La pérdida de la virginidad, ¿magia o desilusión?

La pérdida de la virginidad, ¿magia o desilusión?

La virginidad no es un regalo de matrimonio, es un lugar a explorar que puede reservarse, ¿para qué? ¿Qué ilusiones seguimos depositando en esa frágil tela de himen que se puede romper de nada? Lara, de “Silencios de Familia”, el unitario de El trece, también se pregunta: ¿no son demasiado altas nuestras expectativas?

Debo confesar que cuando me pidieron un comentario sobre la perdida de la virginidad, lo primero que pensé fue : la virginidad está pasada de moda. Mucho de los jóvenes de hoy, tanto mujeres como hombres, no consideran la virginidad como una virtud, sino como un problema a resolver. ¿Cuándo llegará el momento de perderla?

Mirando una serie ambientada en los años 50, escuchaba a una mujer joven diciendo “yo guardo mi flor para el hombre que será mi marido para toda la vida”.

Tardé unos instantes en darme cuenta a que hacía referencia la joven: estaba hablando de su virginidad, reservaba “algo” para entregar a un hombre especial, aquel que sería su esposo hasta que la muerte los separe.

Muchos años han pasado, y con ellos muchos acontecimientos que marcan diferencias importantes con aquellos tiempos. La aparición de la píldora anticonceptiva, el cambio de distribución de roles en la familia, la aparición del SIDA, la caída de la estructura de la familia tradicional de la modernidad, las familias ensambladas, el matrimonio igualitario, los medios masivos de comunicación.

Chatear, tranzar, estar

En estos días, cuando diferentes adolescentes cuentan sus andanzas amorosas, no aparece ese tinte poético con que expresaba la joven de la serie. Una de ellas me cuenta: “a mí no me va esto de estar con cualquiera, sí puedo tranzar en el boliche, pero de ahí a irme con alguno… eso no”.

"Estar" en la jerga adolescente es el verbo utilizado para designar la penetración. Y tranzar, chapar, se refiere a todo tipo juego erótico.

¿Y la magia?

Pareciera que todo está permitido, pero hay un punto de detención, en el que algo parece ser reservado también actualmente, para una relación con características diferentes a las habituales. Y lo reservado justamente, es el acto preciso a través del cual una mujer pierde su virginidad. Ya no piensan en el hombre para toda la vida, pero si esperan un encuentro con alguien diferente a los pibes que se chapan en los boliches.

Una ilusión que se arma con los ideales que poco a poco fueron dejando marca durante la niñez. La ilusión de exclusividad, de totalidad… Claro que como toda ilusión, puede servir como guía para un camino, pero los hechos de la realidad marcan sus límites, y la desilusión por momentos puede ser grande. El encuentro es con pares inmersos en la misma cultura, cultura en la que reina lo instantáneo y desechable. Y las distintas formas de vincularse, hablar/chatear (WhatsApp, Snapchat), tranzar, estar, no están necesariamente relacionadas, ni una sucede a la otra. Parecen mas bien correr por andariveles independientes.

Tal vez la ilusión de la que hablamos, esta búsqueda de algo diferente, no esté apuntando específicamente al estar con otro.

Tal vez la ilusión apunte sobre la posibilidad enigmática de armar un vínculo que pueda devenir en un encuentro de amor.

Fuente: Entre Mujeres

SG

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