es una condición que afecta la calidad de vida de forma notoria. A veces provoca vergüenza y esto lleva a que incluso no se consulte con el médico. Con las medidas adecuadas, es un problema que se puede superar.

La incontinencia fecal es la incapacidad para controlar la defecación. Se trata de una condición que afecta en especial a los niños y a las personas mayores. Lo más habitual es que este problema vaya acompañado de estreñimiento y de diarrea en etapas sucesivas y alternas.

Son muchas las razones por las que se presenta la incontinencia fecal. Es posible que tenga que ver con enfermedades en el colon, el recto o los músculos pélvicos y anales. El tratamiento dependerá de la causa que la originó en primera instancia.

No hay estudios concluyentes sobre la incidencia de la incontinencia fecal. Es un problema que causa vergüenza y la persona afectada, en general, se abstiene de consultarlo con el médico. Sin embargo, se estima que podría presentarse en el 7 al 15 % de la población mundial.

¿Qué es la incontinencia fecal?

La incontinencia fecal es la imposibilidad para controlar las evacuaciones intestinales. Esto lleva a que se produzcan filtraciones inesperadas de heces que provienen del recto. Esta condición puede tener diferentes niveles de gravedad. De acuerdo con la forma como se presenta existen tres subtipos:

Incontinencia pasiva o soiling: cuando se produce una descarga involuntaria de heces o gases, de forma inadvertida.

De urgencia: si la materia fecal escapa aunque se hayan realizado esfuerzos activos para retenerla.
Seepage o incontinencia de filtración: las heces escapan después de haber tenido una evacuación normal.

También existe otra modalidad que se presenta en los niños y que se denomina encopresis o pseudoincontinencia. Ocurre cuando, por razones emocionales, la persona se niega a defecar. Esto lleva a una acumulación de materia fecal, al debilitamiento de los músculos de la zona y a la filtración de las heces blandas.

Causas

Hay muchas razones por las cuales se puede producir incontinencia fecal. Entre ellas te mencionamos las siguientes:

Diarrea: las heces de la diarrea son más aguadas y sueltas, por lo cual llenan rápido el recto y son más difíciles de retener.

Estreñimiento: este produce heces duras y grandes que terminan debilitando los músculos del recto. Las heces blandas se escapan detrás de las duras.

Debilidad muscular: ocurre en los músculos del suelo pélvico, del ano o del recto. Es consecuencia de cirugías en la zona o de traumatismos previos.

Lesión de los nervios: las neuropatías hacen que los músculos no funcionen de forma correcta. Este tipo de problema tiene lugar por lesión cerebral o de la médula espinal. Algunas enfermedades neurológicas también están detrás del trastorno, como es el caso de la demencia, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson y el accidente cerebrovascular.

Prolapso rectal: es el descenso del recto a través del ano. Impide que se cierren los músculos que están alrededor.

Síntomas de incontinencia fecal

El síntoma más visible y notorio es la incapacidad para retener las heces dentro del cuerpo. En algunas ocasiones esto es muy leve al comienzo y pasa desapercibido. Si aparecen manchas en la ropa interior, puede ser señal incipiente.

La incontinencia tiene presentaciones ocasionales y crónicas. El médico la diagnostica después de una exploración física, que quizás incluye la introducción de una sonda en el ano. Además, hay otras pruebas diagnósticas que pueden solicitarse, como un análisis de sangre, un coprocultivo o cultivo de heces, y hasta una radiografía abdominal.

En cuanto a estudios más novedosos, opciones son la manometría anal y el ultrasonido endoanal. De todas maneras, no han perdido vigencia el enema de bario, la proctosigmoidoscopia y la colonoscopia, complementados con defecografía por resonancia magnética y prueba de capacidad con balón.

Opciones de tratamiento

El tratamiento depende de la causa del problema. Lo más habitual es que incluya medicamentos cuando el origen esté asociado con un problema digestivo. Así mismo, es muy frecuente que se sugieran cambios en la dieta.

Cuando la incontinencia obedece a problemas musculares o nerviosos, lo acostumbrado es indicar rutinas de ejercicio para restaurar la fuerza muscular o terapias musculares que ayuden. En algunos casos, no hay más opción que acudir a la cirugía.

El abordaje quirúrgico puede hacerse para reparar o reemplazar el esfínter anal, o bien para tratar un prolapso rectal, un rectocele o hemorroides. A veces es necesario hacer una colostomía o desviación intestinal, en situaciones de mayor gravedad.

Una persona con incontinencia fecal crónica también necesita apoyo psicológico, ya que esta condición genera vergüenza y aislamiento. Así mismo, es la principal razón por la cual los ancianos son enviados a asilos, revelando el componente social que se halla detrás.

Con información de Mejor con Salud

EB

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