Pedro J. Torres: Debemos conocer mejor causas, consecuencias y prevención de la obesidad infantil

Pedro J. Torres y su esposa Blanca Cecilia Picón Febres de Torres, invitan a apoyar las acciones preventivas de la obesidad y a promover las artes y la cultura entre los niños y jóvenes

El sufrir de sobrepeso representa un trastorno en más de un sentido para cualquier persona, sea cual sea su edad, pero si el afectado es un niño la situación se agrava, ya que interviene además en forma perniciosa en su desarrollo físico, social y emocional. El sobrepeso y la obesidad infantil pueden propiciar el desarrollo precoz de la diabetes, así como la aparición de afecciones gastrointestinales como náuseas, vómitos y dolor abdominal, de debilidad muscular, depresión, un deficiente desempeño escolar y dificultades de socialización; incluso puede presentarse un desarrollo sexual prematuro, principalmente en las niñas, el cual puede aparecer hasta antes de los ocho años; advierten diferentes especialistas y es citado por la ONG Fundación Torres-Picón.

Asimismo, señala la Organización Mundial de la Salud (OMS) que la obesidad infantil es factor de riesgo para problemas respiratorios, hipertensión y la aparición de marcadores tempranos de patologías cardiovasculares, resistencia a la insulina y problemas psicológicos.

No obstante, las dolencias ocasionadas por la obesidad infantil y el sobrepeso no se limitan a la niñez, sino que se proyectan hacia la edad adulta y pueden dar lugar a enfermedades potencialmente mortales como las cardiovasculares, especialmente las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares, además de enfermedades del sistema músculo esquelético, como la artrosis, y algunas formas de cáncer, como el de colon, mama y endometrio.

Las causas de la obesidad infantil son múltiples, entre ellas se pueden mencionar una nutrición inadecuada, la falta de actividad física y el uso prolongado de medicamentos esteroideos. Igualmente, la malnutrición materna durante el embarazo o deficiencias en la placenta, los cuales producen retraso en el desarrollo intrauterino, así como el bajo peso al nacer o el ser de talla muy pequeña.

Otros factores desencadenantes son la diabetes de la madre, antes o durante la gestación, y la obesidad de uno o ambos padres; en ese sentido, si uno de los progenitores es obeso, el niño tendrá tres veces más posibilidades de desarrollar obesidad que un niño cuyos padres sean de peso adecuado, si ambos padres son obesos, este riesgo se eleva en un 10%.

La prevención de la obesidad infantil debe iniciarse incluso antes del embarazo, con el cuidado de la salud de la futura madre; luego, durante la gestación, debe acudirse regularmente a la consulta de atención médica prenatal, continuando posteriormente con el control pediátrico, especialmente durante el primer año de vida, a fin de valorar los parámetros nutricionales y la evolución del desarrollo del niño. Es importante mencionar que la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, y que al momento de introducir las papillas en la alimentación del niño, las mismas deben prepararse sin añadir grasas, sal, azúcar o condimentos, a fin de comenzar a educar su paladar para apreciar los sabores de los alimentos.

Más tarde, en casa deberán inculcársele al niño hábitos de vida saludables, como el de seguir una dieta saludable, eliminando en lo posible la comida chatarra, los refrescos y postres en exceso, reduciendo el consumo de grases, azúcares refinadas y sal, incrementando el consumo de frutas, vegetales, legumbres y cereales integrales y la ingesta de agua en abundancia; dedicar suficiente tiempo a la realización de actividades físicas, disminuyendo al mínimo el sedentarismo, y dormir el número de horas adecuadas para su edad.

Según la OMS, entre 1990 y 2013 se registró un aumento de diez millones en el número de lactantes y niños de cero a cinco años obesos en todo el mundo, llevando la cifra de 32 millones a 42 millones. Según indica el organismo, “en los países en desarrollo con economías emergentes, clasificados por el Banco Mundial como países de ingresos bajos y medianos, la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil entre los niños en edad preescolar supera el 30%”; de continuar esta tendencia se calcula que para el año 2025 la cifra llegará a 25 millones.

En cuanto a la proporción del sobrepeso y la obesidad entre niños y niñas, estudios realizados en varios países apuntan a una mayor incidencia entre los varones, con una diferencia de entre 3% y 5% por encima de las niñas, especialmente entre los tres y los cinco años de edad.

Para Pedro J. Torres y la Fundación Torres-Picón, es de gran valor perseverar en la tarea de aumentar el flujo de información válida y responsable, que entere a más personas sobre opciones preventivas efectivas y al alcance de todos, más allá de las causas y consecuencias de la condición de obeso.

GF/EDC

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